Aquiles Gaitán
Una canción desesperada
Martes 10 de Noviembre de 2015
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Dicen que los sabios predican su doctrina sin palabras porque las palabras no expresan el verdadero significado de las cosas, que tienen un sentido oculto entre las letras que les imprime significados que sólo la imaginación encuentra. Cuando alguien grita “¡revolución!”, o dice “campana”, cuando alguien escribe “¡no les creemos!”, cuando alguien dice “amor” o dice “odio”, o dice “¡farsantes!”, las palabras estallan en significados como un cohete de luces en el cielo; lo mejor es decir sin palabras, predicar con el ejemplo y buscar desde dentro de nosotros nuestra propia verdad que nos confirme lo que somos y lo que queremos; nadie está predestinado, cada quien se construye desde los cimientos, cada quien vive en su medio, en su tiempo, en su circunstancia.
Cuando imaginamos al estado como el invento más grande del hombre para vivir en armonía en toda la tierra, no concebimos ni la ineficiencia, ni la desorganización, ni la urdimbre de telarañas legales para obtener dinero prestado que según el “mago” sirve para adelantar el futuro, mucho menos imaginamos la guerra o las guerrillas del crimen; todo eso es la realidad, pero en la imaginación seguimos creyendo en el Estado, como una organización que nos permite vivir en paz, practicar los oficios, hacer negocios, vivir en familia, cuidar el medio ambiente y que además, es administrada por gente buena, profesional y honesta.
Con esa perspectiva, este estado llamado Michoacán requiere replantear su destino de cara hacia el futuro, dejar la historia como un tiempo que no existe y fincar el desarrollo sobre lo venidero, sobre lo que será si todos alineamos nuestros buenos propósitos; estamos por forjar una nueva utopía, es decir, un nuevo plan sexenal de desarrollo, ¿volveremos a nuestros orígenes o atisbamos hacia el futuro? Vienen a mi memoria los lejanos ecos infantiles de un coro de niños y niñas que en dos filas que se encuentran frente a frente, retroceden en forma simultanea para volverse nuevamente a encontrar, todos agarrados de las manos, cantando el estribillo “si vamos a jugar, sí, sí, vamos a jugar, y daremos media vuelta y volveremos a empezar”; es el orden del nuevo comienzo mediante un plan que conduzca las acciones de un gobierno en busca de una patria para todos; vuelve a retoñar el sueño del desarrollo, alcanzarlo o morir en el intento, un plan que trágica y necesariamente parte de un pasado, tienen un presente y busca un futuro; el mal ya está hecho, hay ricos nuevos por todas partes, ricos con riqueza claramente explicable, nuevas oligarquías cimarronas, que como toda oligarquía, tiene influencias sectoriales y territoriales; pasará mucha agua bajo el puente antes que se nivele la barca si no entendemos esto, si no llegamos al corazón del poderoso caballero tardaremos más.
El Michoacán indígena tiene una cultura diferente y hay que interpretarla para incorporarlo al desarrollo sin atropellos, el Michoacán rural, el Michoacán forestal, el Michoacán urbano, los oficios, las pequeñas industrias, la minería, las agroindustrias, las grandes industrias. ¿Cómo generar riqueza?, ¿cómo generar empleos?, ¿cómo volver a creer en el futuro?, ¿cómo escapar de esta pesadilla que nos atormenta?, los normalistas, los democráticos, los antorchos, ¡qué pues! Todos andan al final de cuentas tras el dinero y si no hay, pues a otra cosa mariposa; la política de aplicación directa y decidida se reduce a una frase lapidaria: “Si no entienden con cariño, ¡tendrán rigor¡”, y andando que se hace noche.
Pero hablemos del plan de desarrollo integral del plan de Michoacán 2015-2021; flexible, incluyente, estratégico, cercano a la gente, además, eficiente y sensible. “Sembraremos las semillas de la cosecha que esperamos recoger en los siguientes años”, dijo el ingeniero agrónomo, pero entre el proceso de siembra y la cosecha hay un trecho de técnicas de cultivo y cuidados a la planta, factores climatológicos, abonos adecuados; es más, la semilla adecuada y el terreno fértil, no podemos sembrar en el mar, ni en el “malpaís”, ni en el desierto; las plantas de Tierra Caliente son diferentes a las de tierra fría y todavía ahí, según la joyita o el “ecuaro”, el tipo de tierra y la disponibilidad de agua o humedad, supongamos que la semilla es buena, sana, criolla y no genéticamente alterada, que el sembrador es de aquí y conoce su terreno, que no son jornaleros que vienen de otro lado con cuentas de vidrio y espejitos, que todo está listo para sembrar, ¡pues a sembrar!, con lo que tenemos, con estos bueyes hay que arar, mientras que llegan los tractores del sueño prometido.
