Columba Arias Solís
Partidos en conflicto (primera parte)
Viernes 11 de Abril de 2014
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Los tres grandes partidos políticos en México atraviesan por su particular viacrucis, derivado –en algunos casos– de la disputa entre sus diversas facciones por los espacios de poder y cargos de representación partidista, con miras, por supuesto, a las próximas elecciones constitucionales, dejando a un lado cuestiones que ahora les resultan tan incómodas, como las ideologías y principios en que se fundaron los institutos políticos.
Así, en el Partido Acción Nacional, los grupos se han venido confrontando a partir de la reforma a los estatutos del partido, sucedida en 2012, en especial los seguidores del ex presidente Calderón, al frente de los cuales se encuentra el aspirante a la Presidencia de ese instituto, el ex secretario de Hacienda y actual senador con licencia Ernesto Cordero, cuyas críticas y acusaciones contra el presidente con licencia del panismo, Gustavo Madero, han llenado los espacios mediáticos, generando un clima de confrontación que –aducen algunos militantes– contamina el proceso de elección.
Desde antes del inicio formal de las campañas, el 19 de marzo, las acusaciones señalando al dirigente Madero de colaboracionismo con el presidente Peña Nieto, fundamentalmente por su participación en el Pacto por México, han sido el eje central de la campaña publicitaria de Cordero rumbo a la Presidencia de su partido, y es que el próximo proceso de elección interna tendrá lugar el 18 mayo.
En noviembre del pasado año 2013, el Comité Ejecutivo Nacional del PAN aprobó los reglamentos para la renovación de los órganos de dirección, con una reforma que por primera vez en la historia de ese partido abre la elección del dirigente a su militancia, por lo que el 18 de mayo próximo están convocados sus 219 mil 944 militantes registrados. Hasta antes de esta reforma, en el panismo elegían a sus dirigentes los integrantes del Consejo Nacional.
Desde el pasado año, antes de definirse planillas se consideraba que la aspirante natural a encabezar la dirección del blanquiazul sería la ex candidata a la Presidencia del país, Josefina Vázquez Mota; sin embargo, ella, a temprana hora, se desmarcó de la competencia interna, manifestando su preocupación por la polarización y confrontación que advertía pudiera ser irreconciliable entre los grupos, así como la creación de “estructuras corporativas” que, desde su opinión, no siempre atienden al voto del militante y que –según dijo– han permeado la vida del partido desde hace mucho tiempo, y aunque “no sólo se presentan al interior del PAN, sino en muchas otras fuerzas políticas”, considera la ex candidata que “lo que ha hecho diferentes a los panistas es no fortalecer ni caer en la atención de ellos”, porque “la fuerza del PAN radica en los ciudadanos y militantes”.
La campaña por la dirigencia del Partido Acción Nacional entre las planillas que encabezan Gustavo Madero, presidente con licencia, y que va con el ánimo de reelegirse, y el alfil del ex presidente Calderón, Ernesto Cordero, ha sido marcada por los encontronazos declarativos y la estridencia mediática que acusa de utilizar, a unos y otros, las viejas prácticas heredadas del otrora partido hegemónico, y amenaza con dejar en el camino múltiples heridos y damnificados, independientemente de quién sea el ganador, provocando conflictos políticos internos difíciles de solucionar.
En el Partido de la Revolución Democrática, si bien a nivel nacional las cosas no parecen ser tan complicadas habida cuenta el control de las estructuras partidistas que desde hace varios años monopoliza la autodenominada nueva izquierda, encabezada por los llamados Chuchos, y quienes, atentos a sus intereses, lograron que el séptimo pleno extraordinario del Consejo Nacional del PRD resolviera que el método para elegir a su nueva dirigencia será por vía indirecta, es decir, solamente votarán los consejeros, no toda la militancia.
Por tanto, el próximo 24 de agosto, de manera directa, los militantes del PRD sólo elegirán a los 400 consejeros nacionales, así como también a consejeros locales y municipales. El 21 de septiembre, los consejeros nacionales serán quienes elegirán al presidente, secretario y demás integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del perredismo. Hasta ahora son tres los contendientes a la dirigencia nacional: Carlos Navarrete, el candidato que representa a Los Chuchos; Carlos Sotelo, y el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard. No obstante que algunas de las corrientes del perredismo contrarias al chuchismo se han manifestado por la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, lo cierto es que Navarrete parece ir en el caballo de hacienda que en este caso representa la fuerza del chuchismo, que desde hace años monopoliza los órganos de dirección del PRD.
Luego entonces, no parece que en la elección del presidente nacional del perredismo habrá mayores sorpresas, habida cuenta del control oficial; otra cosa ha sido la designación en Michoacán del presidente y el secretario de ese instituto político, la que se decidió a partir de la alianza entre los dos grupos más fuertes, que dejaron fuera a los demás y cuyas consecuencias están por verse. No debe perderse de vista que en la historia del PRD hay varios ejemplos de feroces contracampañas y pactos con los adversarios.
No es un secreto que en la última década en el perredismo estatal, a imagen y semejanza del nacional, las cuotas de corrientes prevalecen por encima de la militancia, de tal forma que si alguien tiene aspiraciones a cargos de elección popular, por fuerza debe pertenecer a alguna de sus variadas tribus. Las inconformidades no siguen un cauce institucional, así se ha visto, por ejemplo, entre algunos de los integrantes de la fracción legislativa de ese partido, quienes en desacuerdo con la designación de coordinador parlamentario, optaron por separarse de la fracción, mas no así del partido.
En relación con la integración de la dirigencia no parece haberse dicho todo, la inconformidad sigue latente y no se advierte un feliz desenlace. Ya se verá.

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