Salvador Molina Navarro
Derecho a qué...
Caminos, acciones y otros vericuetos de un buen ciudadano
Martes 5 de Enero de 2016

Un buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.

Marco Tulio Cicerón

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En este inicio de año nos encontramos con muchas inconformidades sociales, algunas arrastradas desde el año pasado y más añejas aún; otras novedosas, relacionadas con los pagos y cargas que nos imponen en este nuevo año –ejemplo, el pago de placas de circulación, las más caras del país. Es indudable que al aumentar una contribución o crear una nueva carga tributaria, la mayor parte de los ciudadanos se inconformarán, en este estado no tenemos la buena costumbre de ayudar al Estado a obtener recursos para satisfacer necesidades, las razones son siempre sobradas, para qué pagar si se lo robarán los políticos, para qué pagar si no se utiliza en lo que debe destinarse, no alcanza para pagar impuestos, en fin, como señalo, son muchas las razones, algunas comprensibles otras no, sin embargo, es deber de todo ciudadano acatar las disposiciones tributarias o fiscales que imponga el Estado, debe hacerse así, puesto que es parte de nuestras obligaciones ciudadanas.
Con este pensamiento no quiero señalar mi conformidad con el aumento de cargas, mi razón es que se abusa de la ciudadanía para salir de los problemas financieros en que está medito el estado, la inconformidad estriba principalmente en que el aumento referido o los de nueva creación no van acompañados de acciones y determinaciones serias y legales tendientes a investigar la responsabilidad por las acciones u omisiones de quienes ostentaron cargos públicos y que dejaron endeudado al estado, sin dinero las arcas, sin orden en las finanzas públicas y con un evidente desvío de recursos.
Como ciudadanos, estamos, la mayor parte, ciertos de que se debe contribuir al estado, esa obligación no genera conflictos, el problema es que cuando acudimos a un hospital no tenemos una cama, un médico, una enfermera, medicamentos, o los tenemos de forma insuficiente y con muy mala calidad en el servicio; cuando llevamos a nuestros hijos a la escuela pública no se cumple con el calendario escolar, hay un educación incompleta, no cumple las expectativas; cuando circulamos en la vía pública vemos banquetas deterioradas o en su caso inexistentes, baches, falta de luminarias, inseguridad, obras públicas sin concluir y de mala calidad; cuando acudimos a las instituciones de procuración de justicia nos enteramos de la lentitud en el trámite por personal incapacitado o capacitado pero insuficiente, policías que agreden a los ciudadanos, que violentan derechos, directivos que no los puedes ver, burocracia que revictimiza, en fin, el problema es que por más caros o nuevos impuestos que pagamos no vemos mejoras en los servicios públicos, no vemos disminución de la corrupción, no vemos consecuencias de derecho para los malos funcionarios, no vemos la utilidad. Eso genera, lógicamente, inconformidad, desconfianza, enojo y motiva la participación ciudadana, ¿pero qué hacemos como ciudadanos?
Desde 2012 existe una ley que da la oportunidad de generar inconformidades sociales acompañadas de acciones legales, en su numeral 2 señala que la participación ciudadana es el derecho de los ciudadanos a intervenir y participar en las decisiones públicas, en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas, programas, actos de gobierno y ordenamientos jurídicos como instrumentos tenemos el referéndum, plebiscito y la iniciativa popular, todos estos recursos legales tenemos como ciudadanos para acompañar las protestas de forma completa, pues ante el clamor social debemos reforzar la inconformidad con los recursos legales que tenemos al alcance para que las autoridades no tengan solamente se enteren de manifestaciones, sino que tenga la presión legal necesaria para adecuar su acción a los beneficios sociales.
Es importante destacar que en materia fiscal y de contribuciones no se pueden generar iniciativas de ley desde la ciudadanía, es totalmente comprensible, pero sí podemos diseñar métodos legales y leyes para transparentar el uso de recursos públicos para poder generar las leyes que como ciudadanos nos importan, así y sólo así podemos exigir a nuestros representantes que se dejen de atender a sus intereses personales o políticos y seas productivos, así podemos presionar cada quien a nuestro diputado o diputada, a nuestro presidente municipal, a nuestro gobernador, a que se haga un trabajo serio y responsable y se dejen de discursos y se avoquen a las acciones.
Consultemos esta ley, propongamos los cambios que necesitamos, presionemos a nuestros representantes para darle seguimiento a las acciones ciudadanos y, en su caso, evidenciemos a quienes se alejen de los intereses comunes para privilegiar los personales o políticos.

FB. Salvador Molina
TW. @SalvadorMolina_

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