Aquiles Gaitán
¡Feliz Navidad!
Martes 22 de Diciembre de 2015
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Se hace visible lo invisible, se abre el pensamiento a lo profundo, se dice lo indecible desde el corazón convertido en palabras amorosas; los sabores y olores son diferentes, las flores son diferentes, los colores son los rojos de “rojuria”, es el fin de año, el equinoccio que equilibra la Tierra, la duración del día es igual a la noche, la luz del Sol llega al mismo tiempo a los polos, el invierno llega hoy con la Navidad a cuestas.
¡Qué lejanos los días de salir de día de campo a traer musgo, ramas caprichosas, piedritas del río, maderitas navegantes del arroyo y sus remolinos, piñas de pino, “gallitos” de los encinos y flores de piedra, todo para el escenario, el bello escenario del Nacimiento y sus representaciones: el ermitaño, la aguadora en la noria, la huida de Egipto con el desierto de arena, los tres Reyes Magos, los pastores, la borregada y el portal de Belén con el machero del Nacimiento: el burro, el buey, el ángel, la Virgen y San José, frente a una cuna vacía en espera de la llegada del niño Dios, el 24 de diciembre!. Los niños ponían el corral de gallos, gallinas, caballos, el chiquero, con la cerda y sus cerditos, un gato, un laguito con patos, la cascada y lo que su imaginación les dictara para la ocasión.
Hoy puse el Nacimiento con figuras esplendidas hechas en Tzintuntzan por las manos mágicas de Lilia Marín, con el sencillo material de hojas de maíz teñidas de bellos colores, excepto el ángel, que es albo como los ángeles, hecho con un gusto angelical. El portal es de hojas secas de encino, traídas del lecho de hojarasca en el que duerme el bosque; una gran hoja es la cuna, en espera del niño.
Antes, después de las Posadas, de cargar los peregrinos, cantar los villancicos, quebrar las piñatas de ollas de barro y los aguinaldos de confites y colaciones, el día 24, no había cena, ¡y menos alcohol!, eran buñuelos y charamuscas con atole blanco, hechos por las manos habilidosas de todas y todos los de la casa. A veces, nacatamales de dulce esponjaditos y suculentos. Servido todo después del arrullo y los cánticos del nacimiento: “Los pastores a Belén corren presurosos, llevan de tanto correr los zapatos rotos…”. En la pañoleta más bonita, tomada de sus puntas por los más grandes de la casa, se coloca el niño y se mece delicadamente, turnándose uno a uno los miembros de la familia mientras los otros cantan “entre las escarcha y la nieve ha nacido el niño Dios titiritando de frío…”. Ya que pasaron todos, la que inició el arrullo pasa al niño para que, antes de ponerlo en la cuna, cada quien le dé un beso. Ya después los buñuelos y a dormir. Esta práctica se mantiene contra viento y marea en algunas familias, ¡ojalá todos lo hicieran!, es un momento emotivo que une y reconforta. Es cuando se dice ¡feliz Navidad!, sinceramente y los abrazos son abrazos entrañables.
Los que quieran el pretexto de la fiesta, ¡pues a la fiesta y no pasa nada!, cada quien que vuele su papalote, se coma el pavo, el guajolote, el pollo, el pozole, el bacalao, los tamales, las enchiladas, el borrego, el chivo, el lechón, los romeritos, camarones, pescado, pasteles y postres, vinos y licores, que el espíritu se libere en una catarsis de buena actitud ante la vida, los que puedan, porque hay por supuesto navidades amargas que saben a tristeza, para los que sufren, no les cae mal un plato de olvido; al menos ese día y por algunos instantes sonrían mientras piensan en los momentos felices de su vida, que todos los tenemos. Ponga una sonrisa en la mente, otra en sus manos, otra en sus pies, otra en su ombligo, otra en sus ojos, en sus oídos, donde usted quiera, al final la pone en su boca, con ese recorrido, está usted sonriendo.
En sus propósitos de cambio incluya el propósito de no equivocarse, en el fondo de todos los males esta una equivocación, una decisión mal tomada, por muchas razones, pero es una decisión de cada quien y las consecuencias son de cada quien, abandone esa vocación tan socorrida de equivoquista.
Hoy y aquí la Navidad es otra, y es la misma, el referente es el parteaguas de la historia, antes de Cristo y después del Cristo, el tiempo se divide a partir del 25 de diciembre del año cero, hoy después de 2015 años, se le recuerda con la palabra amor, se le recuerda con esa síntesis de sentimientos, con todos los vaticinios y sucesos que le precedieron; hoy también la vida de los hombres se proyecta desde la circunstancias sociales y políticas que les toca vivir; hay países en guerra, hay flujos inmensos de refugiados, hay legiones de pobres pero nadie se muere, todos quieren vivir de alguna manera, con la esperanza de una vida mejor. Por acá, en la tierra de Juan Colorado, Juan Gabriel y El Buky, todos queremos que la pesadilla termine; las escenas se suceden una y otra vez y los actores son los mismos, es necesario cambiar del primer acto, al segundo, que nos conduzca no sólo a un cambio de escena, sino de escenificación, donde los personajes sean diferentes, cambien de diálogo, de atuendo y de actitud. Nuevamente Peña Nieto lanza apotegmas y señala con índice de fuego a los estados y municipios, que la seguridad es tarea de todos, que nadie eluda su responsabilidad, que todos hagan su trabajo, que si patatín, que si patatán, pero los tiene capados con el Mando Único y eso, es simplemente un doble discurso.
Se invita a participar a la sociedad se constituyen comités de vecinos, ¿para qué? Para poner dedos, denunciar, chismear y exponerse a las represalias por filtraciones de quienes deben guardar secrecía; con tantas orejas no se puede.
Todavía recuerdo los actos de izar una bandera por haber terminado con el analfabetismo, cuando vinieron unos cubanos a enseñar a leer a los que no sabían, según ellos, me pareció simbólico y representativo el propósito, tomemos la práctica para aplicarla a la seguridad, pueblo por pueblo, municipio por municipio, vayamos con toda la fuerza del Estado: Federación, estado y municipio, barriendo los ranchos y tenencias, cuando se termine, se levanta la bandera de la seguridad, son 113, póngale usted en dos años, habremos terminado, pero se conocerá el avance desde el primero que se certifique, pues como estamos ahorita, la percepción en todo el país es que Michoacán está en llamas, imagen que desde los granadazos de la época de mi amigo el tijuanense Leonel Godoy, no nos la podemos quitar; júntele usted lo que dejó, desde esa época el nefasto mago de las finanzas desapareció todo, de apellido Suárez y estamos a dos pistas.
Pero es Navidad y a todos los lectores del Cambio de Michoacán, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad nacidos en esta tierra les abro mis brazos en un abrazo inmenso que nos una a todos. ¡Feliz Navidad!

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