Jerjes Aguirre Avellaneda
¡Para el debate por Michoacán!
La costumbre de vivir con violencia
Viernes 4 de Diciembre de 2015
A- A A+

Todavía durante bastante tiempo continuará hablándose de la violencia que, como actos de fuerza, provoca múltiples consecuencias objetivas y subjetivas, de relación y modos de vivir en ambientes permanentes de riesgo, hasta que la costumbre prevalece, como forma de adaptación a las circunstancias, considerándolas “naturales”, “normales”, “parte de la vida”, “modo de existir”, sin cuestionamientos alguno.
La costumbre de vivir en la violencia no busca causas, explicaciones de fondo ni estrategias para combatirla. Se conforma con presentarla como menos cruel y menos visible. Por eso las cifras que se refieren a la disminución de ciertos tipos de violencia no son equivalentes a la garantía de vivir con seguridad y en paz.
Hoy es innegable que la violencia en todas partes se ha convertido en una forma cotidiana de existir. Sus implicaciones afectan el funcionamiento de la economía, en particular los atractivos para invertir y crear empleos, pero también influye en las relaciones interpersonales y en las conductas motivadas por el miedo y la desconfianza.
La gente camina por las calles sin llevar dinero ni objetos de valor por temor a convertirse en víctima de los asaltos. Sin ningún objeto de valor se prefiere ofrecer el perfil de personas modestas y sin recursos, en especial con los vehículos ante el peligro de sufrir su despojo y agresión. El temor al salir de los bancos y de todo lugar donde pudo exhibirse dinero por el miedo a que sea visto por los ladrones. La mujer que cuida su bolso o el dueño de negocios que escucha las versiones de que los “cobros de cuotas” han regresado, son algunos de los indicadores, persistentes, reales, que resisten los intentos que trata estos hechos como simples resultados de la imaginación.
Consecuentemente, la violencia en todas sus formas y en la inseguridad que provoca son fenómenos que se producen, bajo ciertas condiciones sociales, con causas distintas y expresiones diversas relacionadas con la historia y la cultura de cada lugar. Hay tipos de violencia que trascienden las clasificaciones establecidas en las normas jurídicas.
Por un lado está la violencia que desencadena la delincuencia organizada, explicable y descrita en parámetros de simple negocio y búsqueda de la máxima rentabilidad. Otra es la violencia como medio para obtener dinero quitado a los demás, y otra es la violencia que responde a las grandes e injustas desigualdades sociales.
Asimismo, si bien la violencia contiene elementos comunes, participa de las características que distinguen a los espacios donde se produce. La violencia michoacana es un planteamiento abstracto que debe concretarse en sus manifestaciones regionales: una es la violencia en el Valle de Apatzingán, otra en la Tierra Caliente de Huetamo, el Valle Morelia-Queréndaro o el Bajío michoacano.
En cada caso las causas y efectos de la violencia están matizados por lo que distingue a cada lugar: su historia, estructura económica, diferenciación social, expectativas, demandas insatisfechas y capacidad institucional de respuesta, entre otras, que permiten diferenciar una violencia de otra.
Ello tiene la mayor importancia en el tratamiento de la violencia, en la comprensión de los factores que la provocan y en los medios que deben utilizarse para su contención. Las medidas generales contra la violencia deben forzosamente desagregarse en cada lugar. Lo que es funcional en un caso no es necesariamente funcional en los demás.
Por eso, a pesar de las declaraciones optimistas, Michoacán sigue siendo una entidad violenta. Según datos de la Procuraduría General de Justicia del Estado remitidos al Congreso local, entre agosto de 2014 y agosto de 2015, en un año, fueron cometidos en la entidad 35 mil 907 delitos, equivalentes a 98 delitos diarios o uno cada catorce minutos. Un delito cada cuarto de hora sólo a partir de los registros de la Procuraduría, sin contar aquellos que por la amenaza y el miedo dejan de llegar a los registros estadísticos.
Del total de delitos, los llamados de alto impacto que requieren de algún nivel de organización por quienes los cometen, incluyendo el secuestro, la extorsión y el robo de vehículos representan el 41.5 por ciento del total, concentrándose territorialmente en las principales ciudades de la entidad, ocupando Morelia la preocupante condición de ciudad menos segura de Michoacán.
Una reclasificación de la violencia en Michoacán tendría que considerar la respuesta a temas como los siguientes: ¿cómo influye el cosmopolitismo en la violencia e inseguridad de Lázaro Cárdenas?, ¿cómo atender la influencia del agotamiento de los esquemas productivos del Valle de Apatzingán como causa y efecto de la violencia?, ¿qué hacer con la pobreza del Bajo Balsas?, ¿cómo cambiar la situación de Morelia como centro de refugio y operaciones estratégicas?
En otro aspecto, ¿es real el compromiso del conjunto institucional de la entidad en la eliminación de la violencia e inseguridad? Y la sociedad, sus posibilidades y organizaciones, ¿comparten la tarea para devolver la paz, la confianza y la eliminación de los miedos de todos los michoacanos?
La realidad vuelve a plantear que ni todo está mal hecho ni todo está bien hecho. El problema no es solamente de policías y soldados. Violencia e inseguridad son parte de una crisis de la sociedad como un todo que todavía no encuentra las metas de su renovación integral.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

¿Alguien recuerda a los jornaleros agrícolas?

