Ramón Guzmán Ramos
Comisionados sindicales
Sábado 23 de Enero de 2016
A- A A+

El anuncio del titular de la SEP no pudo ser más contundente: a partir de la segunda quincena de enero, dijo, “se terminan los comisionados sindicales con goce de sueldo”. Como con los exámenes que se ha propuesto imponerles a los docentes de todo el país para decidir quiénes se quedan trabajando con contratos temporales y quiénes son separados definitivamente de sus cargos, Aurelio Nuño Mayer se propone asestarle al SNTE otro golpe de gran envergadura. Con la colaboración directa –nuevamente– de Juan Díaz de la Torre para poner a su disposición lo que se le ofrezca, el secretario de Educación Pública dijo que se había depurado la nómina magisterial y que al final se obtuvo la información de que en el país el número de comisionados es de dos mil 200. Al suspenderles su pago se estaría haciendo un ahorro de mil millones de pesos, recursos que servirían para pagar a tutores, esa figura de la Ley de Desarrollo Profesional Docente que se contempla para asesorar a los mentores que reprueben el examen de permanencia y que hasta ahora sólo existe en la letra.
El presidente nacional del SNTE, sucesor de Elba Esther Gordillo, dijo que la organización sindical que él dirige es corresponsable del éxito de la Reforma Educativa, de manera que tampoco tiene objeción con esta medida. Los comisionados del sindicato, señaló, tienen al menos dos opciones que de inmediato se pondrán en marcha: algunos pedirán licencia sin goce sueldo y otros regresarán a sus responsabilidades laborales y atenderán los asuntos del sindicato a contraturno. Y aclaró, con un énfasis que quiso parecerse al de su jefe en la SEP, que ninguno sería despedido, lo cual reconoció y agradeció públicamente para que Nuño no tuviera duda. De nuevo, como con ese asunto espinoso de la evaluación, Díaz de la Torre muestra su completa disposición a entregar en charola de plata al sindicato. Con la evaluación para la contratación sin derechos y el despido, el gobierno federal elimina de tajo el contrato colectivo, tenga éste la expresión formal que sea, y deja a los docentes en una situación de relación laboral estrictamente personal con la autoridad educativa, es decir, en la indefensión total. Este es, por cierto, otro de los efectos negativos que tiene la Reforma Educativa y que Juan Díaz de la Torre ha ignorado olímpicamente. Se trata de eliminar gradualmente las funciones primordiales del sindicato hasta que éste no sea sino un cascarón vacío, un organismo burocrático sin ninguna facultad oficialmente reconocida. Y quien llegó a ser el brazo derecho de Elba Esther Gordillo y luego renegó de ella cuando la metieron a la cárcel, no tiene empacho en dejar que esto ocurra.
Estamos ante ese fenómeno que alguna vez se denominó charrismo sindical y que ahora nos quieren hacer ver como una relación no sólo normal, sino hasta benéfica para los trabajadores. Un repaso breve por la historia nos haría recordar que la denominación tiene su origen en 1948. Ese año se produjo una devaluación dramática del peso mexicano con respecto al dólar. Varios líderes de sindicatos fuertes como el de ferrocarriles, el de petróleos, los mineros, metalúrgicos, telefonistas, además de la Coalición de Sindicatos Industriales, convocaron a un paro nacional para protestar contra la política económica del presidente Miguel Alemán. Iniciarían con una manifestación magna en el Distrito Federal. El gobierno federal, sin embargo, implementó todo un operativo para desarticular el movimiento obrero emergente. Y es aquí donde encaja la figura de Jesús Díaz de León. Era un dirigente ferrocarrilero al que conocían como El Charro por su afición al jaripeo y a los caballos y porque le gustaba usar causalmente el traje que caracteriza a estos personajes. Asesorado por el gobierno, Jesús Díaz de León presentó ante la PGR cargos contra otros dirigentes ferrocarrileros, entre ellos Valentín Campa y Demetrio Vallejo, quienes fueron detenidos y encarcelados. Las bases se rebelaron ante esta decisión y depusieron a El Charro, pero fue apoyado por el gobierno para que llevara a cabo una toma violenta de todos los espacios del sindicato y se erigiera él mismo como secretario general. A partir de entonces se conoce como charrismo sindical a este fenómeno que se basa en la alianza y subordinación de los líderes sindicales con el aparato de gobierno y la patronal. Son líderes charros los que traicionan a sus bases y las entregan a los intereses mezquinos de los patrones.
Es exactamente el caso de este Juan Díaz de la Torre, presidente nacional del SNTE, quien no ha tenido escrúpulos para convertirse no sólo en el aliado incondicional, sino en un brazo operativo del secretario de Educación. Hay que decir que Elba Esther Gordillo, quien lo colocó como secretario general, se opuso en su momento al carácter condicionante de la evaluación para la permanencia, desde luego que no para responder a los derechos legítimos de las bases, sino para mantener al sindicato en su poder y seguirlo usando como negocio personal. La visión de Díaz de la Torre es tan limitada que no alcanza ni para ver este riesgo. Pero el sindicato es de todos los trabajadores de la educación. Con las movilizaciones que ha emprendido la disidencia para resistir la aplicación de la Reforma Educativa se ha generado inquietud e inconformidad en varias partes del país. Las bases han estado a punto de desbordarse y salirse del control de los charros. El secretario de Educación ha tenido que salir en defensa de su aliado para mantenerlo en el cargo. Es una relación simbiótica de la que ambas partes se benefician, pero en perjuicio de los trabajadores de base.
El asunto de los comisionados sindicales es otro ejemplo. Hay que insistir en que se trata de una figura legal que los sindicatos le impusieron a la patronal. Un dirigente requiere de tiempo completo para dedicarse a las funciones propias de su representación. Otra cosa es que se haya abusado hasta la corrupción de esta conquista sindical. Hay que recordar que Gordillo llegó a usar un ejército de estos comisionados como operadores políticos. No se trata de aceptar simplemente que se les deje de pagar. Desde luego que se requiere de una revisión a fondo para ubicar a todos los comisionados y establecer con claridad dónde están y qué hacen. Y hacer la depuración. Pero quienes ejercen con legitimidad la representación y la defensa de los intereses de las bases deben mantenerse en las condiciones de siempre. La dirigencia charra del SNTE debiera aclarar, por otro lado, qué hace con las cuotas sindicales de alrededor de un millón y medio de trabajadores. De ahí alcanzaría para pagar a los comisionados, es cierto, pero este no es el problema. La cuestión consiste en que se trata de una conquista sindical a la que se renuncia sin ninguna resistencia, incluso hasta con un sentimiento de culpa. En el fondo de todo eso, como dijimos, lo que persigue el gobierno federal, a través de la SEP y del presidente nacional del SNTE, es desmantelar a la organización sindical. Nadie sino los trabajadores puede hacer desde abajo la defensa férrea e intransigente de su sindicato.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Independentistas

