Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Desigualdades y reformas
Miércoles 21 de Octubre de 2015
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Las desigualdades en México siguen donde están, y además de que no se han ido, continúan creciendo. El “ya chole” gubernamental es una muestra certera de que a Enrique Peña Nieto, su gabinete y mercadólogos, cuyas agencias prosperan a costa de nuestros impuestos, no les importa que la exclusión se profundice. Un insulto a las mayorías.
El gobierno mexicano, el PRI, ha pretendido desde su retorno normalizar la inseguridad, la violencia gubernamental y delincuencial, la exclusión social y económica, las desigualdades. Enrique Peña Nieto acepta públicamente que la pobreza sigue ahí, pero que lo que sus adláteres llaman pobreza extrema se redujo. Vaya consuelo.
La OCDE, especie de club de los países ricos, que incluye a naciones en debacle como México, como caridad pública desmintió la carrera al primer mundo. Su administrador Gurría, el “ángel de la dependencia” y feliz pensionado millonario, afirmó contundentemente: “México es el país más desigual de ese reducto de privilegiados”.
Con el eufemismo “desempeño limitado”, la OCDE afirma que el 85 por ciento de los programas sociales no resuelven la situaciones derivadas de la desigualdad, mientras que de 161 programas públicos evaluados, 43 tienen graves problemas de opacidad; son una oscura bolsa del gasto social con recursos por más de 75 mil millones de pesos.
Asimismo, sostiene que la informalidad reproduce y enquista las desigualdades. En el sector laboran seis de cada diez trabajadores, pues los empleos formales en México no ofrecen un ingreso estable, atención médica integral, capacitación, servicios financieros o pensiones. Es decir, la precariedad prevalece a pesar de las supuestas cifras alegres del gobierno.
La reducción de la pobreza, la mejora de la calidad del empleo, la educación y la seguridad presentan resultados mediocres, por lo que alientan la desigualdad, situación que refleja las disparidades en el nivel de bienestar de los estados del país. Por ejemplo, en Chiapas, tres de cada cuatro personas viven en pobreza, y en Nuevo León, uno de cada cinco habitantes.
Esta disparidad implica que uno de cada cuatro niños viva en un hogar en el que los ingresos equivalen a menos de la mitad de la media nacional, además de que la pobreza en los niños mexicanos se ubica en el segundo nivel más alto de los países que integran la OCDE. En resumen, las desigualdades no la tienen bien con todo y “reformas estructurales”.
Y en esta parte del discurso de la OCDE está la trampa. Afirma su jefe, el mexicano con una millonaria pensión, que la reducción de las desigualdades requerirá una segunda ola de reformas para enfrentar los desafíos estructurales. Entre ellas demanda reducir las pensiones de los trabajadores de la generación de transición para disminuir su costo fiscal.
En números específicos propone que unos 26 millones de mexicanos que empezaron a cotizar antes del 1º de julio de 1997 pierdan supuestos “privilegios” fiscales para reducir el monto del retiro entre 30 y 70 por ciento. En pocas palabras, que esa generación que está en proceso de envejecimiento engrose a los pobres. Total, son viejos, no importan.
A los neoliberales no les importa la gente, únicamente las cuentas impolutas. En los últimos diez años, 9.8 millones de personas engrosaron las filas de la pobreza; 46.2 por ciento de la población es pobre, 55.3 millones viven con más de dos carencias sociales básicas. Las actuales “reformas estructurales” han provocado la debacle y quieren profundizarla.
El neoliberalismo, ideología del libre mercado, ajustada a política económica en los grandes centros académicos, impuesta por los organismos financieros y de desarrollo internacionales, no ofrece respuestas a la mayoría de la gente. Crea y profundiza las desigualdades, profundiza la exclusión económica y social, normaliza la corrupción y complicidad.
Para las élites económicas y políticas su imposición como programa de gobierno económico fue aplaudida, pues las fechorías, corruptelas, complicidades e impunidad son justificadas como parte de la mano invisible del mercado. Depredar los recursos naturales, hacer uso inescrupuloso de los recursos públicos, la pobreza, son parte de la política económica.
Obviedades. 1. La corrupción, otro de los flagelos del bienestar. Acorde con el Inegi, cuesta al país más de tres mil millones de pesos al año. De 7.4 millones de actos de corrupción solamente se castigan 150, unos doce mil funcionarios de niveles bajos, jamás de niveles altos. En las agencias del Ministerio Público circulan mil 600 millones de pesos, en los juzgados, 632 millones, y entre las autoridades de seguridad, mil 100 millones de pesos. 2. “Ya chole con tus quejas”. El desprecio gubernamental contra los ciudadanos. Los mercadólogos de Enrique Peña Nieto y el PRI se afanan en insultar a los mexicanos con spots que intentan ocultar el fracaso, la corrupción, la complicidad. 3. El enemigo de la derecha (PRI, PAN, PRD) escandalizó por un viaje que realizó a El Vaticano. Un connotado mediocre perredista acusó a AMLO de supuesto acto adelantado de campaña, además de mostrarse dizque preocupado por el origen de los recursos que pagaron el viaje. 4. Otra mentira histórica. La farsa oficialista convertida en película por conocido periodista gobiernista se dedica a denostar, intrigar y falsear la información sobre los movimientos sociales y políticos y cualquier cuestionamiento contra el gobierno federal, del color que sea. La noche de Iguala rinde culto al oficialismo; escrita y diseñada como propaganda para contrarrestar los cuestionamientos fundados sobre lo sucedido hace poco más de un año. Viola la Ley de Víctimas, deleznable intento. 5. Con cifras del Coneval, el gobierno mexicano celebra que 100 mil mexicanos dejaron la pobreza extrema. Lo que no dice es que siguen siendo pobres, pero ahora simple y llanamente pobres. ¿Suertudos? 6. Al PRI-PAN-PVEM, y al gobierno federal, como la secretaria de Salud lo constata, no les interesa la salud de los mexicanos, pues para congraciarse con las refresqueras pretenden bajar el impuesto de uno por ciento que se le aplica a las bebidas azucaradas. Además de abusivos con los recursos públicos, privilegian al empresariado chatarrero. 7. El “nuevo comienzo” recarga su agenda con giras y anuncios mediáticos, mientras dos de sus colaboradores andan de viaje. Desde Turquía pretende despachar quien ganó la “cuota” migrante, mientras la encargada de turismo realiza un tour en Los Ángeles, California. 8. Mensajero y mensaje oprobioso. Enrique Peña Nieto nombró, vía fast track, a Fidel Calderón, ex gobernador de Veracruz, quien fue fotografiado con un empresario acusado de lavar dinero para Los Zetas, convirtió a ese estado en el tercero más endeudado de México y durante su administración los secuestros, extorsiones y desapariciones se convirtieron en nota cotidiana. 9. Sin duda, la mediocridad y el dispendio se premian. He ahí el caso del gobernadorcito del PRI al que el PRI recién premió como subsecretario. 10. Las instituciones más corruptas de México: policías, partidos políticos, agencias del MP, legisladores, sindicatos, mientras siete de cada diez ciudadanos opinan que en los gobiernos estatales la corrupción va viento en popa.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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