Salvador Molina Navarro
Los derechos humanos, de un discurso glorioso a una realidad dolorosa
Martes 10 de Noviembre de 2015

Los derechos humanos son sus derechos. Tómenlos. Defiéndanlos. Promuévanlos. Entiéndanlos e insistan en ellos. Nútranlos y enriquézcanlos... Son lo mejor de nosotros. Denles vida

Kofi Annan

A- A A+

En Michoacán, el tema de los derechos humanos ha sido una bandera que los actores políticos han utilizado para acercarse y congraciarse con la sociedad. Han incorporado el tema mediante discursos gloriosos y humanistas, resaltando la importancia del respeto a estos derechos fundamentales del hombre, han utilizado los sucesos sociales y los nombres de los activistas con finalidades electoreras para acceder a un puesto de elección popular, dando señas y promesas de conocer el sufrimiento de las personas víctimas de agresiones a sus derechos humanos, con la promesa desgastada de luchar por recomponer el camino… discurso, discurso, sólo discurso, pues precisamente son los actores políticos quienes encubren las violaciones a los derechos humanos y, más aún, provocan las condiciones necesarias para la ejecución de las afectaciones a los derechos humanos de las personas.
Después las mismas autoridades son quienes, a través de un discurso desgastado y ofensivo, pretenden justificar el actuar de los transgresores, señalan hechos inciertos y aducen falaces contradicciones para crear una perversa correspondencia entre sus dichos y sus hechos, pretenden justificar los sucesos pero lo único que logran es descubrir lo alejado que están de la realidad del pueblo al que se dirigen, al que ofenden y al que utilizan.
Los derechos humanos existen en pro de las personas, no para formar parte de los discursos, sino para generar condiciones de dignidad humana, felicidad, seguridad jurídica, justicia y paz, son inalienables a toda persona, son garantías mínimas para poder gozar de la dignidad, la felicidad, la igualdad, la justicia y la paz, como prerrogativas mínimas de los hombres.
Los derechos humanos constituyen un catálogo de facultades que toda persona goza y que los estados tienen la obligación de promover, respetar, divulgar y observar, así entonces, quienes gozamos del derecho somos quienes debemos hacerlos valer e imponer la cultura del respeto, debemos ejercerlos y procurarlos, por esto es importante que la defensa de los derechos humanos venga desde la sociedad, la verdadera sociedad, los ciudadanos sin lazo o intereses políticos, sin relaciones partidarias, sin intereses viciados, así se debe involucrar al estado como una exigencia social netamente ciudadana, es al pueblo a quien le corresponde el derecho político de elegir la forma de gobierno y sus gobernantes, es al pueblo al que se le ha dotado constitucionalmente de depositarlo, vigilante y ejecutor de la soberanía nacional, así se lee en el artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que reza: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en un pueblo. Todo poder público y se instituye para beneficio de éste. El pueble en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de sus gobierno”.
Así entonces, al ser quienes ostentamos en todo momento la soberanía nacional, la forma de gobierno y somos la fuente de todo poder público, gozamos de los derechos más amplios, es deber de todos nosotros ejercerlos, respetarlos e imponerlos, el obstáculo para lograr este cometido está dentro de nuestros seres, en la privacidad del hombre, en la autenticidad del yo, en nuestros miedos, en nuestra cobardía, en nuestras limitaciones, en nuestros vicios, al señalar la frase derecho a qué…, se debe dar respuesta desde nuestras entrañas, debemos reflexionar nuestro posicionamiento a la respuesta a dar, debemos enardecer con las limitaciones que se pueden alegar al respecto… derecho a qué, derecho a vivir, derecho a la dignidad, derecho al progreso, derecho a una vida libre de violencia, derecho a un trabajo bien remunerado, derecho a la libertad de expresión, derecho a la seguridad jurídica, derecho a un debido proceso, derecho a una atención médica adecuada, derecho a exigir, derecho a decidir… derecho a valer la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los tratados y convenios internacionales en materia de derechos humanos y las leyes secundarias.
Ahora como mexicanos, como michoacanos, como ciudadanos, como personas debemos tener valor de hacer valer nuestros derechos y defender sobremanera los espacios ciudadanos legítimos, para poder provocar la existencia real y jurídica de la forma de gobierno anhelada, del fortalecimiento de la soberanía nacional, de la existencia en el campo de la realidad de los derechos humanos, de trascender, de proponer, de exigir de vivir con dignidad y con progreso.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

