Columba Arias Solís
Los recursos del Fonden
Viernes 27 de Septiembre de 2013
A- A A+

Los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel, que asolaron más de la mitad del territorio nacional, provocando la muerte -hasta ayer- de 130 personas, la afectación a miles de mexicanos con cuantiosos daños en sus patrimonios, así como graves destrozos de viviendas, caminos, puentes y carreteras, han puesto en evidencia las escasas previsiones de los gobiernos para enfrentar los fenómenos de tal magnitud y la falta de recursos económicos.
En Michoacán, diversos actores políticos han levantado la voz para exigir celeridad de las autoridades locales para solicitarle a la Federación los apoyos que para estas contingencias prevé el Fonden -Fondo de Desastres Naturales-, que es el instrumento financiero dentro del sistema de Protección Civil, “que a través de sus reglas de operación, así como de los procedimientos derivados de los mismos tiene como finalidad apoyar a las entidades de la República, dependencias y entidades de la administración pública en la atención y recuperación de los efectos que produzca un fenómeno natural”.
El objetivo del Fonden entonces, es la atención de los efectos de los desastres naturales, imprevisibles, cuya magnitud supere la capacidad financiera de respuesta de las dependencias y entidades paraestatales, así como de las entidades federativas.
El Fonden se integra con el Fondo para la Atención de Emergencias Fonden, el Programa Fondo de Desastres del Ramo 23 del Presupuesto de Egresos de la Federación de cada Ejercicio Fiscal, y por el Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales. Las reglas generales de este instrumento se modificaron y publicaron el 3 de diciembre de 2010 en el Diario Oficial de la Federación, mientras que los lineamientos de operatividad del Fondo se publicaron el 3 de julio del pasado año 2012.
El Fondo está a cargo de la Secretaría de Gobernación y se activa a través de la emisión de una declaratoria de emergencia, que es el reconocimiento de la Secretaría de Gobernación de que uno o varios municipios o delegaciones políticas de una entidad federativa se encuentran ante la inminencia o alta probabilidad de que se presente un fenómeno perturbador de origen natural que provoque un riesgo excesivo para la seguridad e integridad de la población. La declaratoria podrá subsistir aun ante la Declaratoria de Desastre.
En cuanto a esta última -la Declaratoria de Desastre- es la manifestación pública por parte de la Secretaría de Gobernación, y a solicitud de alguna entidad federativa o dependencia federal de que ha ocurrido un fenómeno natural perturbador en un lugar y tiempo determinado, que ha causado daños tanto a la vivienda como a los servicios e infraestructura pública, federal, estatal o municipal, todo ello de acuerdo a lo determinado por las reglas de operación. Esta Declaratoria es un requisito indispensable para que las entidades puedan acceder a los recursos y así coparticipar con recursos.
La diferencia entre las declaratorias, es que la de emergencia está dirigida a la atención a la vida y a la salud de la población, caso en el que se consideraron por la Federación los municipios michoacanos afectados, y la de desastre tiene por objeto proporcionar recursos para la reconstrucción de los daños sufridos en las viviendas e infraestructura pública. En esta última, se pueden proporcionar recursos a las entidades federativas y dependencias federales para la reconstrucción de los daños ocasionados por un fenómeno perturbador a la vivienda de la población de bajos recursos, así como a los servicios de infraestructura pública federal, estatal, delegacional o municipal.
El procedimiento para acceder a los recursos del Fonden en el caso de la Declaratoria de Desastre Natural es el siguiente: La entidad federativa deberá entregar al representante de la Secretaría de Gobernación la solicitud de emisión de Declaratoria de Desastre Natural firmada por el gobernador, en la que deberá manifestar y adjuntar lo siguiente: 1. Que ha sido rebasada su capacidad financiera para atender por sí misma los efectos del fenómeno; 2. Su acuerdo con las fórmulas de coparticipación de pago previstas en las presentes reglas; 3. Manifestar en su caso que se trata de apoyos transitorios por referirse a infraestructura estatal, municipal o delegacional asegurada; 4 Incluir el documento mediante el cual la instancia técnica facultada emitió la corroboración de la ocurrencia del fenómeno natural; 5. La manifestación bajo protesta de decir verdad, que se encuentra al corriente en su calendario de aportaciones de otros programas aprobados con cargo al Fonden con anterioridad a causa de otros desastres naturales.
Como se advierte, no basta con la evidencia de que los fenómenos azoten las poblaciones y causen estragos, son varios los requisitos que las entidades federativas deben reunir para que se declare la situación de emergencia o desastre y luego poder recibir recursos del Fonden. Sin embargo, una vez reunidos todos los requisitos, en esta ocasión queda la duda de si todas las localidades afectadas podrán contar con recursos del Fondo, toda vez que del recuento de los daños en el país, se desprende que no alcanzan los recursos del organismo para afrontar los desastres provocados por Ingrid y Manuel, por lo que, los estados tendrán que sacrificar sus finanzas para resarcir al menos parte de los efectos de los fenómenos.
Por último. La ausencia presidencial ante los graves problemas de inseguridad, y ahora los estragos sufridos en varios municipios michoacanos, especialmente en la zona de Tierra Caliente, donde sus habitantes se debaten entre el agua y el lodo, la falta de alimentos y agua, las inclemencias, muchos sin vivienda, otros incomunicados, ha comenzado a calar hasta en sus propios correligionarios. Empero, al escribir esta entrega, aparecen las notas que dan cuenta de la presencia presidencial en Michoacán. ¿Será?

