Samuel Maldonado B.
Poderoso señor don Dinero
Martes 10 de Noviembre de 2015

Señores senadores: Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión el 16 del presente. Indudablemente, señores senadores, que lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quién se pretende engañar, señores? ¿Al Congreso de la Unión? No, señores, todos sus miembros son hombres ilustrados que se ocupan en política, que están al corriente de los sucesos del país y que no pueden ser engañados sobre el particular. Se pretende engañar a la nación mexicana, a esa patria que confiando en vuestra honradez y vuestro valor, ha puesto en vuestras manos sus más caros intereses.

Belisario Domínguez.

A- A A+

Es verdaderamente vergonzosa la actitud y conducta que desde hace ya varios años han seguido la mayoría de los legisladores, no solamente de los miembros de la Cámara de Senadores, sino en general todos los que conforman las legislaturas, tanto de los diferentes estados que conforman nuestro país como de los representantes de la denominada también Cámara Baja, que fue convocada por primera vez en el año de 1857. La historia pues nos permite conocer lo que verdaderamente es un senador y un ejemplo lo tenemos en la figura excelsa de don Belisario Domínguez, quien denunciara fundamentalmente la inoperancia y conducta atroz del chacal Victoriano Huerta, denuncia misma que le costó la vida.
Contrario a la rectitud de don Belisario Domínguez, recientemente los senadores (con sus excepciones como regla) han dado una muestra más de la desfachatez, que no de su ignorancia; de su inoperancia e inutilidad que no denigra la institución de como Senado de la República, sino a quienes, miembros del Senado, recientemente determinaron entregar la medalla que lleva el nombre de Belisario Domínguez a un zar de la minería que detenta el dominio de más de dos millones de hectáreas que le han sido concesionadas por diferentes autoridades de la República, para que a lo largo y ancho de la misma explote a mineros y minerales varios que son el factor esencial para que sea haya transformado en uno de los hombres más ricos no solamente de este atribulado y bananero país, sino del mundo en lo general, precisamente cuando la mayoría nacional atraviesa por una larga crisis económica que ha lesionado severamente los bolsillos de la inmensa mayoría de connacionales y generado un clima de incertidumbre, una criminalidad que no ha sido controlada por las autoridades nacionales y de una corrupción enorme en los círculos económicos y políticos.
Este lamentable comportamiento senatorial nos lleva a recordar un triste episodio de antaño, cuando Calígula mandó construir una caballeriza de “mármol con pesebres de marfil para su caballo Insitatus, que llevaba al cuello collares de diversas piedras preciosas y permanentemente era custodiado por 18 esclavos. La desfachatez de Calígula se puso de manifiesto cuando determinó nombrar como cónsul a su caballo, como una forma de burlarse de las instituciones de la época. Así están como Calígula senadores y diputados, que buscan no el bien para sus representados, sino inclinarse ante poderoso señor don Dinero.
Nuestro país no solamente está hundido en una crisis económica grave para la inmensa mayoría de la población, sino que está inmerso en una gran corrupción política y económica, misma que ha impulsado la pérdida de los valores cívicos. Poco a poco, con el beneplácito de legisladores de los partidos PRI y PAN, más la concomitancia de un partido que era de la esperanza y que tristemente está terminando tal como sucumbieron penosamente años atrás diferentes partidos (el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el Partido Mexicano Socialista) y otros partiditos de los que ni recuerdo alguno queda.
La eficacia de un Estado, de un gobierno, se mide precisamente en la felicidad de su pueblo, en su salud física, en sus adelantos científicos, en su tranquilidad social pero no por el número de sus archimillonarios personajes cuyo principal hecho lo ha sido el acumular enormes fortunas a costa de la salud y felicidad del pueblo.
¡Vaya pues un “bravo” por la estulticia de los senadores y por su ignorancia supina sobre lo que representa precisamente la Medalla Belisario Domínguez!

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
Comentarios
Columnas recientes

¡Más cara que las albóndigas!

El gato y el ratón

Torpeza política, ¿qué necesidad?

¡Aspiran, suspiran y tiemblan!

Desde Tirio hasta Chapingo

Elegía a la muerte

¡Duele México!

México y Corea del Norte

Ingresos e intervencionismo

¡En jamelgos van, lanza en ristre!

¿Quiénes son los asesinos?

¿De presidente a pirata?

¿Lo peor o lo menos malo?

Una peñita manejable

A propósito de puntos

¡Ni fu, ni fa!

¡Larga vida La Jornada!

Los jóvenes: esperanza de la humanidad

Uno grande y el otro enano (mosqueteros y jamelgos)

Los ladrones andan sueltos

La esencia del alacrán

De la OEA o de la DEA

¿Se hunde el PRD, se fortalece el PAN?

