Francisco Lemus
Visor
¿Basta con declaraciones?
Miércoles 24 de Julio de 2013
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En México existen 28 millones de personas que trabajan sin garantía alguna de prestaciones sociales que les den un poco de estabilidad en el corto plazo, mucho menos en el futuro. ¿Acaso esa situación podría modificarse con toda la buena voluntad (concediendo que la haya) y un alud de declaraciones que los políticos están dispuestos a lanzar día tras día?
El lunes pasado el presidente Peña Nieto decidió que sería un buen inicio de semana juntar a toda la comitiva y dar el anuncio de que por decreto iban a poner fin a la informalidad que priva en el empleo mexicano, eso sí, todo paso a pasito, empezando con 200 mil mexicanos, que representan a menos del dos por ciento de todos los afectados.
Más allá del gasto en una lona nuevecita, las galletas, el café y uno que otro chayote, por aquello de quienes prefieran una dieta baja en calorías, es difícil creer que la declaración haya tenido mayor impacto en la economía nacional, a menos que ésta sea sensible a los aplausos que le prodigaron los miembros del gabinete a su copetudo patrón.
Para variar, el gobierno federal ha anunciado una nueva cruzada a emprender, sin decir cómo es que va a lograr el cometido. Entre las metas está, una vez más, la cobertura universal de salud, que se supone ya había sido la bandera de la administración calderonista, y que cualquiera que conozca mínimamente el servicio que otorga el Seguro Popular, sabrá que no sirvió para atender más que gripes.
El sociólogo Niklas Luhmann asegura que cada sistema dentro de la sociedad es independiente uno del otro, por ejemplo la economía de la política, sin embargo la segunda insiste desde hace un tiempo en tomar a su tutela los problemas de la sociedad, o por lo menos lo pretende.
Para él, cada vez que un político aseguraba actuar para incrementar el empleo, el impacto en la economía era igual al impacto que había en las condiciones climáticas cuando los indios zuni hacían su danza de la lluvia; lo que no implica que las acciones de los políticos no puedan de ningún modo incidir en la economía, pero ésta tiene su lógica propia y no está en sus manos.
Esa lógica propia de la economía capitalista es la que ha llevado a que hoy, no sólo en México, sino en la mayor parte del mundo, lo que prive son las condiciones de incertidumbre en el plano laboral, y la política, lejos de actuar en sentido contrario de ello, ha favorecido la tendencia, por ejemplo a través de la reforma laboral que legaliza acciones que precarizan aún más el trabajo.
Si en verdad se tuviera la voluntad de modificar esta situación, se podría de inicio fortalecer al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), garantizando así la salud de los trabajadores (formales o informales) y de sus familias, algo que tendría un costo demasiado elevado, desde luego, esto implicaría una mayor carga fiscal, sobre todo para quienes más tienen.
Pero quien llegó al poder en buena medida con una ayudadita de los empresarios y que sin la misma tal vez no duraría mucho tiempo ahí, no va a morderles la mano.
Lo que se necesitaría es que la política fuese más fuerte que la economía, para poder entonces incidir en ella, por poco que fuese, pero precisamente a lo que se ha apostado es la despolitización de la sociedad, por lo que el grueso de ésta no tenga más incentivos para votar que no pagar o pagar los menos impuestos que le sea posible, o en el peor de los casos, recibir una tarjeta de supermercado.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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