Aquiles Gaitán
Los elegidos
Martes 24 de Noviembre de 2015
A- A A+

Nadie va en busca de lo perdido, del tiempo perdido, del dinero perdido, de las ilusiones perdidas, de las oportunidades perdidas, del perro perdido, del coche perdido, de las joyas perdidas, de los libros perdidos, en fin, de todo lo perdido que constituye, prácticamente en el mejor de los casos, el arcón de los recuerdos, cuando no, el olvido, ese mecanismo que el subconsciente tiene para sanear y sanar la vida y que en ésta, vuelva a retoñar la esperanza de que vendrán tiempos mejores. Nuestra generación ha vivido el vertiginoso cambio del desarrollo tecnológico, que permitió a la humanidad dar un salto a la luna y a la siempre buscada y raras veces lograda modernidad; mientras las comunicaciones y las tecnologías de la información son la vanguardia, quedan los rezagos ancestrales de los ranchos y a aldeas campesinas, indígenas incluidos, que como todo lo perdido, a nadie le importan, están en el arcón de los recuerdos, o simplemente están en el olvido; ellos viven como parte del paisaje en el lugar que siempre han vivido, como uno más entre el árbol, la piedra, la vereda, el toro, el jacal, el caballo, el ojo de agua, la barranca; difícil ha sido, es y será, lleva cual si fuera un solo grupo homogéneo a Michoacán a la modernidad o lo que es lo mismo en su expresión política, al desarrollo, concepto de planeación o economía política al que aspiran todas las sociedades humanas.
La demarcación territorial que pertenece a los 113 municipios que conforman el estado tiene a su vez otra división llamada tenencia, cuyo número desconozco, pero no por eso dejan de existir. Salvo contadas excepciones como las tenencias de Lázaro Cárdenas, La Mira y Guacamayas, y la de Riva Palacio en San Lucas, son más grandes que la cabecera municipal, no obstante lo anterior, igual que todas, son pueblos que se debaten entre lo rural y lo urbano, las más, son eminentemente rurales; con esto quiero decir que Michoacán está dividido en comunidades urbanas y comunidades rurales y en ellas, cabeceras y tenencias, se requiere tener por igual los equipamientos para cumplir con los servicios municipales de agua potable, drenaje y tratamiento de aguas residuales, limpieza y basurero de confinamiento de residuos sólidos, seguridad pública, alumbrado público, panteón, rastro, mercado, calles, parques y jardines, pues la constitución no hace distingo entre municipios y tenencias, señala el concepto general de “los municipios”. Aunado a lo anterior, el inciso C) de la fracción II, del artículo 115 constitucional permite celebrar convenios entre el municipio los estados y la Federación para administrar servicios públicos y recaudar gravámenes, cuando el municipio no pueda, en función de la fracción VII, del artículo 116 constitucional “cuando el desarrollo económico y social lo haga necesario”.
Por el momento, nomás hacerse cargo de la seguridad pública se hace necesario, lo demás está bien, que siga todo igual como siempre ha sido y aparentemente es y seguirá siendo, cada municipio vive su tragedia, algo así, como una persona enferma, sin dinero y con deudas heredadas.
¿Cuántas tenencias tienen ingresos y como los reportan? ¿De quién son los rastros y los panteones de las tenencias? Se cobra el alumbrado público y no hay alumbrado público, la basura sin control, las aguas residuales sin control, ya no se diga las emisiones a la atmósfera de todas las tabiqueras. Las cabeceras municipales en su mayoría están fuera de norma, las tenencias en consecuencia como el principal, corre la misma suerte.
Menuda tarea tiene Michoacán para lograr algún día el desarrollo anhelado, todo lo que hagamos, al menos, estará alineado por la ruta que se marque en el plan de desarrollo que ahora se cocina en el horno de la planeación; un sarcástico pregunta, ¿y que hacen los de planeación aparte de planear?
Recientemente vivimos el proceso electoral, la aplicación de la democracia y sus procedimientos, todavía resuenan los claros clarines de los partidos y hoy por hoy, se gobierna para todos, pero se olvidan los partidos y éstos, se arreglan con sus representantes en el Congreso del Estado. La democracia no cierra nunca las heridas campañeras, sólo el tiempo y el olvido curan las supuraciones políticas, sin embargo, la democracia se distorsiona cuando se gobierna sólo con la fuerza pública, pero además, sin resultados contundentes.
Pueden llegar cientos de empresas, se puede tecnificar el campo, pero sin reglas claras de la democracia, los michoacanos no vamos a cambiar, desconfiaremos de todo, guardaremos los rencores para el próximo proceso electoral, que por supuesto será un nuevo comienzo; esta simbiosis de desarrollo y democracia es un espejismo o tal vez una utopía, todos creemos que la democracia nos conduce al desarrollo, pero no, el desarrollo nos conduce a la democracia, habrá que intentarlo una vez que se ponga orden, digamos, para abreviar, donde no lo haya ¿Dónde termina y donde comienza la democracia?, ¿es únicamente el ámbito electoral?, la democracia es una forma política, presente en la vida política de un pueblo que se sustenta en la organización, base del desarrollo, pero si las organizaciones están dominadas por las oligarquías de siempre, la democracia no funciona, partidos políticos, sindicatos, ¡ay! Sindicato, cuántos atropellos se cometen en tu nombre, uniones de comerciantes, empresarios, cada quien su interpretación sesgada de la democracia, que nos conduce a lo que hoy tenemos, un eterno conflicto de aguas agitadas, del río revuelto donde los pescadores pescan.
Es cierto, necesitamos transitar hacia el desarrollo, necesitamos cambiar el estado de inseguridad, el estado policiaco, el estado de desconfianza que nos conduce a la ansiedad, a la infelicidad, a las fobias, tanto de delincuentes como de policías.
No podemos pensar en desarrollar la ciencia y la tecnología, en desarrollar las bellas artes: pintura, escultura, arquitectura, música, poesía, en el desarrollo económico y su correspondiente impacto social, si andamos con cuernos de chivo en ristre, o balando entre la multitud bajo los dictados del micrófono del pastor “el pueblo unido, jamás será vencido”; suspendan el maíz de la maiceada y desarmen a los armados, ¿Qué son muchos y muy “perruchos”? pues no hay otro camino, para eso se inventó el Estado, para eso son las leyes, para eso somos ciudadanos con derechos y obligaciones, para eso votamos, para eso fueron elegidos y nos representan a todos.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