Escuchar el ruido del silencio

Fúnebre información

Desvergonzados y desnacionalizados

Dilma, de la cárcel a la Presidencia

¿Por qué y para qué?, sin respuestas

Las orejas muy, pero muy grandes. ¿Cuánto muertos más?

La OEA intervencionista

Solalinde y el padre Concha Malo

De luto nacional

¡Qué pobre tan pobre!

¿Juicio político al presidente?

Días infaustos

¡No nos confundamos!

¡El Hitler renacido!

De torpezas, de muros y de miedos

El corral de la patria

A propósito de huevos

Peñita y don José Narro

¡Feliz 2017, amor mío!

En el último tercio de la corrida

¡Aguas con los militares!

Sensatez que debe escucharse

¿Enemigo público número uno?

De un gigante y un enano

De quemadas e incinerados

De piratas y de cuentos

Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario

Minas en Colombia

De diputados a diputaditos

Cambiar para no cambiar, ¿gatopardismo en Michoacán?

¡Y la muerte sigue viva!

¡De Colombia para México!

Gastan la pólvora en infiernitos

De residencias a residencias

¿Se marcha o se retrocede?

Míster Rico McPato o el tiro por la culata

¿Quién es el rey?

¡Los muertos no se olvidan!, 1968

¿Será por eso su rebeldía?

¡Mexicanos primero!

Otro peñasco acertado… en la economía de los mexicanos

Perogrullada

La culpa es de los poderosos

¡Con el mar de fondo, de fracaso en fracaso!

Sorpresa, el reconocimiento de Cambio: Cemeí

Por kilo y por montón, no por libras

Los poderosos y los miserables

¡Habrase visto tal desvergüenza!

¡Diálogo sin imposiciones!

En el infierno económico

¿Acabarán con el país?

Otro paso más y Pemex, al Infierno

¡Ah, miserables!

¿El quemadero lo calcinará?

¡Vergüenza es no denunciarlo!

La desviación conduce al error, ¡hay que escuchar!

Los miserables… de ayer y hoy

O se corrige o al precipicio

¡A media asta la Bandera Nacional!

El renacido Hitler

¿Del dreamliner al militarismo?

La gran manzana podrida

Vino, vio y ¿convenció?

Centenario de la Constitución, ¡nada qué celebrar!

De la dictablanda a la dictadura

Con la esperanza perdida

¿A qué irá tan lejos?

El capo de capos y la economía nacional

Los ensueños de los pobres

¡Feliz año, amor mío!

¡La Policía siempre vigila!

Por favor, no mezclen a El Chapo. De corruptos a corruptos

¡Viva Venezuela!

El apagón económico nacional

Así era el Estado mexicano (¡Huy qué miedo!)

El imperialismo causó la tragedia en París

Poderoso señor don Dinero

Admirados y aborrecidos

El oro y moro

Encerrados en su propio círculo

¡El rey ha muerto!

Castillo de naipes

Colaboracionismo oficial, mata partido

Cambio de estrategia de normalistas y maestros

La expoliación (Minería y petróleo)

Las tribus sin puntería

La Rosa Blanca y Pemex, historia repetida

Mentiras y más engaños

Irreversible lenta extinción

¡Mal para el que se va…!

¡Apreciación no es devaluación!

De piratas o bucaneros

Don dinero rompe cadenas

Sin obstáculo alguno; en caída libre

Y en México, ¿cuándo?

La guerra de papel termina

¡Más dispendio mayor pobreza!

¡Más dispendio mayor pobreza!

¿Por quién no votar?

Réquiem por un partido

En Morelia, una victoria pírrica

Del patrón oro, a la miseria nacional

¡Hasta el color ha perdido!

Nada para nadie

Más panistas que el PAN

¡La tragedia que nos causa risa!

Pepe

Sin las cosas y con las cuentas

Morelia, ciudad ruidosa

Saltimbanquis

De chapulines y vientos huracanados

De dietas, remuneraciones y depredaciones

Tres candidatos. “Sufragio Efectivo, No Reelección”

Fanatismo o imperialismo ¡Ni lo uno ni lo otro!

In God we trust...

Cuando el engrudo se hace bolas

Cosas veredes Sancho

De Ayotzinapa, al Politécnico Nacional

Llegamos con él

Los machetes de Atenco

Epistolares que dan pena

Repercusiones

La bula papal

Como relator… ¡Muy bueno!

¡Por eso estamos como estamos!

¡La muerte se enseñorea en México!

¿Al borde del despeñadero?