Samuel Maldonado B.
Repercusiones
De la dictablanda a la dictadura
Martes 2 de Febrero de 2016
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Los dos últimos desgobiernos de la República, pero principalmente el actual, han impulsado con mucha determinación lo que han llamado el Mando Único como una forma de terminar con la serie de organizaciones criminales que pululan de costa a costa y de frontera frontera.
En los últimos días de la semana anterior, el propio secretario de Gobernación, a quien se le observa impreciso y hasta cierto punto nervioso, afirma que este esquema sería el punto de inflexión para poder terminar y resolver de fondo la grave situación de criminalidad que padecemos la mayoría de los mexicanos.
Desde luego que tanto las voces oficiales como las de los partidos políticos (antes de oposición pero ahora adláteres al sistema), incluido el oficial, respaldan estas supuestas modernidades como la forma ideal de pacificar al país, pero la realidad tan terca que vivimos nos hace pensar en la inutilidad de esta forma administrativa de atacar y derrotar a las diferentes corporaciones delictivas. No podemos omitir que un factor esencial que impulsa a muchos jóvenes (principalmente) a la incorporación a estos grupos criminales es la falta de oportunidades para su desarrollo.
Desde luego que otro factor importante en el desarrollo de las corporaciones delictivas lo ha sido la enorme corrupción política que desde hace varios sexenios nos inunda. Recuérdese, por ejemplo, el caso notable del comandante de la Policía del Distrito Federal en el sexenio de José López Portillo, en el que solicitaba de su personal le donara centenarios de oro, con lo que pudo construir su Partenón, en el Puerto de Acapulco.
La historia de las diferentes organizaciones oficiales tanto de la procuración de justicia como la de prevención del delito, así como gobiernos estatales y municipales (unos por miedo o debilidad y otros por las dádivas recibidas) se han caracterizado por hacerse de la vista gorda y evitar que los “capos” vayan contra de ellos. En cierta forma se entiende y más cuando se sabe que los gobiernos estatales o desde el centro del país se les protege.
En fin, nacionalmente vivimos con un grado elevado de corrupción observando el trasiego de millones de pesos de un estado a otro por aquellos que más están obligados a ser más honrados (recuérdese el caso del gobernador de Veracruz mandando millones en valija y en un avión privado, cuando es más claro y fácil hacer los envíos vía bancos).
Pero volviendo al Mando Único, a la utilización del Ejército nacional, a la Secretaría de Marina (quizá la dependencia más respetada) pero, sobre todo, el fortalecimiento de los cuerpos policiacos, que con mucha frecuencia a estos últimos se les ve asaltando prácticamente a los automovilistas aquí en Morelia y que con gran prepotencia agreden verbalmente, por lo que me han comentado, ven con preocupación que el fortalecimiento de estos cuerpos armados terminen por desterrar a los gobernadores y a las autoridades principales del país, precisamente por su corrupción y su incapacidad de gobernar y conviertan nuestra actual dictablanda en una “dictadura” que no sería nada fácil el desterrar. Recordemos la estancia en la Presidencia de la República de Porfirio Díaz y por qué fue obligado a salir del país para refugiarse en Francia a principios del siglo pasado.
Darle más poder a los cuerpos policiacos y tenerlos supuestamente sujetos a un ordenamiento presidencial, darles más atribuciones que las que marca la Constitución Política (misma que ya casi ni se entiende) y empoderar aún más al Ejército nacional y a la Secretaría de Marina puede conducir –por la ineficiencia del gobierno– a una toma del poder por estas organizaciones.
Finalmente, en Michoacán no olvidamos a los varios comandantes de la Policía Judicial que mandaban a sus esposas a los bancos a depositar fuertes sumas de dinero ilegal. Iban al banco como que además han estado inmersas en escándalos en el país, están llenas de actos ilegales y ha sido cierto que los ciudadanos requerimos de verdadera seguridad.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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