Salvador Molina Navarro
Derecho a qué...
Una recaptura de Estado
Martes 12 de Enero de 2016

Quienes alcanzan el poder con demagogia terminan haciéndole pagar al país un precio muy caro.

Adolfo Suárez.

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Indudablemente la cumplimentación de una orden de reaprehensión girada por una autoridad judicial federal ha provocado revuelo a escalas nacionales e internacionales, se trata de la detención de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo. Este personaje, más allá de la actividad delictiva que se le atribuye, ha puesto al país en evidencia internacional con respecto a su corrupción, encubrimiento, inseguridad, impunidad, demagogia y falsedad en que incurren los políticos nacionales, este suceso ha sido merecedor de un pronunciamiento oficial por parte del presidente de la República, del que tomo sólo la parte medular para el desarrollo de este trabajo.
“Se trata de un logro en favor del Estado de Derecho (…) Esta acción contra la impunidad (…) se abocaron a cumplir la misión que les ordené: recapturar a este criminal y presentarlo ante la justicia (…) Hoy México confirma que sus instituciones tienen las capacidades necesarias para hacer frente y superar a quienes amenazan la tranquilidad de las familias mexicanas (…) Hoy nuestras instituciones han demostrado una vez más que los ciudadanos pueden confiar en ellas…” .
Pues bien, en este discurso oficial se nos da muestra, de nueva cuenta, de la demagogia que impera en la política nacional, del oportunismo para sacar tajada política y sobre todo, para engañar a la ciudadanía con la única intención de vender una realidad distinta a la que impera, de cambiar el rumbo para que se logre el olvido de los temas importantes, para esto usan palabras de impacto pero acompañadas de falacias que, por supuesto, debilitan su conclusión, de esto estamos hartos los ciudadanos.
Analicemos el mensaje presidencial por este relevante hecho, el presidente Peña Nieto refiere que esta captura es un logro en favor del Estado de Derecho, de ahí su falaz argumento. El Estado de Derecho es una figura jurídica que señala, entre otras cosas, el apego a la ley por parte de la sociedad, instituciones, autoridades, etcétera, garantiza la división de poderes, el rendimiento de cuentas. La Organización de las Naciones Unidas se refirió al Estado de Derecho de la siguiente forma: “Para las Naciones Unidas, el concepto de Estado de Derecho ocupa un lugar central en el cometido de la Organización. Se refiere a un principio de gobierno según el cual todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a unas leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos. Asimismo, exige que se adopten medidas para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, rendición de cuentas ante la ley, equidad en la aplicación de la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones, legalidad, no arbitrariedad y transparencia procesal y legal”.
En este sentido, haber cumplimentado una orden judicial de recaptura no abona a un logro presumible del Estado de Derecho, pues es solamente una ínfima función de éste, un logro importante para los nacionales será cuando se revele la verdad histórica, sin falsedad política o jurídica, de las dos fugas de este presunto culpable y, en su caso, se dé cuenta de los nexos y permisibilidad por acción u omisión de las autoridades de los tres niveles y órdenes de gobierno en relación con su actividad que pudiera resultar ilícita.
Sigue diciendo el presidente que la recaptura es una acción contra la impunidad, se puede entender como impunidad, en términos sencillos, la circunstancia de no recibir un castigo o consecuencia de derecho respeto de un delito. El derecho a que no queden impunes las actividades delictivas es un derecho humano, reconocido así por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación , así pues, en los acontecimientos de las dos fugas que se dieron de penales de máxima seguridad nacional, los que resultaron ofendidos somos la sociedad, por tanto, luchar contra la impunidad no es, ni en lo más mínimo, recapturar al fugado, sino hacer una investigación seria, imparcial y efectiva para que quienes resulten responsables obtengan el castigo que la ley marca y no quede sin castigo ese delito ni sus actores, eso es luchar contra la impunidad en este particular,. Así pues, si las autoridades políticas quieren combatir la impunidad y privilegiar el Estado de Derecho, deben entregar cuentas claras sobre los desvíos de dineros públicos, sobre los sobrecostos de las obras públicas, sobre los actos de corrupción, deben dar cuentas claras conforme a derecho, en fin, eso es privilegiar el combate a la corrupción y no el recapturar a quien se fugó con ayuda de la propia corrupción imperante en el país.
