Aquiles Gaitán
El disentimiento
Miércoles 4 de Noviembre de 2015
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Artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “Los estados adoptarán para su régimen interior la forma de gobierno republicano, representativo, democrático, laico y popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa el municipio libre, conforme a las bases siguientes: I.- cada municipio será gobernado por un Ayuntamiento de elección popular directa, integrado por un presidente municipal y el número de regidores y síndicos que la ley determine. La competencia que esta Constitución otorga al gobierno municipal se ejercerá por el Ayuntamiento de manera exclusiva y no habrá autoridad intermedia alguna entre éste y el gobierno del estado.” La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es clara y contundente: es el municipio libre la base del Estado mexicano y si es libre, es libre, sin autoridades intermedias ni subordinaciones disfrazadas de coordinaciones, mandos únicos o controles financieros.
Soy municipalista por origen y defiendo al municipio libre, por eso levanto la voz para clamar al viento, desde el artículo 115, respeto a la institución municipal.
Es cierto que el artículo 21 de la Constitución establece en su noveno párrafo: “La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los estados y los municipios, que comprende la prevención de los delitos, la investigación, persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala”. Más clara ni el agua recién salida de un ojo de agua, ¿y cuáles son las competencias? En lo que atañe a los municipios, la fracción III del 115 constitucional, en su inciso h) señala como un servicio público la “seguridad pública en los términos del artículo 21 de esta Constitución, Policía Preventiva Municipal y Transito;” también señala en el inciso i) tercer párrafo: “Cuando a juicio del Ayuntamiento respectivo sea necesario, podrán celebrar convenios con el estado para que éste, de manera directa o a través del organismo correspondiente, se haga cargo en forma temporal de algunos de ellos (de los servicios públicos) o bien se presten o ejerzan coordinadamente por el estado y el propio municipio”. ¿De dónde sacan el Mando Unificado?, ¿de dónde que la Federación y el estado nombren a los comandantes de la Policía Municipal? Que los policías tendrán que certificarse es una obligación que establece el ya citado artículo 21, pero los estándares de certificación para policías municipales no pueden ser iguales para todos los municipios; aquí en Michoacán son 113 realidades, Aquila, Susupuato, Churumuco, Vista Hermosa, Ecuandureo, San José de Gracia, Erongarícuaro, etcétera son muy diferentes a Morelia, Zamora, Uruapan, Zitácuaro, etcétera, ¿ganarán igual salario y tendrán las prestaciones que la Policía Federal? Cuando sabemos que en algunos municipios los policías no tienen ni Seguro Social.
Utilizar a la Policía Municipal para tapar la ineficiencia del gobierno federal para la persecución de delitos de orden federal es sin duda una medida política y así, políticamente, habrá que tratar este asunto, como la fecha se ha venido haciendo, los partidos políticos con su manita meciendo la cuna, cada quien con sus secuaces apoyan el atropello, los del PRD con Silvano, los del PRI con Peña Nieto, los demás, ¡ay, los demás! En sus manos está la dignidad municipal; a los municipios se les sigue viendo como instituciones incapaces de cumplir con sus responsabilidades y si es así, ¿por qué no se hace cargo la Federación de poner plantas de tratamiento de agua en cada municipio?, ¿un relleno sanitario en cada municipio?, ¿del alumbrado público, de los mercados, del agua potable, del rastro, pues los municipios son ineficientes exactamente igual que la seguridad pública?
Cada municipio es diferente y con distintos grados de desarrollo, equipamiento urbano y capacidad para enfrentar su destino y administrar su territorio porque, como ya dije, Michoacán tiene 113 territorios municipales y en cada territorio una administración política y administrativa, como señala en artículo 115 constitucional llamada municipio libre, es cierto, las organizaciones criminales sentaron sus reales en todo el país, aquí por supuesto que andan vivitos y coleando, pero no es destruyendo la institución municipal como se va a lograr su exterminio, mientras no participaremos todos los ciudadanos organizando comités ciudadanos para nuestra propia defensa ni con todos los gendarmes que no son de aquí ni con toda la Policía Federal que no es de aquí, ni con toda la Policía Estatal, ni las municipales sojuzgadas se va a lograr y menos, dejando solos a los presidentes municipales que se habrán de convertir en acólitos del gobierno estatal y federal.
Si es tan grave el problema hay que enfrentarlo con base en el artículo 29 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mediante el cual se puede suspender por perturbación grave de la paz pública que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto “los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para ser frente rápida y fácilmente a la situación; pero deberá hacerlo por un tiempo limitado…” y así sí, que venga todo el Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea, los gendarmes y la Policía Federal y que le entren parejo, de cualquier manera los michoacanos no lo vamos a resentir pues ya estamos acostumbrados a la presencia y acción de estas ilustrísimas personas. Podrían ser seis años, o los tres que le faltan a Peña Nieto y coinciden con los tres de los actuales acólitos municipales, tiempo suficiente para formular y llevar a cabo el tan anhelado plan integral de seguridad pública de Michoacán, donde Michoacán sea una patria para todos, que exista paz social, que se extinga la delincuencia y que se blinden las fronteras ¡o las carreteras!, porque blindar todos los cerros y todas las brechas y todas las veredas, ni con todos los chinos juntos cubrimos la frontera con Colima, Jalisco, el Estado de México, Guerrero y Guanajuato; no perdamos la fe, pero no perdamos la razón; supongamos que todos a una, firmen el Mando Unificado, ¿y después del atropello qué?, seguramente será la base para el desarrollo del estado, los inversionistas nacionales y extranjeros, nos verán como una tierra promisoria de la entrega total de Michoacán, a una más de las medidas centralistas del gobierno federal que los espera con los brazos abiertos.
No hay que olvidar, señores presidentes municipales, que así como la moral privada es inseparable de la moral pública, la política y la moral son indisolubles; quien considera la moral como algo íntimo y la política como algo público totalmente ajenos tiene una doble moral, camina por el filo de la navaja y es proclive a los resbalones del servilismo, de la corrupción, el abuso de autoridad, la ineficiencia y el importamadrismo. Tal vez supeditar lo público a lo privado sea una política liberal, una acción política de las oligarquías, pero en lo personal, cada individuo, cada funcionario público, debe tomar sus decisiones desde la moral, desde su moral, que en todas sus acepciones tiene comunes denominadores, como el ¡no matarás!, ¡no robarás!, ¡no jurarás el nombre de la Constitución en vano!
No tocaré más este tema que me causa escozor, a estas alturas, tal vez, esté clamando en el desierto o diciendo mi discurso ante un mar embravecido por la conveniencia política, que hace que mi voz no se escuche, pero ejerceré siempre mi derecho a disentir como lo han hecho hoy los que salvan la dignidad municipal, Cherán y Yurécuaro.

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