Elecciones y necesidades de cambio

El futuro que queremos que suceda

Corrupción, discrecionalidad, gabinetes

Política: la convicción contra la creencia

Meade y los nuevos tiempos del PRI

Morena, “el peligro para México” y el proyecto de nación

¡El grito desesperado de la ideología!

En el año que comienza, tiempos para cambiar

Enajenación, ciudadanos y política

Fenómenos nuevos en la democracia mexicana

Clase política y elecciones

Diferencias sociales y elecciones

Las ideas y los intelectuales en la política

Hacia una tipología de candidatos

¿Todo para el mercado o todo para el Estado?

Los mexicanos: ¿por qué luchar?

Las Zonas Economicas Especiales y el desarrollo regional

En política: los jefes y los líderes

¿Por cuál camino: derecha o izquierda?

Pobreza estructural, el tener y el hacer

En marcha, Frente Amplio Democrático… ¿contra quién?

Cuando gana el PRI, ¿gana México?

La globalización en crisis

Reflexiones sobre México y el mundo

¡El Balsas se seca, la población también!

Democracia y cultura

¿Frente anti PRI o anti López Orador?

Resolver los problemas de fondo

Las ZEE y el corredor de pobreza Michoacán-Chiapas

La fuerza histórica de la comunidad indígena

Gobernadores ladrones

Efervescencia y preparativos políticos

Zapata, ¿individuo o comunidad?

Algunas referencias de la izquierda mexicana

¿Hay todavia izquierdas y derechas?

La lectura de las realidades políticas

México, el vacío de liderazgos

¿Oponer el sueño mexicano al sueño americano?

¡Para el debate por Michoacán!

Acelerando los tiempos políticos

En memoria del doctor Robles Garnica

Sin titubeos, la ZEE de Lázaro Cárdenas debe establecerse

En 2017: la difícil construcción del futuro

Corrupción y legitimidad política

Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre”

En su aniversario: Revolución muerta, principios vivos

Ante el fenómeno Trump, lo necesario y a tiempo

¡Para el debate por Michoacán!

¿Todavía sirven los líderes?

Hacia el Centenario de la Constitución

Morelos: el pasado desde el presente

Presupuesto, austeridad y confianza

El Informe: lo dicho y lo no dicho

En la unidad de la izquierda, ¿cuál proyecto?

Violencia estructural, soluciones estructurales

Plan de Desarrollo, intenciones y realidad

CNC michoacana: renovación de liderazgos

En busca de la equidad

Migración michoacana, entre la forma y el fondo

¡Como son los candidatos es la democracia!

¿Se puede reformar la cultura?

(¿) Demostrar que el PRI está de pie (?)

La ZEE de Lázaro Cárdenas: enfoque regional y desarrollo territorial

En estos tiempos: ¿desarrollo o decadencia democrática?

La ZEE de Lázaro Cárdenas: el desarrollo compartido

Los modelos de análisis político y 2018

La ZEE de Lázaro Cárdenas: entre la idea y la realidad posible

Repensar la cultura y el desarrollo

Entre la demagogia, los medios y la insatisfacción democrática

Creencias y cambio de creencias

Lázaro Cárdenas: De Sicartsa a Zona Económica Especial

Relevos en la CNC michoacana

La clase empresarial michoacana

Aniversario: el modelo zapatista de lucha

Silva Tejeda: ¿Nuevo líder, nuevo PRI?

¡Para el Debate por Michoacán!

Desocupación y empleos emergentes

Remesas y problema migrante

Para entender la sociedad: ¿Sirve la teoría?

Absurdos sin corrección del campo michoacano

El Papa, los problemas y las soluciones

El ejido: Entre la ignorancia y la mala fe (Cuarta parte)

El ejido: el más grande despojo de la historia (Tercera parte)

El campo michoacano: Diez temas pendientes Segunda parte

Lo hecho y no hecho en el campo michoacano (primera parte)

Lo nuevo en el campo michoacano

Gobierno, presupuesto y política

Poder, plan, desarrollo y modelo

Foros de Consulta y Plan de Desarrollo

La costumbre de vivir con violencia

Revolución Mexicana hoy, frustraciones y hartazgos

Las Truchas, frustraciones y posibilidades

Belisario Domínguez ennobleció a la patria

Plan de Desarrollo, método y compromiso

Año difícil: presupuesto 2016

Zonas Económicas Especiales y regiones pobres de Michoacán

El nuevo comienzo, sólo con pueblo y gobierno

¿Es posible un gobierno sin mitos?

El reto de organizar al pequeño productor rural

Secretaría para la ciencia y la tecnología

Nueva administración para nuevo gobierno

Nuevas visiones para los nuevos ayuntamientos

Por un equipo de gobierno sin vicios y con rumbo

En el PRI, ¿sólo cambio de dirigentes?

La pobreza, organización y nueva cultura

La pobreza y sus retos, ¿es lo mismo explicar que medir la pobreza?

Cuba-Estados Unidos; una nueva historia

Los michoacanos, principio y fin del desarrollo

¿Es posible un programa del nuevo gobierno?

¿Organización política y candidaturas independientes?

¿Las mayorías nunca se equivocan?

La Tierra Caliente de Huetamo

Darle rumbo al campo

Replanteando estrategias: Michoacán y sus regiones

Los debates y la cultura política

Algunos de los muchos pendientes

Campañas: agotamiento de los viejos proselitismos

El vacío de liderazgos

Elecciones 2015: ¿para creer en la democracia?

¡Para el debate por Michoacán!