Viernes 14 de Marzo de 2014
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La demanda de Banamex contra la naviera Oceanía, empresa proveedora de servicios a Pemex, ha puesto en evidencia una red de complicidades que se mantuvo durante años al más alto nivel, aparentemente de funcionarios de la empresa paraestatal y de otros niveles de gobierno, así como de parientes de alguno de los ex presidentes, cuya intervención permitió a la naviera la obtención durante dos sexenios de millonarios contratos, algunos por asignación directa, y en los últimos años pese al conocimiento de que la Secretaría de la Función Pública la había inhabilitado.
Sin embargo, Oceanografía, la empresa favorita de Pemex, no solamente contó con el respaldo y complicidad de la empresa paraestatal, las evidencias apuntan también en dirección a la propia institución bancaria que ahora es actora en la demanda por fraude, habida cuenta que el préstamo por 585 millones de dólares (más de seis mil millones de pesos) que la institución le otorgó, fue sustentado en su mayor parte con los contratos de servicios firmados con Pemex a través de sus altos funcionarios, empero ha resultado que dichos contratos dados en garantía del millonario préstamo son simplemente falsos.
Resulta inverosímil que una institución bancaria como Banamex no haya conocido los antecedentes de Oceanografía, que no haya sabido que dicha empresa ya había defraudado a Bancomext a propósito de dos créditos millonarios que se le otorgaron en los años 2003 y 2004 por más de 50 millones de dólares, y que por el incumplimiento de pagos y abonos el órgano interno de control de Bancomext en 2005 inició una investigación que dejó al descubierto que era inexistente la garantía de pago.
¿Cómo no sospechar de la existencia de complicidades al más alto nivel ejecutivo de Banamex, cuando a cualquier persona física o empresa que solicita un préstamo bancario, se le investiga el historial crediticio, se le examina con lupa el haber y el deber financiero, los frutos y productos para poderle autorizar un crédito?
¿Cómo entender que si a cualquier hijo de vecino que se retrase en el menor pago no solamente a un banco sino a cualquier tienda de servicios, se le boletina en el Buró de Crédito y queda señalado como indigno de crédito, en cambio a Oceanografía con las evidencias de su negro historial se le siguieran otorgando millonarios préstamos?
¿Cómo pudo ser posible que Banamex haya sido tan laxo en la exigencia de garantías a la naviera, a la que le otorgó los préstamos con sólo las facturas derivadas de los contratos con Pemex? ¿Y cuál fue el papel de la Comisión Nacional Bancaria? ¿Acaso no estuvo enterada de la defraudación de Oceanografía al Banco de Comercio Exterior una década antes?
No puede menos de advertirse el tráfico de influencias detrás de los millonarios contratos de Pemex a la naviera y de los empréstitos en dólares concedidos a la misma por parte de la institución bancaria, a la cual -según ha trascendido- se le tiene abierta una investigación en una Corte del vecino país por presunto lavado de dinero entre aquella y su cliente la naviera.
Se advierte entonces que hubo complicidad de los directivos de la paraestatal Pemex, que a sabiendas de sus incumplimientos primero y luego derivada de los mismos, la inhabilitación para participar como proveedora de aquella, siguió otorgándole contratos. Muchos nombres han sido involucrados en las negociaciones de Oceanía y Pemex, la mayoría con evidentes signos de una riqueza inadvertida hasta antes de su paso por la paraestatal.
Queda claro que la investigación de la PGR debe ir a fondo, hacia los responsables de las áreas de Petróleos Mexicanos que tuvieron relación con los contratos entregados a la familia Yáñez, a los propios directores que se presume autorizaron los mismos, hacia aquellos altos funcionarios y parientes que presionaron e influyeron para convertir a Oceanografía en la empresa favorita de Pemex durante más de dos sexenios.
Además del fraude a Banamex por el que el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes de la Secretaría de Hacienda ha intervenido a la naviera, debe investigarse si también hay quebranto a la paraestatal, a causa de posibles incumplimientos en la ejecución de obras o de prestación de los servicios contratados con Pemex. No debe perderse de vista que Oceanografía tiene 27 contratos vigentes con la paraestatal, que van desde la renta de barcos para el transporte de materiales en el Golfo de México, rehabilitación y mantenimiento de las instalaciones marinas, mantenimiento y apoyo a las actividades de perforación en plataformas marinas, obras para la adecuación e interconexión para los sistemas de producción, seguridad y auxiliar para instalaciones marinas, hasta el servicio de transporte de personal, materiales y equipo
Más aún, la investigación debe direccionarse hacia los paraísos fiscales donde se presume fueron depositadas cantidades millonarias, que propiciaron la descapitalización de la naviera, pero hicieron millonarios a sus accionistas, porque no es creíble que la empresa que tantos millones recibió vía los contratos con Pemex, haya carecido de recursos para cumplir con las obligaciones laborales con sus propios trabajadores que ahora han puesto al descubierto los adeudos por concepto de salarios durante varios meses y la carencia de seguridad social.

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