Samuel Maldonado B.
Repercusiones
De residencias a residencias
Martes 20 de Septiembre de 2016
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A la par con los descubrimientos realizados por científicos que día a día, inmersos en la filosofía, estudian y analizan la problemática y el desarrollo propio de la humanidad, nos asombran por sus estudios e investigaciones buscando con su labor el mejor camino para el desarrollo, por lo que nos llenan de asombro sus trabajos que en lo general se circunscriben en la búsqueda del bienestar, encontrándose con otras acciones que al par de las primeras buscan solamente el bienestar propio, que nos llaman la atención por ser contrastantes y porque debieran avergonzar a quienes precisamente, por la estulticia con la que se procesan y comportan, terminan afectando no solamente a ellos mismos, actores principales, sino lastiman o se burlan de la inteligencia de la mayoría de los mexicanos.

 el periódico británico The Guardian publicó que un empresario de apellido Pierdant, mantenía “un conflicto de interés” con la primera dama de México
el periódico británico The Guardian publicó que un empresario de apellido Pierdant, mantenía “un conflicto de interés” con la primera dama de México
(Foto: TAVO)

Los “comediantes” de esta tragedia lo son de opereta y por cierto muy barata y ridícula, pero muy cara y vergonzante, como es el caso de muchos gobernantes y, desde luego, del que es y supone que es presidente (“haiga sido como haiga sido”) de esta chimolera República.

Como recordarán los lectores, hará escasamente dos meses, el periódico británico The Guardian publicó que un empresario de apellido Pierdant, mantenía “un conflicto de interés” con la primera dama de México (asunto que pasados los días parece que resultara no tan cierto) y se disculpaba de las afirmaciones que hacían suponer que dos de los lujosos departamentos en Key Biscayne, en Miami Dade Country, involucraban relaciones poco claras pero muy semejantes a la de la mansión de la Casa Blanca, situada en Las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México.

En el último escándalo de la pareja presidencial, el rotativo inglés les enmendó la página y prácticamente ofreció sus disculpas tanto a la pareja señalada como a la opinión pública de su propio país por haber publicado una historia incompleta, que ha permitido a la opinión nacional, si no morirse de risa, sí cotorrearse a costillas de la pareja cuasi imperial, pues con tanta ridiculez generada por ellos ya no da coraje, sino que mueve a burlarse de la misma.

Confiésome, creo que los mexicanos, siguiendo el dicho de que “el que con leche se quema hasta al jocoque le sopla”, al escuchar y o al leer esas noticias que marcan un nuevo escándalo de la pareja presidencial, lo consideramos ya como una etapa normal de comportamiento de la socialmente alicaída pareja, precisamente por los antecedentes personales propios y por los conflictos en que se han visto e involucrados, muy particularmente en asuntos de financiamiento, pagos o cuotas a la pareja que ahora habita la lujosísima –y cara para los mexicanos– residencia oficial del presidente en turno, en Los Pinos.

Desde luego que esta mansión, así “bautizada” con ese nombre, ya no es la misma que habilitara como recinto oficial el general Lázaro Cárdenas, situación que se dio por negarse el ilustre presidente a ocupar el Castillo de Chapultepec, sitio emblemático que desde siglos atrás fuese el domicilio del titular del Poder Ejecutivo federal.

El propio ilustre presidente, en el mismo día de la ceremonia oficial en que rindiera protesta como titular del Poder Ejecutivo, señaló con mucha claridad que “no habitaría en el Castillo de Chapultepec pues le parecía muy ostentoso y porque deseaba que todos los mexicanos lo pudieran visitar. Por eso eligió vivir en el rancho denominado La Hormiga, situado precisamente en pleno bosque, pues además gustaba de estar en contacto con la naturaleza.

Cabe indicar que el nombre del rancho, La Hormiga, no le parecía adecuado para ser la casa del titular del Poder Ejecutivo, por lo que le cambió el nombre por el de Los Pinos, en recuerdo precisamente del nombre de la huerta donde se enamoró de quien fue su esposa, doña Amalia Solórzano.

Como anécdota adicional, señalo que el general Manuel Ávila Camacho tampoco quiso habitar el llamado Castillo de Chapultepec, no obstante la presión de ciertos grupos sociales, prácticamene pertenecientes a la rancia aristocracia feudal.

¡La residencia oficial dejó de ser lo que era antes!

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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