Rafael Mendoza Castillo
Ante el autoritarismo, la razón y el argumento
Lunes 14 de Diciembre de 2015
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Empecemos por analizar, pensar, reflexionar sobre la situación que viven México y Michoacán. La situación nacional y la de Michoacán son de opresión. La forma en que se ejerce el poder se orienta a mantener ese estado de explotación. Esa dominación no sólo se sostiene por la fuerza policiaca y militar, sino que se soporta en creencias ideológicas conservadoras impuestas por las corporaciones económicas internacionales, las cuales orientan la globalización económica y cultural. Dicha ideología se impone al Estado mexicano en 1982.
Las creencias que sustentan el consenso de Washington se caracterizan por simplificar los estados nacionales, es decir, que pierdan el sentido social, que privaticen el patrimonio de la nación, que desregularicen todo aquello que se oponga al libre mercado y reducir el gasto público. Con estas ideas o pensamiento dominante se ha venido adoctrinando a la clase política gobernante, y su entreguismo al dominio del capital nacional y extranjero los obliga a colocar dichas creencias en todas sus reformas estructurales, desde la Energética hasta la Educativa.
Ahora bien, la situación de opresión se caracteriza por una desigualdad social brutal, donde la pobreza extrema se presenta en millones de mexicanos, donde la impunidad y la corrupción son el signo visible en las estructuras del poder político, el desempleo es galopante, la delincuencia crece a diario, no disminuye, fraudes electorales, etcétera. Esa situación se mantiene con una ideología neoliberal que le apuesta a la acumulación acelerada del capital. Dicha perspectiva, el gobierno y la oligarquía la defienden con acciones políticas autoritarias, es decir, usando a la Policía y los militares contra quienes se opongan a ese proyecto de injusticia social y controlador del futuro.
Ante la situación de opresión que responde al proyecto descrito, el poder de dominación no ve ni oye que existe otro proyecto alternativo o varios que claman por transformar ese proyecto de explotación, de conformismo social y de esclavitud que hoy impone la oligarquía financiera. Es claro, entonces, que la Reforma Educativa se sustenta en las creencias neoliberales, mismas que acompañan a los conceptos de calidad y evaluación (no son neutrales). Para imponer esa ideología, el Estado pretende aniquilar o excluir a todo grupo, individuo o clase social que se resista a dicho proyecto de pensamiento único.
Es bueno recordar, no olvidar, que el neoliberalismo empieza por destruir, por ahogar, desmantelar, empresas del Estado. El siguiente paso es venderlas y privatizarlas. En el campo de lo educativo no invierte lo suficiente y ahora pretende venderle la educación pública a la clase empresarial vía los bonos educativos, cuyo monto asciende a 50 mil millones de pesos (deuda pública).
Lo que está de fondo, lo que se esconde, lo que se reprime con la Reforma Educativa es este proyecto neoliberal de acumulación de capital y, lo peor, destruir organizaciones, movimientos sociales, instituciones educativas y su pensamiento crítico, que se oponen a ese modelo de opresión, el cual produce dolor y sufrimiento en lo físico y en lo psíquico a millones de mexicanos y mexicanas.
¿Cómo es posible que el nuevo comienzo que está instalado en el Solio de Ocampo, que se dice de izquierda progresista, inicie una campaña de linchamiento mediático en contra de estudiantes normalistas, que los criminalice, que los encarcele, los reprima en nombre de una Reforma Educativa, de una Ley del Servicio Profesional Docente que carece de proyecto educativo pero que responde a las creencias ideológicas conservadoras de la derecha en el poder? Antes de asumirse como represor, como dictador, señor gobernador Aureoles, genere un clima de diálogo, de discusión entre los actores de la educación, porque estos tienen un proyecto de educación que subvierte el orden establecido. Y también tienen derecho al futuro.
El tejido social michoacano está hoy entre la delincuencia organizada y un gobierno que se imagina que siendo autoritario, ante la vista de los dueños del dinero y la Federación, se puede mantener en el poder. Esta imagen de dictador favorece a los intereses privados, pero ese comportamiento lo aleja de la voluntad popular de los michoacanos. De continuar por esta ruta de represión contra el disidente, el que piensa distinto, el que tiene otras opciones de futuro, puede que el proyecto del nuevo comienzo, de ser colectivo, se convierta en personal (2018). Al tiempo.
La manifestación por escrito, en prensa, del Poder Legislativo en apoyo a las acciones políticas que ha tomado el Ejecutivo del estado ante el conflicto de las escuelas Normales (52 presos políticos) es muestra clara que no existe verdadera división de poderes, sino un neofeudalismo donde lo legislativo y lo judicial se subordinan a las órdenes del Ejecutivo o la Federación. También los empresarios se suman al coro de felicitaciones por las acciones políticas del gobernador Aureoles. El interés de lo privado aglutina para privatizar lo público, el bien común.
Lo anterior encamina al gobierno de Silvano Aureoles hacia el ejercicio de una política sin la ética, sin el valor, donde queda la fuerza bruta para resolver los conflictos sociales. El coro de felicitaciones por la represión revela que en las acciones políticas del gobierno y esos grupos aplaudidores, a los que les gusta nombrar al otro como desestabilizador, delincuente, apóstata y loco, se anida una conciencia fascista y vengativa contra los estudiantes, contra todo pensamiento disruptivo y también contra otros proyectos de nación liberadores de la condición humana, del trabajo y de lo público.
En lugar de felicitar o aplaudir la violencia o de acusar al otro de mentiroso es mejor crear un escenario público donde se analice, con razones, con ideas, sin policías ni militares, los fundamentos, las creencias que soportan los conceptos de evaluación, de calidad y las leyes que los sustentan. Estoy seguro de que el coro que hoy apoya la represión, la violencia simbólica del poder, desconoce o no quiere ver que la Reforma Educativa es administrativa y laboral. Escuchemos las razones de los estudiantes, no los encarcelen, no los repriman, déjenlos libres. La desesperación ante la crisis social provocada por el poder político injusto y depredador produce equivocaciones en las acciones que se adoptan para alcanzar un fin, pero no imposibles de rectificar. La valoración no es neutral porque depende del lugar donde nos coloquemos y de las creencias que entran en juego, desde el poder y desde abajo. El que elige se elige. Así son las batallas de la historia para erradicar la opresión del actual régimen político mexicano. La razón debe prevalecer, no la barbarie. Como dice Melchor Ocampo (cito de memoria): “Es hablándonos y no matándonos como debemos entendernos”. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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