Rafael Mendoza Castillo
El sujeto se hace en la rebeldía
Lunes 12 de Mayo de 2014
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Enmarco estas reflexiones con el pensamiento de Alain Touraine: “Es necesario asimismo proteger la idea del sujeto de las interpretaciones moralizadoras y psicologizantes. El sujeto no es la persona que se ‘realiza’, como se dice, o que cumple bien las funciones que le son confiadas: buen trabajador, buen ciudadano, buen padre o buena madre. No hay sujeto más que en rebeldía”.
Así, la historia no llega a su fin, ni estamos frente al último hombre, sino que la subjetividad, la desafía constantemente; sus dinamismos constituyentes producen opciones de futuro. Como bien afirmaba Hugo Zemelman: “No hay ninguna realidad suficientemente ordenada ni poder, lo suficientemente monolítico, que impida la existencia de estos espacios intersticiales desde los cuales poder influir en el rumbo que tomen los procesos socio- históricos”.
Ante la descomposición que hoy sufre el poder de dominación y sus controladores, las cúpulas partidarias, los oligarcas y los poderes fácticos (duopolio televisivo), es urgente la organización de las fuerzas democráticas, progresistas y socialistas, a fin de pensar otro modelo de nación, fundado en principios éticos, morales, cívicos, epistémicos (pensamiento crítico y humanista). De continuar este modelo de acumulación de capital, está en peligro la desaparición de la especie humana y la vida en el planeta. De ahí la importancia de la constitución de un sujeto erguido, desafiante de las relaciones sociales vigentes, que el modelo neoliberal ha convertido en cosas, en mercancías.
El sujeto (erguido) construido por las fuerzas citadas, y opuesto a las fuerzas neoconservadoras de las cúpulas del priismo, el panismo, el chuchismo perredista y la oligarquía, orientará sus acciones desde sus propias potencialidades, con el objeto de negar la propuesta de futuro, de pasado y de presente injustos e impuestos por los poderosos de México. Como bien lo dijo Fernand Braudel: “Así como un país no tiene sólo un pasado, tampoco tiene sólo un futuro”. Por eso, no podemos aceptar un presente prianista eterno.
Si olvidamos el pensar crítico y la praxis histórica, es decir, lo constituyente, lo nuevo, lo emergente como opción de futuro, entonces, no habrá posibilidades de construir alternativas históricas, distintas al actual régimen de opresión mental y física. No olvidar, que el futuro está en este momento histórico, como proyecto, como posibilidad y como desafío de lo existente. Esto significa que el sujeto individual y colectivo, conjuntamente con su pensar y hacer, puede marcarle a la historia otra dirección, más humana, y evitar las injusticias, desigualdades, impuestas por el neoliberalismo depredador. La ventaja de la historia es que constituye una tendencia de construcción permanente.
No olvidar que el sentido de la crítica es su negatividad, que deja abierto el camino para ulteriores negaciones y, además, es positiva en la medida en que produce objetivaciones, subjetivas y prácticas, dialectizadas, intersectadas y no separadas. Pensar el mundo en su complejidad, evita la parcialización en el conocer, el pensar y el hacer. Se piensa mejor en la pluralidad de voces, sentidos, que en el marco del dogma y la unidad autoritaria prianista.
Los seres humanos hacen su propia historia, son seres históricos. Sin embargo, no siempre el resultado de sus acciones es coincidente con lo que los hacedores pensaron o se imaginaron. Entre el hacer, la conciencia, el objeto, que los hombres desean transformar, se colocan elementos o mediaciones como la explotación y la alienación. De ahí la importancia de estos dos conceptos en el pensamiento social, para comprender, interpretar y transformar el sistema actual de dominación y de explotación.
Desde 1982 en el país, la clase política y la oligarquía se adueñaron de las instituciones de la nación. Con la nueva ideología neoliberal, han venido orientando los asuntos de la nación hacia el cumplimiento puntual de los tres postulados claves del capitalismo salvaje y depredador. El primer postulado concibe el proceso de la lógica de acumulación de capital como si ésta fuera algo natural, ajeno a la voluntad y al querer de los hombres y mujeres; el segundo, incluye la lógica del mercado, de la mano invisible, como mecanismo para regular el intercambio de objetos, servicios, símbolos y lenguajes, entre los miembros de la sociedad, sobre todo, subrayan la importancia del individuo como eje central del desarrollo social, económico, cultural y tecnológico.
Lo anterior hace a un lado todo aquello que tiene que ver con procesos solidarios; el tercer postulado gira en torno de los procesos de globalización o de modernización, en donde la lógica financiera apunta a la desregulación y flexibilización de la existencia del Estado social, para convertirlo en un Estado fallido, mínimo, sin intervención para regular el desarrollo social, político y cultural de un país. Ese Estado que se preocupaba por el bienestar de los individuos y los colectivos, se reduce ahora, a ser mera pantalla o máscara, para que los poderosos se apropien de la riqueza del país.
Para que esos postulados se concreticen en lo real, los amos del dinero se apropian de las estructuras de dominación, del monopolio de la fuerza, además incluida una doxa (opinión) neoliberal, formada por conceptos, ideas y valores, para alienar a la gente. Todo lo anterior se articula para convertir al ciudadano o individuo en un medio, en un servidor, un consumidor obsesivo y empleado de los dominadores.
Para combatir los postulados de la globalización, los cuales orientan el desarrollo capitalista, se necesita que los dominados recuperen la acción política, la teorización y vayan configurando un movimiento social, que de la batalla por las cuestiones conceptuales, dado que es necesario desmitificar el conjunto de lenguajes, de capital simbólico, que ha venido utilizando el grupo de expertos, que han sido contratados para ponerle velos a la propia realidad histórico-social. La lucha también es teórica.
Recordemos, que había y hay, dos creencias en las gentes progresistas y democráticas, como vías de acceso al poder público. Una afirmaba y afirma, que había que acceder a las estructuras de dirección del sistema, a fin de que, desde dentro del mismo (sociedad política cooptada por el poder), alcanzar los cambios (reformismo). Esa creencia, en los hechos, ha mostrado su ineficacia (perredismo chuchista). La otra, quienes continúan pensando que es importante transformar la lógica de dominación, desde su raíz (revolución). Y la raíz es la emancipación de la condición humana.
El movimiento social tiene que apropiarse, aparte de la política, de la teoría, del pensamiento crítico, de la reflexividad crítica, con la finalidad de examinar el contenido de lo social, pero también las formas de pensar que el propio movimiento utiliza para comprender, interpretar y transformar el mundo injusto del capitalismo. Ir más allá de lo electoral, dado que éste, es un mecanismo que domestica la contradicción de las clases sociales. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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