Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Sociedad dividida
Martes 13 de Septiembre de 2016

No tengo derecho a decir o hacer nada que disminuya a un hombre ante sí mismo. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen.

Antonie de Saint Exupéry, escritor francés.

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La encíclica de don Melchor Ocampo, señala que el matrimonio debe ser el único medio moral para fundar la familia
La encíclica de don Melchor Ocampo, señala que el matrimonio debe ser el único medio moral para fundar la familia
(Foto: TAVO)

La sociedad en todo el país está confrontada, el tema sin duda es complicado, los derechos de las personas del mismo sexo –utilizo este término pues me parece que provoca afectación en persona alguna–, una discusión social que se da bajo el argumento de defensa de la familia.

Por una parte hay voces en favor de conservar una familia tradicional, como lo enuncia la encíclica de don Melchor Ocampo, donde señala que el matrimonio debe ser el único medio moral para fundar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo, se hablaba del hombre y la mujer, y es lo que se defiende por estas voces. También señalan los derechos del menor para pertenecer a una familia donde tenga un papá y una mamá, donde su desarrollo sea bajo un esquema tradicional de familia con mamá y papá.

Por otro lado están los ciudadanos que aprueban la posibilidad de formar familias que rompan con esta idea conservadora, que personas del mismo sexo puedan vivir, formar y disfrutar de sus derechos en forma plena, incluso el de formar familia, señalan que no se impactan los derechos del menor, pues al contrario, a los niños se les dotará de un núcleo familiar con amor, respeto y dedicación para que puedan desarrollarse plenamente.

Sin duda estamos presenciado un cambio de paradigma social y moral, la sociedad paga el precio de renunciar a diversos valores y prejuicios, según el cristal con que se mire, esto es parte de la evolución social de México y de sus mexicanos, esta discusión fue introduciéndose poco a poco en la sociedad a través de series televisivas, novelas, películas, se fue curtiendo el terreno para poder iniciar el proceso y nos encontramos ya en la etapa final, de ahí el desencuentro de las opiniones en la ciudadanía.

Mi postura, por supuesto, es en favor del derecho y de la dignidad humana. Se dice que el derecho es netamente social, que se adapta a la realidad social, de ahí su cualidad de dúctil –como lo señala Gustavo Zagrebeslky–; sin embargo, la lectura que me da la realidad social de hoy en día parece ser contraria, ahora es el derecho el que obliga a la sociedad a que tome una forma diferente en su realidad política, jurídica y moral, respecto la idea de la familia y la adopción.

Como señalé, estoy en favor del derecho y de la dignidad humana, sin introducir cuestiones propias de mi pensamiento. En la realidad jurídica del país está reconocido el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio y a adoptar sin hacer referencia al derecho convencional, que lo existe, el derecho interno a través de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha reconocido estos derechos y se han dictado diversos criterio y jurisprudencias al respecto. Nuestro Código Familiar, que el siguiente 26 de este mes entrará en vigor en esta ciudad y con esto ya estará rigiendo en todo el estado, prevé las sociedades de convivencia, que reconocen y hacen respetar el derecho de las personas del misma sexo de unirse como familia, por ende, jurídicamente es un derecho positivo y vigente.

En esta entidad federativa se ha dejado un poco de lado el tema del derecho de adopción, se estima que aún no está regulado, nada más lejano a la realidad jurídica de Michoacán. Si revisamos la Ley de Adopción del Estado de Michoacán, en su artículo 10 señala que podrán adoptar las personas libres de matrimonio, ahí quedan incluidas las personas del mismo sexo, más aún si relacionamos este artículo con el criterio de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que inserto por breve.

“Adopción. Los matrimonios entre personas del mismo sexo tienen el derecho a ser considerados para realizarla en igualdad de condiciones que los matrimonios entre personas heterosexuales. Esta Primera Sala ha establecido en varios precedentes que la vida familiar de dos personas del mismo sexo no se limita a la vida en pareja sino que, como cualquier pareja heterosexual, se puede extender, de así desearlo, a la procreación y la crianza de niños y niñas. También ha destacado que existen parejas del mismo sexo que hacen vida familiar con niños y niñas procreadas o adoptadas por algún miembro de la pareja, o parejas homosexuales que utilizan los medios derivados de los avances científicos para procrear o tienen hijos a través de la adopción, con independencia de que se les permita el acceso al poder normativo para contraer matrimonio. Ahora bien, una vez establecido que no existe razón constitucional para negar a las parejas del mismo sexo el acceso al matrimonio y que es discriminatorio crear una figura alternativa para ellas, esta Primera Sala determina que los matrimonios entre personas del mismo sexo tienen el derecho de ser considerados para adoptar en igualdad de condiciones que los matrimonios entre personas heterosexuales y cumpliendo con los requisitos pertinentes”.

De esto se tiene que las personas del mismo sexo poseen el derecho vigente y positivo de contraer matrimonio, incluso bajo esta denominación legal, y de adoptar, de ahí que el derecho no podrá estar a discusión, el tema importante que se advierte de esto es que la sociedad permanece lejana de su Congreso, de sus diputados, que no nos enteramos si las decisiones se toman con base en lo que se considere mejor para la sociedad, no castigamos, no señalamos, no nos importa hasta que no sentimos afectados.

Las manifestaciones en favor y en contra son infructuosas si no nos hacemos responsables de actuar en tiempo y forma, bajo las bases y caminos legales que tenemos los ciudadanos, de nada sirve condenar si no emitimos una iniciativa de ley ciudadana que apuntale nuestra postura, de nada sirve defender si no acudimos a posicionamiento de calidad para difundir el derecho humano violentado, para darlo a conocer, para que la sociedad lo entienda, de nada sirve defender si nuestras instituciones ciudadanas son botín político y cuyas designación obedece a las cuotas de poder sin importar hacía donde sean dirigidas.

Así pues, como sociedad debemos respetar el derecho y la dignidad humana, debemos encarar nuestra realidad social y con base en este conocimiento de causa poder emitir posturas razonadas y razonables, con fundamentos suficientes para hacer notar dónde están el derecho y la razón.

FB. Salvador Molina
TW. @SalvadorMolina_

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