El pájaro

El sol de la mañana

La catrina

Nuestra cultura

El abismo

Recuerdos a la luz de la luna

El ensueño

El castillo

¡Viva la farsa!

¡Viva la farsa!

Los espejos

A los pobres

¿Dónde estás, confianza?

El reverso del júbilo

¿Dónde está la Patria?

Auditoría forense

El Manos

La nada

El caballo de Atila

En manos de 113

Reina por una noche

Día del padre

Para que no se olvide

La manzana

Los pasos perdidos

El atole con el dedo

Foco rojo

La organización

Mayo florido

¿Cómo quieres que te quiera?

Nada ha cambiado

Las conciencias

La primavera

La ilusión

A nadie le importa

Pan y circo

El buey

Los rostros verdaderos

Los mercaderes

Las palabras

¡Viva la farsa!

Las manos temblorosas

El corral de la patria

Los mansos corderos

Las pedradas a la luna

Un abrazo amoroso

¡Viva mi desgracia!

¡Aquí nadie se raja!

La leve sonrisa

Desarrollo con justicia social

El rapazuelo triste

El cambio de Michoacán

El arca de Noé

Día de Muertos

Dialéctica social

La luna de octubre

En el desierto

¿Entierro o incineración?

Derroche de optimismo

El elefante

Los atenazados

La tetilla izquierda

Hasta el copete

Los cuervos

Las nubes

La imaginación

El último recurso

El principio y el fin

Las calenturas ajenas

Un nuevo país

¡Esta es su casa!

Nacionalismo como alternativa

La inquisición

Sin remedio

La última palabra

Bajo el palio

Los miserables

El tañer de la campana

La libertad del llano y la historia mentirosa

A 400 años, recordando a Cervantes

Los buenos deseos

El Caos

¡Soñemos muchachos!

Eternamente agradecidos

El nuevo evangelio

¿Por dónde comenzamos?

Entre el llanto y la risa

Los cascabeles

Los factores del poder

Desde el corazón

La espiga solitaria

El galope despiadado

La tierra de nadie

La catástrofe

El manantial

Carta a los Santos Reyes

Amor y odio

¡Feliz Navidad!

Los ojos cerrados

El enigma

El granito de arena

Los elegidos

El cariño y el rigor

Una canción desesperada

El disentimiento

El abrazo amoroso

La reencarnación

Ramón Méndez

La rebanada de pastel

El gallo muerto

El soñador

¡Viva la libertad!

El cuarto vacío

El primer día

A mi manera

El ocaso

La farsa

Aquí no hay quien piense distinto

La Luna de queso

¡Arriba Apatzingán!

Las fumarolas

Los “vurros”

El tesoro

El único camino

Los dioses vivientes

Compañeros nicolaitas

El día de la verdad

Nota de viaje

La vaca sin leche

Nosotros mismos

Nosotros mismos

¡Desde arriba, hasta abajo!

La locura

Los pescadores

La divina comedia

Vasco de Quiroga, ni mártir, ni héroe

La primavera

Honor a quien honor merece

El modelo deseado

Carta abierta a mi tierra

Metamorfosis

A mi manera

La movilidad social

Felices para siempre

Levantando bandera

¡Feliz Navidad!

El Titanic

La felicidad

El caballo brioso

La revolución michoacana