Ramón Guzmán Ramos
Cherán y su relación con los partidos
Jueves 19 de Abril de 2012
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Cherán ha ganado en términos de organización autónoma. El pueblo de la Meseta Purépecha ha logrado un alto nivel de conciencia, por lo que se refiere a su capacidad para gobernarse de acuerdo a sus propias formas, que tienen un origen ancestral. El Tribunal Estatal Electoral de Michoacán reconoció el derecho que le asiste a su autodeterminación política. Las cosas, sin embargo, se han complicado por lo que se refiere a los recursos que le corresponden. Es hora de que el Concejo Mayor, que fue elegido a través de un mecanismo abierto y directo, y que tomó posesión el 5 de febrero pasado, reciba los recursos para llevar a cabo los programas y las obras que se requieren.
El pueblo de Cherán ha manifestado nuevamente su rechazo a los partidos políticos. Los partidos, reiteran, no han hecho sino dividir y confrontar, a veces violentamente, a los miembros de la comunidad. Cuando llegan al gobierno, no cumplen lo que prometen y los funcionarios asumen una actitud de prepotencia y hasta de corrupción. La experiencia que han dejado ha sido invariablemente traumática. Diríamos que no sólo a nivel local, sino en prácticamente toda la sociedad. El desprestigio en que han caído los partidos es enorme y hay razón en expresar recelo y desconfianza hacia ellos.
Nos encontramos aquí en un punto en el que es necesario apelar a la reflexión, a un análisis desapasionado y objetivo. El derecho que tiene Cherán a darse sus propias formas de gobierno como comunidad indígena, que no implica que se convierta en un espacio apartado del resto de la sociedad. Nadie refutaría la percepción que tienen sobre los partidos. Tienen razón en muchos de los argumentos que esgrimen para cerrarles las puertas y evitar que regresen con sus prácticas desgastadas. ¿Pero hasta dónde es conveniente que se coloquen al margen de procesos y acontecimientos que tienen lugar más allá de sus fronteras comunales?
Cuando hablamos de autogobierno, de autodeterminación, que son conceptos que en Cherán vuelven a llenarse de contenido, que se refieren allí a una realidad en movimiento, no debemos relacionarlos con la separación y el aislamiento. Cherán forma parte de una sociedad mayor, tanto a nivel estatal como nacional. Es verdad que el sistema político que tenemos en el país se ha desvirtuado por las prácticas contradictorias de los partidos. De lo que se trata, en todo caso, es de cuestionar el sistema y plantear su transformación. Cherán puede ser un referente importante en un proyecto de esta envergadura.
El riesgo que corre al cerrarse y encerrarse en sus propios límites geográficos y políticos es que se quede aislado. La autogestión organizativa tiene allí sus propios límites y la situación podría acabar en otra cosa con el tiempo. Otro riesgo es que la masa, la colectividad, acabe sofocando las libertades y las iniciativas de tipo individual. Lo individual y lo colectivo deben ser ámbitos que se complementen. La realización individual se inserta interactivamente con el desarrollo de la colectividad. Así como el interés individual no puede colocarse por encima del interés colectivo, tampoco la colectividad debe anular al individuo, desconocer sus derechos y deberes como tal.
Por lo que se refiere a su gobierno comunitario, en efecto, los partidos nada tienen que hacer ya en Cherán. Los cheranenses han revitalizado sus propias formas para tomar decisiones y elegir a quienes los gobiernen. Pero Cherán forma parte de un Distrito Electoral, de una entidad federativa y de una nación completa. Si persiste en negar esta pertenencia y esta realidad, entonces el aislamiento se dará de manera más pronunciada. Tampoco se trata de que los partidos tengan carta abierta allí. Podría ser la oportunidad para cuestionarlos y exigirles que a los ojos del pueblo asuman una postura concreta con respecto a lo que sucede en Cherán.
Un pueblo como Cherán, con esta experiencia de autogobierno comunitario, debería esforzarse también para ganar espacios en otras instancias de gobierno, como el Congreso, por ejemplo. Tampoco se trata de hacerlo a través de los partidos que ya existen, sino de luchar con otros sectores de la población porque se abra el sistema político y se democratice.

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