Ignacio Hurtado Gómez
Aula Nobilis
La verdadera Reforma Educativa
Jueves 3 de Marzo de 2016
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No cabe duda que, por sí misma la Reforma Educativa que hoy es uno de los temas habituales que a diario respiramos, ha sido una de las grandes apuestas en el marco de las llamadas reformas estructurales que México requería; sin embargo, al paso del tiempo surge la interrogante sobre si es ésta reforma la que verdaderamente se necesita. Trato de explicarme.

Hace algunas semanas el propio secretario de Educación Pública reconocía una verdad que pocos han abordado y que bien vale algunas reflexiones: La Reforma Educativa es más de un matiz administrativo o laboral.

Es cierto, por lo que se ha visto y percibido hasta ahora, está más orientada a esquemas de ingreso y permanencia de los docentes, vía evaluaciones, así como de la eficacia de las horas clase y de los días efectivos del calendario escolar. Además, se plantean estímulos a los profesores aplicados que obviamente se hayan evaluado, y castigos a los que no se comprometen o que no se evalúen. En esencia, es de lo que se habla un día y el otro también.

Y son pues éstas las premisas que ayudan a explicar los escenarios en donde nos hemos estacionado en los últimos meses, pues mientras unos -las autoridades- dan sus argumentos para evaluar con base en la reforma constitucional, los otros -algunos docentes- también dan sus razones para resistirse y pedir la derogación de la reforma constitucional. Y en esas estamos.

Frente a esta realidad, la pregunta subsiste: ¿Es ésta la reforma necesaria?

Seguramente siguiendo la tradición, más de algún legislador en su momento debió haber señalado que, si bien no era la reforma necesaria, sí era la posible en ese momento pero, a dónde quiero llegar.

Estoy plenamente convencido que una verdadera Reforma Educativa, tarde o temprano tiene que pasar inevitablemente por los contenidos del propio modelo educativo. No se trata solamente de que los docentes vayan a clase y se capaciten, sino de manera destacada, de lo que se está enseñando en las aulas, y cómo se está enseñando.

En otras palabras, qué tipo de estudiantes y ciudadanos se están formando en las escuelas y bajo qué modelos educativos.

Es cierto, la parte administrativa es importante para unos y otros, pero igualmente lo debería ser el tema de los diseños curriculares, de las materias, de las metodologías, de las didácticas y de todo lo que rodea la actividad en el aula de clase, y de todo lo que le da verdadero sentido al proceso de enseñanza-aprendizaje.

Y en ese tenor, insisto, existe una pregunta que me parece básica, y que bien puede terminar gravitando en todo lo demás.

Cuál es, a partir de la educación, el perfil de personas -niños, niñas, jóvenes y adolescentes- que está formando nuestra escuela pública.

Más concretamente, a modo de ejemplo, ¿se están formando personas libres, pensantes, críticas, reflexivas y comprometidas con su entorno?, o todo lo contrario.

Termino. Hace unas semanas leía que le preguntaban a un estudiante africano becado en una escuela en Inglaterra cuál era la diferencia entre la educación que ahora estaba recibiendo con la de su país de origen, y simplemente contestó, palabras más, palabas menos: en mi país estábamos acostumbrados a memorizar las cosas, y aquí tratamos de entenderlas. Al tiempo.

Una pequeña dosis de historia nicolaita. “Tal era el cariño que el obispo Quiroga profesaba a nuestra aula que al autorizar su testamento, el 24 de enero de 1565, le cedió… casi toda su fortuna para que al Colegio no le faltase nada. Además, anexó a la regencia del mismo instituto el patronato de los hospitales de Santa Fe de México y de Michoacán, … Los hospitales mencionados, en cambio proporcionarían de sus rentas que el propio don Vasco les allegó, los300 ducados anuales que se fijaron en los estatutos del plantel, como sueldo al rector. Los indígenas de Sana Fe, Pátzcuaro, Tzintzuntzan y demás poblados de los alrededores de la laguna profesaban, a su vez, un gran amor, a su casa de estudios. Los de Santa Fe, por las ligas de su hospital con el Colegio y la servidumbre que facilitaban a éste cuando tenían que ir a Valladolid, llegaban siempre a San Nicolás como a su propia casa, donde se les proporcionaba techo y alimentos, y aun el rector u otros superiores los aconsejaban y dirigían en sus negocios”.

ihurtadomx@hotmail.com

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