Desarrollo económico, inversión y empleo van de la mano con la innovación, productividad y competitividad, ¿prosperidad urbana?, ¿cohesión social?, ¿igualdad sustantiva?, ¿tranquilidad? Justicia y paz, ¿cuál es el sentido de la palabra justicia?
La vertiente social: desarrollo urbano, educación con calidad, ¿hacer las cosas bien desde la primera vez? Y acceso a la salud.
La vertiente organizacional: rendición de cuentas, transparencia y gobierno digital y finalmente el común denominador, en mi opinión igual de importante que los otros, el fulcro de apoyo de todos los programas, sustentabilidad ambiental; agua, aire, suelo, cambio climático, respeto y cuidado al medio ambiente.
Esperemos los resultados de este ejercicio de planeación que incluye por primera vez para la consulta regional, foros en Huetamo y La Huacana, con los rincones de Poturo “mero” y Churumuco.
Como todos sabemos, la Ley de Planeación obliga a los municipios a su vez a tener un Plan de Desarrollo Municipal; cada quien en los 113 municipios se arranca con su plan y a planear se ha dicho, ¿no sería lo lógico que la suma de las partes nos diera como resultado el todo? ¿Que los municipios tuvieran un plan municipal acorde con el estatal y viceversa?, que no se disparen en todas las direcciones prometiendo el oro y moro si no hay dinero. Los municipios dentro de su concepto de municipio libre tendrán que hacer su plan por sí mismos y en sí mismos, el estado hará el suyo, pero concurrente, el Estado no tiene territorio propio, es una figura virtual, los municipios sí y su territorio es su fortaleza y su responsabilidad. Todas las acciones de los municipios y el Estado nos llevan en busca del desarrollo, pero cada quien a su manera. Michoacán no es propiedad del Estado, hay 113 municipios con idiosincrasias diferentes, con michoacanos que piensan diferente, que hablan y visten y tienen costumbres diferentes; a final de cuentas, los planes son programas de gastos, la expresión en dinero del Plan de Desarrollo se llama presupuesto y si la cascada no tiene agua, pues no hay cascada, esto constituye un hecho incuestionable.
Vayamos jubilosos a los foros de consulta, espero que no sean sólo baños de pueblo para taparle el ojo al macho, pues ya se tuvo un diagnóstico durante la campaña; pero, ¿acaso no se habló de agricultura y ganadería durante la primera sesión del Comité de Planeación? En un estado donde el sector primario es la base del sustento de gran parte de sus habitantes, habrá que tener como muy importante la agricultura, las plagas como la del sorgo del pulgón amarillo, son más que preocupantes, independientemente que habrá que definir políticas en relación a los transgénicos, la plantación de huertas y su relación con el medio ambiente, el uso de pesticidas, la siembra o plantación de productos de exportación bajo el esquema de que “aquí se produce lo que se vende”, establecer programas de rescate de variedades de frutas michoacanas que están en peligro de extinción, de maderas preciosas y semipreciosas en peligro de extinción, de los bosques en peligro de extinción, de la vida silvestre, de los hongos, de la tierra forestal destinada para jardines urbanos y macetas que destruye el bosque, etcétera; los ganaderos están dejados a su suerte, sus organizaciones requieren integración en las cadenas productivas, asesoría técnica, los bovinos, los de carne y los de leche, los caprinos, los ovinos, la porcicultura, la avicultura; aquí subsiste el más fuerte como en todo, el pez grande se come al chico, pero se trata de que los chicos crezcan y prosperen, ¿y la pesca?, ¡bien, gracias! Y la minería y la agroindustria, igual, ¡gracias!; tal parece que todos los esfuerzos del estado están centrados en las policías y en los delincuentes y esto, es una pena; la participación social contra la delincuencia está olvidada, esto y la tragedia financiera nos une a todos en un acto trágico, sin más desenlace, que las consecuencias de una tragedia; ¿desarrollo sin dinero? Eso no existe, ¿cómo restablecer el equilibrio?; “de que me sirve saber que me quieres, se cumplen los plazos y nada es verdad…” dice una canción desesperada; participemos pues en este nuevo intento por soñar, una utopía más que lleve a Michoacán al desarrollo. ¡Éxito!

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