Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Educación pública: La disputa por un bien público
Miércoles 28 de Octubre de 2015
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Quienes están disputando por la educación pública rara vez reconocen el lamentable estado del actual modelo educativo y, por ende, de una política gubernamental que partidiza y politiza la disputa. Por años, los gobiernos federal y estatales y los sindicatos han hecho trizas este bien público sin importarles el recipiendario de la labor educativa.
La UNESCO define la educación como un bien público y un derecho humano, no es un servicio o mercancía. Solamente así se garantiza su obligatoriedad y gratuidad para todos los ciudadanos. Los derechos no se compran ni se transan.
El Estado debe asegurar a todos los ciudadanos una educación de calidad y fomentar la integración para el desarrollo humano y la cohesión. Bajo esta perspectiva, los actores que intervienen en esta disputa básicamente pelean privilegios, un modelo laboral flexible, la apropiación de recursos públicos e imposición de un programa educativo afín al mercado.
Los actores de esta disputa, los sindicatos magisteriales –el oficialista y el llamado “democrático”-, el gobierno federal y algunos estatales y el empresariado han impuesto, en distintos momentos, sus acciones programáticas, pretendiendo modelar la educación acorde con sus intereses grupales, privados, individuales y referentes político ideológicos.
El gobierno federal impuso una “Reforma Educativa” que enfatiza el cambio del modelo laboral y la relación entre el magisterio y el Estado mexicano. La pretensión es flexibilizar y precarizar el trabajo, redefinir la relación clientelar y partidista y someter a esa parte del sindicato magisterial que de contestatario terminó en rémora coleccionista de privilegios.
Sin duda, la evaluación con la que el gobierno federal pretende redefinir la relación laboral, partidista y clientelar histórica, podría ser fundamental si no se blandiera como acción punitiva. Evaluar es una práctica necesaria, pero su imposición ha provocado una reacción gremial y política, además de que está desligada de cualquier modelo educativo.
A nivel estatal, en entidades como Oaxaca y Michoacán, entre otras, la belicosidad del magisterio llamado “democrático” ha sido proverbial, la cual se ha pretendido manejar por medio de pliegos petitorios, vínculos clientelares y políticos y el otorgamiento de privilegios. Poco ha importado el modelo educativo, los niños y la sociedad civil.
En el caso de Michoacán, los gobiernos del PRI y el PRD asumieron una relación clientelar y partidista con los diversos sectores del magisterio, siendo la llamada ala “democrática”, por su bravuconería y supuesta propuesta de un modelo educativo alternativo, la que impuso sus acciones programáticas, intereses gremiales, políticos y privilegios.
Por ejemplo, la relación entre el gobierno del PRD y el llamado magisterio “democrático” en diez años escaló del enfrentamiento cotidiano a los privilegios. En ese lapso, adicional a los recursos públicos que por ley se les otorga a los trabajadores del Estado mexicano en general, como gremio se les concedieron más de cinco mil millones de pesos.
La apropiación gremial e individual de estos recursos públicos no parece haber repercutido en las prácticas educativas y el modelo educativo en general. Los indicadores educativos siguen siendo negativos, lo que aunado a la conflictividad delincuencial de los últimos años en la entidad, muestran un estado atrasado, en apuros y en caída libre.
Tampoco la agresividad del empresariado contra el accionar del magisterio llamado “democrático” alienta un cambio real en el modelo educativo y las prácticas educativas. La visión mercantilista, basada en la flexibilidad laboral, el simplismo de las capacidades y habilidades para el mercado y la apropiación privada de los recursos públicos.
Es falso el éxito de la educación privada respecto a la pública. La primera practica una educación mercantilista, pretende que ideológicamente los educandos desarrollen capacidades y habilidades para servir a un mercado consumista e individualista. No hay nada más lejano de la educación como un bien público.
Por supuesto que las marchas, paros, huelgas, suspensión de clases, reducción del calendario escolar, han hecho lo suyo para poner en entredicho la educación como un bien público. El modelo educativo mexicano está a punto del colapso pero es necesario hacer una crítica profunda de cómo estos actores sociales y políticos la han golpeado.
El gobierno federal, los gobiernos estatales, como en Michoacán y Oaxaca, los grupos magisteriales, el empresariado, en esta disputa olvidan a los niños y la sociedad civil. Podrán argumentar que la educación de calidad que buscan imponer es por el bien de esos otros actores de la educación, pero los vacíos, amenazas y privilegios, oscurecen sus acciones.
Obviedades. 1. Enrique Peña Nieto se puso mercadológicamente espiritual: la fe, los rezos, contrariaron el potencial destructor del huracán Patricia. 2. No más caos, gesticula el “nuevo comienzo”, pero es notable la ausencia de ideas para estructurar una mínima agenda propia, estatal, para enfrentar los problemas cotidianos: normalistas secuestrando autobuses, magisterio manoteando, trabajadores del Sector Salud burlados; reparto virtual de recursos públicos para a productores u otros actores sociales, policías y soldados para una sociedad que oficialmente no está en guerra. 3. La anulación de la elección de gobernador en Colima, no es un triunfo de la democracia; es de las componendas de las elites políticas. Enrique Peña Nieto, el PRI, necesita de los sucios oficios del PAN para seguir imponiéndose. 4. El “ya chole” fue sustituido por “ya entendí”, pero da igual. El insulto contra las mayorías sigue vigente. Faltan tres años para seguir hundiendo a las mayorías. Quienes cobran de nuestros impuestos para decir mentiras deberían sentirse avergonzados, pero sus bolsillos llenos de complicidad, impunidad y corrupción los hacen aparecer como “muy profesionales”. 5. Educación crítica y Morena entre los grandes objetivos de la derecha PRD. 6. Los “científicos” que apoyan la devastación alimentaria en contra del maíz y otros alimentos tradicionales, suman a sus cuentas bancarias dineros de la corrupción, la complicidad y la impunidad en contra de cualquier pueblo que lucha por sus recursos naturales y formas tradicionales de producir y consumir. 7. ¿Y cuánto, al “nuevo comienzo” y al presidente municipal “independiente”, les llevará darse cuenta de la debacle de La Mintzita?, ¿o esperarán el colapso de la ciudad de Morelia para percatarse? Lo mismo está por suceder en Manantiales si la urbanización indiscriminada continúa. ¿Necesitarán de tantos estudios para constatar la debacle ambiental? 8. Organizaciones civiles ante la FAO afirman que la lucha contra el hambre en México no tiene interés en las personas, sino en las empresas. La transferencia de dinero público por medio de la Cruzada Nacional contra el Hambre compra productos procesados de empresas transnacionales en detrimento de alimentos locales. 9. Acorde con el Inegi, Michoacán se ubica entre las ocho entidades federativas con los promedios más bajos en cuanto a satisfacción de vida. Igualmente, Michoacán registra los promedios más bajos de satisfacción con la actividad realizada y el nivel de vida (ingresos, por ejemplo). 10. Retos de México según el Foro Económico Mundial: Corrupción (México en el lugar 103 en el Índice de Corrupción 2014); inseguridad (Índice de Paz muestra un descenso de la violencia, pero hay estados donde la situación es grave aún); competitividad (el Índice de Competitividad Global 2015 evidencia que la corrupción e inseguridad golpean cotidianamente a los negocios y la apertura de nuevos establecimientos).

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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