Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Pongámonos lúdicos
Miércoles 11 de Noviembre de 2015
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La corrección política tiene sus ventajas. Hoy echarse un churro, un porro, fumar mota, equivale a ponerse lúdico, según la SCJN, institución que sin duda dio un vuelco a una era de prohibición, aunque su decisión es limitada y está circunscrita a cuatro personas que en televisión abierta, en voz de un representante, negaron ponerse lúdicos alguna vez.
Distantes podrían estar los tiempos en que nuestros padres aborrecían de la mariguanada, los mariguanos, esos vagos y amigotes que se la pasaban en el viaje o se habían atorado en esas épocas, cuando algunos ya nos habíamos matrimoniado y adquirido responsabilidades con hijos e hipotecas. La realidad ha dado un nuevo vuelco.
No sé si en tropel o uno a uno irán los lúdicos a tramitar su amparo, para que esta decisión haga jurisprudencia y todos, los que así lo deseen, se pongan lúdicos. El hecho es que la decisión de la SCJN, para bien o para mal, ha reconocido el derecho que a esos cuatro les asiste para ponerse lúdicos en la privacidad de su hogar o de su organización.
Esta decisión sin duda cuestiona los cimientos conservadores y ultraconservadores de la sociedad mexicana. Entre los comentarios posteriores a la decisión destacan llamados a linchar a los ministros, acérrimas críticas, gritos y sombrerazos, insultos, discriminación por doquier. Pocos han entendido que el fallo es un asunto de derechos.
Sí, en este país, aunque a la derecha y los conservadores no les parezca, los ciudadanos tienen derechos. Derechos humanos y garantías individuales que son protegidos constitucionalmente porque en esta dimensión debería situarse el debate que la decisión de la SCJN ha abierto. Claro que hay que discutir sus implicaciones en otros niveles.
Con todo, es necesario dimensionar el debate. La guerra esquizofrénica contra las drogas de Calderón, cuya consorte está en una ridícula precampaña electoral de vanidades ha dicho que el fallo no acabará con la violencia. Por supuesto que si no entendemos que no se legalizó la mariguana, solamente se amparó a cuatro ciudadanos, su impacto será limitado.
El debate está abierto. Si adolescentes y jóvenes serán más vulnerables al “ludismo”, habrá que discutirlo; si los mariguanos de antaño o nuevos se ponen más pachecos de lo que están, habrá que discutirlo; si los papás y mamás se azotan porque sus chavales y chavalas se ponen lúdicos delante de ellos, habrá que discutirlo. Así funcionan las sociedades democráticas.
De ninguna manera este escribano está a favor del ludismo mariguanero, pero tampoco niega su existencia. Menos los derechos que les asisten a los adultos para ponerse pachecos. En el debate no caben las condenas morales, religiosas, ideológicas, políticas, menos la vulneración de los derechos de los lúdicos. Tampoco las posturas personales disfrazadas.
Las sociedades de mercado confunden la modernidad con la democracia. El consumismo, el auto del año, la fiesta perpetua, el gadget más sofisticado, el individualismo, la compulsión por tener, el ideologismo barato del compro luego soy, son una parodia de la modernización si no vivimos en una democracia real, donde los derechos son fundamentales.
Pongámonos lúdicos no es un llamado a las adicciones, es un llamado a pensar éticamente las implicaciones de la decisión de la SCJN. Los derechos humanos, las garantías individuales, deben prevalecer en el debate sobre ponerse o no pachecos. Lejos están los tiempos de las condenas a priori, discriminatorias, el rechazo a la diferencia.
Efectivamente, ponerse lúdicos tiene que ver con ser diferentes. Nuestras sociedades están plétoras de adicciones. Azúcar, café, cigarros, alcohol, ansiolíticos, antidepresivos, sexo, todos son legales, y alimentan la obesidad, las prescripciones médicas para no sufrir, el supuesto estatus social. El “ludismo” mariguanero marca diferencias con estas otras adicciones.
No hay vuelta atrás. El prohibicionismo es peligroso. Ejemplos: la prohibición del alcohol en Estados Unidos, la guerra contra las drogas. Multimillonarios y poderosos capos, la fosa común que hoy es México. Las élites políticas y económicas, iletradas e ignorantes muchas, aducirán su fe religiosa para seguir prohibiendo, pero este país está cambiando.
Por supuesto que la decisión no garantiza que la guerra contra y entre las mafias de las drogas se acabará o que se pondrá un alto a las adicciones. El asunto es más complejo. Y tanto la sociedad como el gobierno tendrán que enfrentarlo más allá del prohibicionismo moralista, religioso y conservador. El simplismo no lleva a ninguna parte.
Obviedades. 1. A los castristas encantó; a los anticastristas enfureció, además de que varios noticieros en la Ciudad de México les dieron generosos espacios para despotricar y llamar a la insurrección; entre los “cubanofilos” y cubanos residentes hubo reacciones diversas. El hecho es que Raúl Castro, el heredero de Fidel Castro y la vetusta Revolución Cubana, que con sus matices dictatoriales intenta abrir la isla al capitalismo y el imperialismo, aterrizó en Mérida, Yucatán, para elogiar y ser elogiado, mientras el PAN, esa derecha corrupta que marginó a Cuba y arropó al anticastrismo local y de Miami, se hunde. 2. Conocidos priistas intentan relanzar al PRI por medio de una señal de televisión por cable. A reinventar la realidad se ha dicho. El chayote tiene la palabra. 3. La cacería contra las autodefensas sigue en marcha. Diez este mes, mientras el “nuevo comienzo” se engolosina con la visita del Papa Francisco para sacar provecho del conservadurismo y la derecha michoacana. 4. ¿Quién y cuánto se pagó a Televisa por la publicidad en Zitácuaro? Y se afirma que las arcas públicas municipales y estatales están en quiebra técnica, pero pareciera que el despilfarro de recursos públicos para ridículos y costosos programas televisivos, no importa. 5. A 26 años de la caída del Muro de Berlín, que simbólicamente marcó el triunfo del capitalismo sobre el llamado socialismo realmente existente, el fin de la Guerra Fría, el mundo observa la profundidad de la crisis civilizatoria de la mano del capitalismo salvaje. 6. El “nuevo comienzo” firmó el Mando Único, una figura policiaca que aún está por mostrar sus supuestas bondades, pero que mediáticamente produjo una expresión sin sustento: “En seguridad vamos bien, ahora hay que detonar el desarrollo”. 7. El supuesto Consejo Ciudadano de Morelia fue tomado por un ex funcionario priista y fanático pro empresarial que favorece la represión contra el magisterio llamado democrático. Un individuo éticamente indispuesto contra la ciudadanía y la sociedad civil organizada que no depende de la derecha empresarial. 8. La OCDE, en su Panorama de la Salud 2015, afirma que el gasto en salud en sus países miembros crece lentamente, pero en México la calidad de la atención “es más baja”. La atención de las enfermedades agudas no favorece la sobrevivencia de pacientes con padecimientos potencialmente mortales. La atención primaria también presenta graves problemas. 9. La Corte de Apelaciones del Quinto Circuito en Nueva Orleans respaldó a los conservadores antiinmigrantes en su repulsa al plan inmigratorio de Obama que evitaría la deportación de cinco millones de indocumentados. Le dieron la razón al juez de Texas que bloqueó la iniciativa por considerar que extralimita el poder presidencial. 10. La ola feminicida en este país sigue. En el sureste, en Cancún y Playa del Carmen van siete asesinatos, así como el desprecio y minimización del gobierno estatal continúa.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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