Sobre el autor
PENDIENTE
Comentarios
Columnas recientes

La otra migración

Incertidumbre

Los que no quisieron la paz

La corrupción, ¿somos todos?

El debate de los vecinos

Constituyente para la Ciudad de México

El testamento

La invitación a Trump, ¿para qué?

Plagio y evaluación académica

Malos resultados

La campaña del odio en Estados Unidos

Disculpas tardías

Blindaje a la corrupción

Encuentro con un populista

Infancia sin futuro

Oaxaca, a diez años

Terrorismo y crimen de odio

Elecciones

¿Y las leyes anticorrupción?

Las desapariciones forzadas

Impunidad

Transparencia pública

El informe del GIEI y la verdad oficial

Las fotomultas

Control y vigilancia de los recursos públicos

La Cuenta Pública

Sin razones

La fuerza de las mujeres

El papel de las contralorías

Estados, en la opacidad y la impunidad

Las palabras de Francisco

Corrupción, gobierno y sociedad, segunda parte

Corrupción, gobierno y sociedad Primera parte

El estado 32

Preocupaciones

Subir la cuesta

Nuestros derechos

El derecho de réplica

Diez años del Coneval

Una reforma importante

En la barbarie

Linchamientos

Nombramientos en la Suprema Corte

¿Una rectora para la UNAM?

Las mujeres y el voto

Insatisfacción social

Populismo

Reforma frustrada

De las cualidades para gobernar

Demostración de fuerza

Acoger a migrantes

Informes

Los resultados de la izquierda

Integrando gabinete de gobierno

El monopolio de la riqueza, última parte

El monopolio de la riqueza, primera parte

Oaxaca, la corresponsabilidad

Reforma a la Ley del Notariado

Michoacán, gobernabilidad, autodefensas

La administración que viene

Luego de las elecciones

Los efectos del voto nulo

Las encuestas electorales

Campañas negras

Acceder a la información

Promesas y recursos públicos

Contra la tortura

La ideología del pragmatismo

Las mujeres en política

Las mujeres en política

Desconfianza en las instituciones

Irregularidades

Nombramiento cuestionado

Decepción ciudadana

¿Para qué el gobierno?

Candidaturas imposibles

Los derechos humanos

Los derechos humanos

Inseguridad sin fronteras

Inseguridad sin fronteras Primera parte

La extensión del mal

En llamas

Guerrero ¿Un Estado fallido?

Iguala, desde la barbarie

Bajo fuego

Responsabilidades

¿Consejeros independientes?

De futbol

Informe del futuro

Memorias y desmemorias

Una tragedia humanitaria

Ahora el ébola

¿Qué sucedió con Oceanografía?

México y la migración centroamericana

La tragedia de la migración infantil

El tercer gobernador

Contra el acoso escolar

El caso Oceanografía

La violencia infantil

Los bonos del escándalo

Acto de barbarie

El derecho a opinar, preguntar y cuestionar a los gobernantes

Malas noticias

Partidos en conflicto

Partidos en conflicto (primera parte)

¿Un comisionado para el Estado de México?

La ruta del Instituto Nacional Electoral

Pensión Universal y Seguro de Desempleo

Complicidades

Corrupción y fraude en las alturas

Corresponsabilidad

Corresponsabilidad

Corresponsabilidad

De los cuerpos de defensas rurales a las autodefensas

Estrategia nacional antisecuestro

Una reforma notarial

Otro acuerdo

Los veinte años del EZLN

Una mujer para Chile

Mala educación, pobreza y corrupción

Los medios de comunicación ayer y hoy

Los medios de comunicación ayer y hoy

Los medios de comunicación ayer y hoy

Faltas al debido proceso

¿Cómo quedó la Reforma Fiscal?

¿El INE en lugar del IFE?

Sesenta años

Diferendo político

Las reformas estructurales

Cambios en la propuesta fiscal

Los recursos del Fonden

La ley sobre el derecho de réplica

Reforma insatisfactoria

Actividades vulnerables

Actividades vulnerables

Actividades vulnerables

El fallo liberador

El caso Salinas

Nueva licencia

Sin cultura democrática

Pemex, el objeto del deseo (última parte)

Pemex, el objeto del deseo

La oposición política

La oposición política

La oposición política (primera parte)

Pobres pero ¿felices?

Desaparición de poderes

Desde la ciudadanía

Obama en México

Desconfianza en la Cruzada