Francisco Lemus
Visor
La incredulidad del público mexicano
Miércoles 26 de Febrero de 2014
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Zacatecas, Zacatecas.- La nada predecible captura de Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como El Chapo ha provocado reacciones de incredulidad de todos los tipos, que van desde las conspiracionistas, que aseguran que el personaje presentado no es el afamado capo, hasta las que dan por hecho que tal captura fue más una victoria del vecino del norte y un “regalo” a la Presidencia por su buen comportamiento.
La captura de quien se aseguraba era lo más cercano al amo y señor del crimen organizado en México, y uno de los hombres más buscados hasta por Estados Unidos -el país que pone las cartas sobre la mesa-; fue en realidad un acontecimiento muy lejano a lo que se hubiera esperado.
Esta aprehensión poco se parece a los operativos más importantes del sexenio pasado, unos más sangrientos que otros, pero casi siempre con consecuencias fatales y absurdos como el robo de cadáveres, así como dar por muertos a quienes en realidad mantienen auténticos feudos de poder en algunas regiones.
Mientras que a Arturo Beltrán Leyva, a la sazón enemigo mortal de El Chapo, se le acribilló y ultrajó su cadáver lanzándole billetes e imágenes religiosas, a Guzmán Loera se le aprehendió en las circunstancias más extrañas y sólo apenas unos días antes se notificó en algunos medios nacionales que se le estaba buscando hasta por las coladeras.
La noticia contrastaba notablemente con lo que todos consideraban más temerario en ese momento: a los terribles Caballeros Templarios, catalogados como lo peor de lo peor que sucedía en el país, al extremo de que en Suiza el presidente Peña Nieto aseguró que los problemas de crimen organizado estaban concentrados en la Tierra Caliente michoacana, mientras que el resto del país era el Edén.
Para la atención de los espectadores el verdadero peligro y terror nacional era un profesor rural devenido en delincuente (aunque al gremio se le tilda de violador del Estado de Derecho cada que es posible), uno muy afecto a aparecer en videos de Internet. Mientras que El Chapo era un capo old school que no se metía con el pueblo, tal vez un súper empresario tipo Slim o Azcárraga, pero decente.
Ahora al darse a conocer la noticia de su aprehensión, en condiciones que nadie esperaba, se tomó automáticamente con incredulidad, así han empezado a surgir toda clase de rumores e imágenes que cuestionan su veracidad, unas comparan su rostro y hasta las orejas, otras aseguran que en realidad fue la DEA la responsable de la aprehensión.
Más allá de la relevancia de los chismes y rumores tan comunes al Internet, lo que debería preocupar es la poca credibilidad que tienen las autoridades mexicanas.
La máscara del personaje de Guy Fawles, ha sido popularizada por el colectivo Anonimous y fue inspirada en la película de “V de venganza” (historia tomada de un cómic de Allan Moore), ahí se puede apreciar una total desconfianza en el gobierno y los medios de comunicación que actúan como sus voceros, hasta los niños saben que lo que se dice en ellos es mentira.
La sociedad mexicana se acerca tenebrosamente a una realidad así, donde la incertidumbre priva y prácticamente no hay persona ni institución que merezca el mínimo de confianza, eso por agradable que suene para quienes sueñan con la derrota del Estado, en realidad nos pone más cerca de la barbarie que con un estadio superior de la existencia humana.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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