¿Candidatos independientes o una nueva clase política?

La colegiación de la justicia

Competencia contra monopolio

La Benemérita y Centenaria Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

La política es un interés de todos

Qué nombre le vamos a poner

Nuevo ciclo escolar y nuevo reto educativo

Un avance ciudadano sin tintes políticos

El derecho de las víctimas y la obligación del Estado

Gracias, pero no es una concesión, ¡es un derecho!

Prisión preventiva oficiosa, ampliarse o desaparecer

Justicia en obra negra

La moneda está en el aire

Todos contentos, tenemos reelección

Un andador con sabor a parque lineal

“En espera de una reacción”

El menosprecio al derecho a un medio ambiente sano

La percepción, un tema añejo en Michoacán

¿Procuración de Justicia?

Una evaluación sin convocatoria

En espera de un acto de congruencia política

Hay de prioridades a prioridades

Entre mensajes y la realidad

Una nueva oportunidad

Está Navidad me servirá para…

Lo siento, no hay dinero en las arcas

El feminicidio, entre la espada y el espíritu

El salario mínimo y el mínimo vital

Una ley necesaria

La razón y la política en la Ley Antimarchas

Maestro Cárdenas, un inmortal autor de recuerdos

Derecho a un medio ambiente sano

Las escuelas Normales y el derecho a la educación

El derecho de los reos

A dos años de aquella noche

Sociedad dividida

Un informe con esquema diferente

El verdadero reto de la justicia penal en la actualidad

¿Perdonar y olvidar o una justicia restaurativa?, una decisión ciudadana

Un caso más de un todólogo mexicano

El caótico caso de la educación

Supe de un país lleno de promesas y demagogia

Un perdón con sabor a mentira

Un futuro inmediato

Michoacán ante un nuevo reto

La Alerta de Violencia de Género, ¿necesidad o pretexto?

Independientes ante el desgaste y la pérdida de credibilidad

Foto infracciones, entre argumentos y falacias

El derecho a la vida y la ignorancia legislativa

Una evaluación docente… ¿confiable?

Las decisiones de una madre

¿Qué protege el derecho humano al trabajo?

Los políticos y sus iusmonólogos

Un pueblo sin tribuna

El Estado, la violencia y las políticas públicas

“Justicia o política… una decisión pendiente”

“Entre la cobardía y el deshonor”

“Día Internacional de la Mujer, festejar sin compromiso o comprometerse sin festejar”

Michoacán y su identidad

Comisión Estatal de los Derechos Humanos, ¿sirviendo a la ciudadanía? (Segunda parte)

Comisión Estatal de los Derechos Humanos, ¿sirviendo a la ciudadanía? Primera parte

Derecho a conocer nuestro sistema de justicia penal

El derecho a estar informado, de la letra a su realidad

Una recaptura de Estado

Caminos, acciones y otros vericuetos de un buen ciudadano

Compartiendo mi realidad

Nuestro salario, aguinaldo y otras prestaciones laborales son derechos humanos

Declaración Universal de los Derechos Humanos, concientizando a los ciudadanos

Ser mujer también es nuestra lucha

Una parte de nuestro México, historia vigente que se niega y se esconde

Terrorismo, una crítica distante y una indolencia cercana

Los derechos humanos, de un discurso glorioso a una realidad dolorosa