Columba Arias Solís
Pobres pero ¿felices?
Viernes 31 de Mayo de 2013
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Hace unos días fueron dados a conocer los resultados del Índice para Una Vida Mejor, estudio elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, iniciativa cuyo propósito -señala el organismo- es promover políticas para una vida mejor en consonancia con la misión primordial de la OCDE, y cuya puesta en marcha consta de dos grandes elementos: ¿Cómo va la vida?, bajo el cual se evalúan once aspectos específicos del bienestar: vivienda, ingresos, empleo, la comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, la satisfacción ante la vida, la seguridad y el balance entre la vida y el trabajo, así como dos dimensiones transversales: la sostenibilidad y las desigualdades.
Las conclusiones hasta mayo de 2013 indican que: la satisfacción ante la vida, educación y salud son los temas de bienestar más importantes para los ciudadanos; los hombres y las mujeres comparten las mismas prioridades, las preferencias de bienestar son muy similares entre los distintos países y regiones.
Enfocado a los países miembros de ese organismo, en los resultados del estudio México se ubica en el penúltimo lugar en el nivel de calidad y vida, específicamente en los niveles de seguridad, empleo e ingreso.
De acuerdo con los datos, México es uno de los países más inseguros entre los miembros de la OCDE, ya que se menciona que el trece por ciento de los habitantes informaron haber sido víctimas de un asalto durante los últimos doce meses.
En cuanto al ingreso, en nuestro país, el ingreso familiar disponible neto ajustado promedio es de doce mil 732 dólares al año, cifra bastante menor que el promedio de los países de la OCDE, de 23 mil 47 dólares. El informe también señala que la brecha entre los más ricos y los más pobres es considerable, ya que la población situada en 20 por ciento superior de la escala de ingresos gana trece veces lo que percibe la población que ocupa 20 por ciento inferior.
En relación con el nivel educativo, el Índice mostró que 36 por ciento de los adultos entre 25 y 64 años han obtenido el equivalente a un título de escolaridad secundaria, cifra mucho menor que el promedio de la OCDE, que es de 74 por ciento.
En cuanto a la salud, en México la esperanza de vida al nacer es de casi 74 años, seis años menor que el promedio de la OCDE, de 80 años, si bien la esperanza de vida para las mujeres es de los 77 años, mientras que es de 71 en los hombres.
En el aspecto de comunidad y compromiso cívico, en lo correspondiente al ámbito público, en nuestro país hay un sentido moderado -según el informe- de comunidad y nivel de participación ciudadana, ya que el 76 por ciento de personas creen conocer a alguien en quien pueden confiar cuando lo necesiten, cifra mucho menor que el promedio de la OCDE, de 90 por ciento. La participación electoral, que es una medida de la confianza pública en el gobierno y de la participación ciudadana en el proceso político, en las pasadas elecciones fue del 63 por ciento, cifra menor que el promedio de los otros países de la OCDE, de 72 por ciento.
De los temas del Índice de la OCDE, la satisfacción ante la vida, la educación y la salud, son los que revisten mayor importancia para los mexicanos entrevistados. En el Índice de satisfacción, el 85 por ciento de las personas asegura tener más experiencias positivas en su día a día, es decir, los mexicanos participantes en el ejercicio aseguraron tener más sentimientos de paz, satisfacción por sus logros y gozo, que negativos como dolor, preocupación, tristeza, y aburrimiento.
Los resultados del rubro anterior generaron mucho más ruido mediático que los relativos a la inseguridad, a la educación o a los bajos ingresos, porque desde luego resulta mucho más atractiva la nota periodística que reseña la felicidad de los mexicanos, no obstante las condiciones de pobreza y la desigualdad: pobres pero felices, y a mucha honra. Y entonces la lección podría ser que el dinero no compra la felicidad.
Sin embargo, todas las cifras del estudio de la OCDE deben tomarse con bastante reserva, habida cuenta que el sondeo fue realizado eclusivamente entre los usuarios de Internet, de tal forma que el propio organismo advierte que los resultados del Índice no son representativos de la población en general, por lo que aunque el título de pobres pero felices suene romántico y telenovelero, no hay que perder de vista que los encuestados fueron una mínima parte, incluso de los usuarios de la red, y que fuera del mismo estudio quedaron muchos más que no tienen acceso a Internet.
Sería por demás interesante conocer cuáles son las poblaciones donde radican quienes participaron en el ejercicio de la OCDE, porque resulta inverosímil -por ejemplo- que en aquellos sitios donde la violencia y la inseguridad han sentado sus reales, provocando sentimientos de preocupación y angustia constantes, o donde la delincuencia ha propiciado el cierre de empresas, con el consecuente desempleo o la emigración hacia otras ciudades o países, la gente víctima de estos flagelos, encima se declarara inundada de felicidad.
Cómo encontrar felicidad en los anuncios del Inegi, que apenas el fin de semana informara que la tasa de desocupación y el empleo informal, así como el personal ocupado en condiciones críticas y el subempleo se elevaron en el mes de abril, de tal forma que el número de desempleados aumentó en 300 mil, mientras que la proporción de trabajadores en el sector informal se elevó de 28.64 a 29.35 de marzo a abril.

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