Columba Arias Solís
En la barbarie
Viernes 20 de Noviembre de 2015
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El horror y la violencia llegaron a París por conducto del sangriento ataque del grupo terrorista autodenominado Estado Islámico, que la noche del viernes 13 en diferentes lugares recreativos de aquella ciudad asesinaron a más de 130 personas e hirieron a cientos. El día previo a estos ataques que han conmocionado al mundo, otra acción del mismo grupo terrorista sembró dolor y muerte en un mercado de Beirut donde el saldo fue de 41 muertos y 200 heridos, además de adjudicarse el atentado del avión ruso que con 220 pasajeros explotó sobre el espacio aéreo egipcio, unas semanas antes.
La historia de este grupo fundamentalista se inicia en 2003 como reacción a la invasión de Iraq que lideró Estados Unidos, en el siguiente año se aliaría al grupo Al Qaeda y juraría obediencia a Osama Bin Laden; sus primeros atentados tuvieron lugar en la capital iraquí provocando decenas de muertos en la población.
El pasado 2014 Al Qaeda rompe relaciones con Estado Islámico y éste, en el mes de junio, toma el control de Mosul, la segunda ciudad más importante de Iraq, y proclama un nuevo califato. Desde sus primeras acciones terroristas, el grupo ha sumido en la barbarie a múltiples poblaciones principalmente en las zonas de Iraq y Siria, pero también en Líbano y en Turquía, donde los atentados han dejado un gran número de víctimas.
Este grupo caracterizado por la brutalidad de sus ataques, no obstante ser rechazado por los diferentes grupos de la población sunita, ha ido avanzando en el dominio y sometimiento de decenas de poblaciones en Iraq y Siria, calculándose que controlan al menos 40 mil kilómetros de territorio de dichos países. Los objetivos del Estado Islámico tienden a extender su denominado califato a toda la zona de Oriente próximo y hasta la Península Ibérica para ser regidos por la Sharía o ley islámica, la más extremista interpretación de esa religión. Se calcula que aproximadamente ocho millones de personas viven sometidas parcial o totalmente a su dominio en ciudades y poblados de los anteriores países.
No obstante que el objetivo primordial de Estado Islámico es gobernar sobre todos los musulmanes del mundo, también consideran enemigos a las etnias minoritarias, a los ciudadanos occidentales y en general a todos los que denominan infieles, es decir, a los no creyentes en el islamismo, a quienes atacan y asesinan sin el menor asomo de piedad. Es decir, chiitas, cristianos, minorías religiosas y los gobiernos de casi todos los países, de Estados Unidos a Irán, pasando por Siria, Israel y los que se acumulen son considerados enemigos a combatir.
Para sostener sus afanes de conquista, expansión y dominio territorial, Estado Islámico se encuentra bien proveído financieramente. Varios gobiernos de aquella zona han sido señalados como sus donadores de financiamiento, entre ellos Qatar, Kuwait y Arabia Saudita. Pero también obtienen millones de dólares por la venta de combustibles, ya que controlan varios yacimientos de petróleo y gas en Siria e Iraq, además de impuestos que recaba en los territorios sometidos, y los recursos derivados de la amplia gama de delitos entre los que destacan la extorsión, el contrabando y el secuestro.
Como señalan diversos analistas, el Estado Islámico es más que un grupo terrorista, tiene un ejército estimado entre 30 y 50 mil combatientes, entre los que se incluyen unos dos mil 500 provenientes de países de Occidente; asimismo cuentan con una estructura sofisticada y con empleados distribuidos en diferentes áreas, es decir, no solamente realizan atentados terroristas, en forma continuada producen materiales que difunden sus nefastas actividades principalmente en redes sociales, donde cuentan con miles de simpatizantes a quienes informan constantemente de sus acciones y doctrina yihadista.
Además de su autoproclamado califa, cuenta en su estructura de mando con una suerte de gabinete de ministros, un Consejo de Guerra y “gobernadores” en aquellas provincias que se encuentran bajo su control.
Las redes sociales han resultado sumamente útiles a Estado Islámico también para los fines de reclutamiento, a través de estas convoca a reuniones, convencen a jóvenes de unirse a su grupo para combatir tanto en zonas de Oriente como en los mismos países de Europa.
A raíz de los atentados en París, el gobierno francés ha declarado la guerra al Estado Islámico, procediendo a bombardear parte del territorio donde aquel se asienta, empero, ningún bombardeo será efectivo para detener a este grupo de barbarie que se caracteriza por atacar a la población indefensa, si antes no se llega al fondo de la investigación para conocer si además de los países ya señalados como sus proveedores, existen en Occidente otros que les venden el armamento, les compran el producto de los yacimientos que explotan, e incluso les permiten el libre tránsito de los combustibles a través de sus territorios.
Luego entonces, si no hay una acción coordinada de los países para frenar la venta de armas, la compra de gas y petróleo y en general el financiamiento al grupo terrorista Estado Islámico, las ciudades de Europa y Estados Unidos seguirán durmiendo con el enemigo, expuestas como otras poblaciones del mundo a la barbarie del terrorismo.

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