Leopoldo Chassin Ramírez
La palabra andante
¿Y por qué somos así?
Lunes 18 de Enero de 2016
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Siempre me he preguntado y nunca me he podido contestar en forma convincente por qué cada día que pasa la mayoría dejamos de usar el sentido común aún en cosas triviales. Quizá la cantidad tan enorme de información nos vuelva más estúpidos, tal parece que es como cuando uno come de más y el estómago tiene dificultad para digerir tal cantidad de alimento, entre más información se ingesta por los sentidos, menos posibilidades hay de que podamos procesarla, no hay tiempo para que la rumiemos ni una sola vez. Sigue otra y otra información, así, compulsivamente, con ansiedad accedemos a más y más dejando poco tiempo para la reflexión.
Cada vez que surge un problema buscamos la solución en el “diosito” de los tecnofílicos. Esto lo podemos constatar cuando surge una pregunta en una conversión con familiares, amigos o alumnos. La respuesta a la pregunta se sustenta en muchas ocasiones en lo que dice “diosito” por medio de la lámpara maravillosa, la que sale súbitamente de entre la ropa, cual pistoleros del Viejo Oeste, cada uno la frota para “argumentar su respuesta”. La complicación comienza cuando aparecen miles de referencias y al seleccionar la “adecuada”, a cada “emproblemado” le agarra la incertidumbre. ¿Y cuando no hay “red”?, se acaba la disertación, no hay en qué sustentar lo dicho, se salta a otra cosa mariposa.
Me sorprenden algunos asuntos que los medios abordaron en días recientes. Los merolicos lueguito nos conducen a mirar al árbol sin mira los asuntos importantes: que, el reemplacamiento, los libramientos Sur y Norte, las protestas por falta de pago, las promesas incumplidas de Peña, gobernador, presidentes municipales. Todas obra de la clase política que sirve a las multinacionales.

El reemplacamiento

Recién se anuncia que habrá reemplacamiento, comienzan a circular en las redes sociales los llamados a oponerse a tan autoritaria e injusta medida. Días después se dan manifestaciones en diferentes municipios del estado y continúan con mayor fuerza, al grado de que los diputados no han dicho que se aplicará. No esperaban una respuesta así. ¿Triunfo parcial?
Los arrastrados diputados que por tradición se han vendido al mejor postor, por mayoría aprueban lo que ordena el jerarca, de antemano saben que la medida será repudiada, pero aun así ellos saldrán finalmente beneficiados.
Con sólo ese agravio se han movilizado miles de personas, seguimos viendo sólo el árbol, atacamos los problemas inmediatos, los que tocan directamente, pero los que realmente ponen en peligro nuestra sobrevivencia, el bienestar físico y económico, no lo vemos o no queremos verlos, “vemos el árbol pero no el bosque”. La inmediatez nos ciega.
Los merolicos de los medios dedican gran parte de su tiempo en la fuga y recaptura de El Chapo, callan o mencionan de pasada los verdaderos problemas que nos martirizan. Es su función, distraer y marear.

Otros árboles

¿No sabemos que el deterioro ambiental ha ocasionado sequías, inundaciones, temperaturas extremas, escasez de agua, contaminación de aire, agua, tierra? ¿Acaso no sabemos de la enorme deuda interna y externa a que nos han sometido los malos gobiernos federales, estatales y municipales, todos causantes de muertes?
¿No estamos enterados de los insultantes salarios que cobran los ministros de la Suprema Corte de in-Justicia de la Nación, presidente de la República, gobernadores, secretarios de Estado, senadores, diputados? ¿No recordamos que a alguno de nosotros o de los nuestros ha sufrido asaltado, extorsión o secuestrado? ¿Desconocemos el saqueo y contaminación a que está sometido nuestro país por las multinacionales? ¿Sabemos de la entrega de Pemex y CFE a las multinacionales? ¿Sufrimos la devaluación del peso?
La noticia de El Chapo es la que domina el panorama nuestra cotidianidad.
Los asuntos mencionados en las preguntas anteriores sin duda alguna son cuestiones que nos tienen al borde del colapso ambiental, económico y emocional.

Caminar preguntando

Existen organizaciones y partidos de “izquierda” (nos referimos a los que con dinero del pueblo, con nuestro trabajo, hacen campaña para llegar al poder) que buscan el poder que desde arriba pretende “organizar a las masas” de acuerdo con sus sueños, fantasías y sentires. Finalmente la historia nos comprueba que sucederá el ya viejo y obsoleto “quítate tú para ponerme yo”. ¿Conoce usted algún partido de “izquierda en México y el mundo que no haya terminado siendo igual o peor del que decían combatir?
Hace más de 31 años, 17 de noviembre de 1984, los zapatistas nacieron, y desde entonces andaban duro y duro con el “caminar preguntando”. En el libro del Viejo Antonio hay muchas historias sobre el “caminar preguntando”. En la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, los zapatistas nos proponen un método de abordar nuestros problemas que son parecidos para la gran mayoría, los zapatistas han resistido muchas pruebas y muchos años, quizá valga la pena revisar su iniciativa y cotejarla con lo que padecemos. No es doctrina, es un método y, como todo, debe ser sometido a prueba.
La Sexta es aborda con palabras sencillas, sin palabrejas “domingueras”, de esas que quizá ni los intelectuales comprenden, pues sólo las conocen en los libros, en sus cubículos, pero desconocen su real significado, como lo hacen los que escuchan y sienten el latir y los dolores de la tierra. Por ejemplo, la dignidad.
Les comparto, ellos dicen que hay que “aprender a escuchar”, es algo que no se nos enseña en las escuelas.

La propuesta zapatista

Proponen para iniciar que contestemos los siguientes puntos, de lo que somos, de dónde estamos ahora, de cómo vemos el mundo, de cómo vemos a nuestro país, que es México; de lo que queremos hacer, de cómo lo vamos a hacer.
Tan sencillo y tan difícil, de aquí saldría algo que no debe ser buscado dentro de nuestra cabecita, deberá salir del diálogo entre los padecemos a los amos del mundo, es decir, las corporaciones y los malos gobiernos que nos imponen desde el FMI, BM, OCDE.
Si hay solución ésta será parcial, será efímera, pues seguirán nuevas amenazas: despidos, salarios paupérrimos, salud precaria, saqueo, inseguridad. Basta ver las pérdidas en derechos que hemos sufrido los trabajadores del campo y la ciudad de todos los continentes a partir del surgimiento del neoliberalismo en los años 80.
¿Seguiremos reaccionando sólo ante lo inmediato?

Sobre el autor
Leopoldo Chassin Ramírez Profesor de medio tiempo de la UMSNH Colaborador de Cambio de Michoacán desde 1997 Inconforme social Simpatizante zapatista desde 1994 Utópico empedernido Amante de la tradición
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