Rafael Mendoza Castillo
Adiós al filósofo Luis Villoro Toranzo
Lunes 10 de Marzo de 2014
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Enmarco estas reflexiones sobre el pensamiento de Luis Villoro Toranzo, con las ideas de Luis Hernández Navarro : “Para muchos, este crítico del poder que nunca pidió privilegio alguno, el que supo el valor del decir no, el hombre decente, solidario, inteligente, que siempre fue, será simplemente don Luis”. Luis Villoro nació en Barcelona, en 1922. Falleció a los 91 años de edad en la Ciudad de México, el miércoles 5 de marzo de 2014. Seguiremos pensando su obra y su compromiso con las causas sociales de la izquierda en México y el mundo. Veamos.
El filósofo mexicano Luis Villoro reflexiona, cuestiona e interroga los tres retos que plantea la sociedad por venir: justicia, democracia efectiva e interculturalidad, en su libro titulado Los retos de la sociedad por venir. México, FCE, 2007.
Para el análisis del primer reto escoge una vía o camino negativo hacia la justicia, porque, según el autor, la justicia sólo puede comprenderse a partir de su ausencia. En esta primera entrega nos concentraremos en la problemática que presenta la justicia y la injusticia. Posteriormente abordaremos los otros retos anunciados arriba.
Las teorías en boga para fundamentar la justicia suelen, según Villoro, partir de la idea de un consenso racional entre sujetos iguales. Sin embargo, el texto que comentamos incluye la reflexión que se refiere a medios muy diferentes; sociedades como la nuestra, donde todavía la democracia es un espejismo, donde la desigualdad social es brutal, donde millones de mexicanos son expulsados de los beneficios sociales y políticos del orden establecido.
Las ideas claras y distintas del autor ponen en evidencia, que en este sistema social, de corte neoliberal, están ausentes los comportamientos consensuados, basados en principios de justicia incluyente de todos los sujetos, dejando en claro la ausencia de aquellos. Así, los poderes fácticos, en contubernio con el gobierno del PRIAN y los chuchistas perredistas, toman acuerdos para usar las instituciones en favor de sus intereses particulares y los de la oligarquía. Lo anterior muestra que la marginación y la injusticia se han instalado en el país, desde hace muchos años.
Luís Villoro aborda el sentido o sentidos de la justicia negativa, desde la reflexión ética, filosófica y política. El no parte del consenso existente para fundar la justicia, sino desde la percepción de la injusticia real, para proyectar lo que podría remediarla, esto es, la realización de la justicia en esta sociedad concreta. De ese modo todos nos damos cuenta como el PRIAN parte de un consenso entre los poderosos, los más ricos del país y sus aliados del corporativismo sindical charro, conjuntamente con la corporaciones económicas nacionales y extranjeras (reformas estructurales neoliberales), mismas que están trazando el destino del país.
La propuesta de Villoro consiste en la idea de escapar del sufrimiento, que es causado por el actual sistema económico, el cual no es producto de la voluntad popular, sino del interés privado, mismo que produce dolor en los otros y este hecho, no tiene ninguna justificación.
Por eso el autor propone la posibilidad de escapar a la forma de poder que provoca la dominación sobre los ciudadanos. Ese enlace entre los individuos, tiene que ver con el poder. En donde el poder se convierte en la capacidad de causar efectos que alteren la realidad. Los hombres y las mujeres tienen poder, si pueden satisfacer sus deseos y alcanzar sus fines. De ese modo una sociedad tiene poder, si puede trazar sus fines y sus formas de organización. Luego entonces, el poder es dominación sobre el mundo social y natural, para pretender lo que uno quiere, como individuo y como colectividad.
Para Villoro, la sociedad no puede entenderse sin la presencia del poder. Simplemente recodemos a Thomas Hobbes, para quien lo que impulsa a los hombres es el deseo y su faceta negativa es la muerte. Deseo y temor a la muerte son los componentes de toda acción humana. El pragmatismo destruye los principios éticos, morales, constitucionales (reformas a los artículos 27 y 28) y cívicos. Y donde todo vale, nada vale.
Por eso el autor cita a Sócrates: “Si la ciudad estuviera gobernada por hombres de bien, maniobrarían para escapar del poder como ahora se maniobra para alcanzarlo”. Así, los actuales partidos políticos y su Pacto por México pretenden alcanzar el poder, que no satisfacer y hacer justicia a la gente, sino hacer de la política un espectáculo, donde no se respeta el principio de lo público y cualquier medio es válido y no amerita ninguna justificación argumentada y racional. El fin es acceder al poder, por el poder mismo.
Para Villoro no se trata de escapar al poder como una actitud de impotencia, sino de crear las condiciones para resistirlo. Como bien lo dice en su libro: “Podemos llamar ‘contrapoder’ a toda fuerza de resistencia frente a la dominación”. Se trata, entonces, de una acción que se defiende y resiste al poder. El sentido de la historia se refiere a la voluntad de dominación y el intento de escapar de ella. Lo importante es constituir el objetivo común, a fin de que todos coincidamos en la abolición de la dominación y de la explotación. De esa forma eliminamos de raíz, la voluntad de poder. Esta idea regulativa le daría un sentido ético a nuestras acciones diarias. Se trata de que podamos escapar a esa realidad social injusta y desigual. Tenemos que escapar del poder injusto.
Cómo escapar del poder injustificado. Primero, en la vía contra el poder sería el cobro de conciencia de una carencia causada por un daño, causada por acciones y omisiones de los otros, de quienes no pertenecen al grupo carente. Como dice el autor: “Una sociedad carente es una sociedad dañada. El daño también es sufrimiento, no sólo carencia. El agente del daño puede ser ‘la sociedad’, ‘el sistema’, ‘el orden’, ‘la clase dominante’, ‘los otros’, ‘los que no son como nosotros’”.
Es importante, que a quienes el sistema les haya causado un daño, ya sea porque les falte algo, una carencia, compartir en común la misma característica de falta. Así, dice Villoro: “La experiencia de sufrir o haber sufrido un daño común puede marcar un paso hacia una forma inicial de solidaridad espontánea entre quienes sufren el mismo daño”. Momento importante contra el poder.
Para Luís Villoro la injusticia consiste en la carencia de un bien que la comunidad de consenso, en cambio, acepta para sí. Los ricos, la mafia del poder elabora su propio consenso y excluye del bienestar a millones de mexicanos. Hay que oponer al poder nuestro propio disenso, nuestro propio valor y comprender que somos iguales. Y romper con la justificación y consenso, que siempre aduce el poder. Reconocernos, como indica Villoro, dignos de valor y asumirnos en “el contrapoder”. Adiós maestro. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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