Por otro lado, es realmente preocupante que para el primer mandatario las instituciones, que son fortaleza de la nación, sean dependientes de capturar a un presunto delincuente para así demostrar su capacidad. Las instituciones a las que se refiere el presidente quedaron totalmente superadas y evidenciadas con las dos fugas del personaje en comento, que el propio mandatario –al menos en su segunda fuga– calificó como algo imperdonable; si es imperdonable, ¿por qué no se castiga a quienes coadyuvaron con acciones u omisiones al cavar un túnel en un Cefereso de máxima seguridad con estándares internacionales de seguridad es una vacilada?, hacerlo sin ruido, sin vibraciones, sin evidencia, es totalmente imposible, quienes hemos acudido a estos centros federales de reclusión sabemos las estrictas medidas de seguridad que imperan, incluso muchas de las veces violatorias de los derechos humanos, lograr dos fugas de penales federales no se puede conseguir sino mediante corrupción e impunidad, esto en nada nos demuestra o confirma a los mexicanos la capacidad de las instituciones, la recaptura no guarda relación con una capacidad de las instituciones, pues las mismas quedaron rebasadas con la propia fuga; la recaptura, en su caso, es el primer paso para resarcir el daño causado a la nación y sus instituciones, pero no es, de ninguna manera, la meta, es el inicio de una tarea para demostrar la capacidad de las instituciones, señalar que con el solo hecho de reaprehender al fugado es una muestra ineludible de capacidad de las instituciones es demagogo, las instituciones serán capaces si y sólo si nos muestran la verdad del hecho, se castiga a los culpables, si evidencia a quienes tuvieron relación con actos de corrupción, entonces estaremos ante un inicio para considerar capaces a nuestras instituciones, de lo contrario estaremos ante falaces discursos distractores del hecho principal.
Así pues, con este particular hecho los ciudadanos no confiamos en nuestras instituciones, como mexicanos, como michoacanos, como ciudadanos, como personas, confiaremos en nuestras instituciones, no cuando reaprendan a cualesquier presunto culpable, no, confiaremos en nuestras instituciones cuando tengamos una forma eficaz de gobierno, cuando se privilegie el Estado de Derecho, cuando se promuevan, respeten y garanticen los derechos humanos, cuando tengamos un servicio público de calidad y certificado, cuando se respete el voto popular, cuando se tomen decisiones políticas alejadas de los intereses personales y sin componendas partidistas, cuando se castigue la corrupción, cuando nuestros espacios ciudadanos no sean manipulados por los actores políticos y sea la ciudadanía quien elija a sus titulares, cuando el salario sea digno y los emolumentos, retribuciones o cómo se designen los pagos de los gobernantes sean congruentes con el salario mínimo, cuando dejemos de escuchar frases como la de “un político pobre es un pobre político” , “mátenlos en caliente” , “la pobreza en México es un mito” , “sólo un ciego, un tonto o mezquino no podría darse cuenta de los avances” , y tantas más que nos dan muestra de la falsa realidad que pretenden vender los gobernantes y que lo que evidencian es la falta de interés en la realidad social y eso abona a una incredibilidad y desconfianza a nuestras instituciones. Confiaremos en nuestras instituciones cuando este país tenga una estabilidad económica que fortalezca nuestra moneda, cuando no existan líderes sindicales que se creen reyes y que viven como tales, cuando tengamos una seguridad social digna, cuando nuestra Policía no sea corruptible, no siembre evidencias, no torture; cuando gocemos de seguridad jurídica, de debidos procesos, en sí, cuando gocemos los privilegios de vivir en un estricto respeto a los derechos humanos.
Así pues, los eventos que importan a los noticieros, que dan palabra a los titulares de nuestras instituciones, que se venden a la imagen nacional e internacional, no son para nada paliativos para las necesidades sociales, no constituyen relevancia para los ciudadanos ni significan un parteaguas, son eventos que no dan cuenta de los avances gubernamentales en materia de combate a la corrupción, sólo son tangentes abiertas para que el discurso oficial tome su camino y salga victorioso y aplaudido por sus propios lacayos.
El reto sigue en pie y está claro, como ciudadanos debemos actuar y señalar sin miramientos qué es lo que debe cambiar en este país, debemos ser críticos, analíticos, propositivos, pero sobre todo activos, con unidad y la coordinación. Usemos las herramientas legales, debemos enterarnos quién está en el poder, enterarnos de nuestra realidad, ejercer nuestros derechos e imponer el respeto a los derechos fundamentales, pues tan sorprende es el abuso como el desinterés de los dolidos.

FB. Salvador Molina
TW. @SalvadorMolina_

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