La naturaleza del poder

Marichuy

La revolución en su laberinto

La toma del cielo por asalto

Una dictadura disfrazada

En defensa propia

Normalistas

Por la candidatura presidencial

Una utopía menor

La hora de Comala

El segundo más violento

Conflicto en Bachilleres

Arantepacua en el corazón de Bachilleres

Opacidad

Ingenuidad

Bono de fin de año

Frente amplio electoral

El socialismo irreal

País en vilo

Del pasmo a la resistencia

CNTE: Un balance necesario

Ícaro y el arrebato del vuelo

Y retiemble en sus centros la Tierra

Gobernabilidad cuestionada

El hombre como un ser erróneo

Adolescentes embarazadas

Rechazados

La necia realidad

¿Cuántas veces última?

La vuelta a clases

El enfoque crítico en educación

El Diablo no anda en burro

La imaginación y la subversión de la realidad

Entre la incompetencia y la demagogia

Educación para la vida

Las trampas del diálogo

Diálogo

El profesor Filemón Solache Jiménez

La mujer es la esclava del mundo

Culpables, aunque demuestren lo contrario

Razón de Estado y Estado sin razón

La amenaza y la represión como oferta de diálogo

Albert Camus y el mito de Sísifo

Albert Camus y el mito de Sísifo

El oficio de escribir y la emergencia de la realidad

Los brazos de Sísifo

Ayotzinapa: Tiempo funeral

La cultura al último

Estado de excepción

Cherán y su rechazo al Mando Único

Sección XVIII: El congreso inconcluso

C e s a d o s

Reminiscencias

Sección XVIII de la CNTE: El poder que desgasta

El amor en la boca del silencio

El amor en la boca del silencio

Francisco superstar

Partir de cero y quedarse allí

Comisionados sindicales

Cómo distraer a un país

Que paguen los que siempre pagan

El debate por la cultura

Democracia sin oposiciones

Normalistas de Michoacán: Las otras tortugas

Colectivos pedagógicos

Evaluación con policías y leyes a conveniencia

La violencia nuestra de todos los días

La suerte de Renata

La piedra de Sísifo

Contra la imposición

Ícaro y el arrebato del vuelo

La culpa la tiene el pueblo

El fin de las utopías

Congreso Estatal Popular de Educación y Cultura

La era de Pandora

El otro debate

La estrategia del endurecimiento

Yo soy 132

Evaluar para sancionar

Célestin Freinet

En busca de Jorge Cuesta

Iniciación a la lectura

Cherán y su relación con los partidos

Deslinde

Encuentros

Una vida

Después de la oscuridad