Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Las escuelas Normales y el derecho a la educación
Martes 11 de Octubre de 2016

We don't need no education, we don’t need no thought control. No dark sarcasm in the classroom, teachers, leave them kids alone. Hey! Teachers! Leave them kids alone! All in all it's just another brick in the wall. All in all you're just another brick in the wall.

“Another brick in the wall”, del álbum The Wall, de Pink Floyd.

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El derecho a la educación es, sin duda, una de las más importantes prerrogativas en la formación humana, a través de una educación de calidad podremos acceder al progreso individual y social; este derecho, como todos los derechos humanos, debe ser promovido, respetado, protegido y garantizado por la autoridad; en consecuencia, el otorgarlo no constituye una decisión discrecional ni para el gobierno ni para la sociedad.

Escuela Normal Urbana Federal Prof. Jesús Romero Flores
Escuela Normal Urbana Federal Prof. Jesús Romero Flores
(Foto: Cambio de Michoacán)

La sociedad ha estado manifestando su animadversión contra los actos que han llevado a cabo los estudiantes normalistas y universitarios, que han dejado consecuencias reprochables e incluso ilícitas; la sociedad está harta de soportar actos vandálicos, de soportar obstrucción en las calles y carreteras, de arriesgar el patrimonio ya sea que se trate de personas morales o físicas, al final del día la afectación recae en un particular que se encuentra molesto por la impunidad o por la falta de garantía a la reparación integral del daño, todo esto conlleva posicionamiento de la sociedad civil y de las autoridades que atetan contra la educación como derecho humano.

En el tema de las escuelas Normales, se han dado varias opiniones en el sentido de cerrarlas, así lo ha manifestado la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), la diputada del PAN Macarena Chávez, el Consejo Coordinador Empresarial en el estado, además de varios ciudadanos cuando se les cuestiona al respecto. Se avanza en una propuesta oficial para cerrar las escuelas Normales en el estado y quizá en el país. Quienes están en favor de cerrar las escuelas Normales son coincidentes en señalar que han fracasado como instituciones de formación de docentes profesionales, señalan que se forman guerrilleros en sus aulas, que no hay clases, que no tienen razón de ser, que sus estudiantes siempre abusan en sus acciones cayendo en actos vandálicos e ilícitos. En sí dejan ver su informidad con las acciones que se ejecutan en los movimientos de protesta social, no advierten que sus estudiantes aporten un beneficio a la sociedad.

Entonces, ¿qué debe suceder con las escuelas Normales en el estado y en el país?, deben ser cerradas por el comportamiento que guardan sus alumnos, los actos que se han visto en las manifestaciones públicas son reprochables, los actos ilícitos deben ser castigados, el derecho a la reparación integral del daño debe ser promovido, respetado, protegido y garantizado, pues también es un derecho humano, pero ¿qué papel juegan las instituciones en el comportamiento de quienes las representan o se benefician de éstas?; es decir, las escuelas Normales deben sufrir las consecuencias negativas de los malos actos de sus estudiantes, y si es así, ¿qué pasará con los estudiantes que sí dan resultados benéficos a la sociedad?, ¿qué pasará con los maestros en formación que tienen un verdadero compromiso social y que son necesarios para cubrir la demanda educativa nacional?, ¿dónde quedarán los estudiantes de la escuela Normal de educación, de la Escuela Normal de Educación Física, de la Escuela Normal Urbana Federal, en fin, de todas las Normales que no externan actos vandálicos, que no cometen ilícitos, que estudian y progresan?, ¿qué pasará con estos alumnos en formación y con las próximas generaciones que pretendan ingresar a una escuela Normal para desde sus ideales aportar a la sociedad?

La sociedad debe hacer propuestas respetuosas de los derechos humanos con la finalidad de que la consecuencia no conlleve un perjuicio social. Cuando se trata de discusiones con peso social importante como lo es el derecho a la educación, no puede pensarse en propuestas a partir de sentimientos personales o individuales, sino que debe pensarse en las posibilidades jurídicas de cumplir con la solución que se propone, debe pensarse en el interés social, en el beneficio o perjuicio colectivo, que está siempre por encima del interés personal, de ahí que se advierte pasional el proponer el cierre de las escuelas Normales como solución a los actos reprochables que han ejecutado quienes en estas instituciones estudian, de cerrar las escuelas Normales se asegurarán consecuencias jurídicas graves al estado y a la sociedad, se interpondrán amparos cuya suspensión, en caso de solicitarse, tendría que concederse para el efecto de que la educación se siga impartiendo y las Normales que se cierren sigan abiertas y dotando de educación a sus estudiantes, así lo ha interpretado la justicia federal mediante la tesis 2010177, amén de los criterios internacionales en la materia que son vinculatorios para México.

Sin duda cerrar las escuelas Normales, además de atentar contra el derecho a la educación, es combatir el fuego con calor, combustible y oxígeno, pues al primer intento de cerrar una escuela Normal presenciaremos actos vandálicos más extremos que los ya vistos, manifestaciones más coléricas que las pasadas, agresiones, enfrentamientos, pintas, ilicitudes, afectaciones, sería un remedio más caro, pues a la par de estas acciones vendrán acciones legales que ampararan el derecho a la educación, lo que no resolverá el problema.

Si queremos que las Normales sean instituciones de formación profesional de calidad, entonces no las cerremos, debemos mejorarlas, debemos profesionalizarlas, debemos brindar a sus estudiantes la posibilidad de negarse a participar en los actos ya referidos a los que la mayor de las veces acuden obligados, si el encono social es en contra de los actos ilícitos y vandálicos que los manifestantes ejecutan en cada marcha o plantón, pues apliquemos el derecho, garanticemos la reparación integral del daño, exijamos a la autoridad que haga su papel, que nos doten de leyes apegadas a los derechos humanos, que no se negocie en lo oscuro con los mismos que ejecutan los actos ilícitos, que no existan componendas entre las autoridades.

Pedir que se cierren las Normales por los actos de sus estudiantes es tanto como decir que se cierre el Poder Ejecutivo local por el despilfarro del titular en gastos de traslado aéreo, que se cierren las dependencias locales y federales que no han podido controlar por la creciente inseguridad pública, que se cierre el Congreso por los desfalcos económicos que lo mantienen en una crisis financiera, que se cierren las instituciones todas… cierto, es descabellado, es imposible, no es la solución, mejor será que como sociedad civil organizada, como ciudadanos, como funcionarios públicos pensemos en una solución real lejos de la demagogia, que se castigue a quien cometa un ilícito, que se infraccione o multe al que transgreda las leyes administrativas a quien altere el orden público, a quien incite a la violencia, que se aplique el derecho, que la autoridad haga su trabajo, no es la normal la causante de los actos de sus estudiantes, no es la escuela la que ha traicionado sus principios, valores, su misión, no es la institución la que fracaso, ese fracaso ha sido consecuencia de un procedimiento viciado y permisible de años atrás, el gobierno deja en libertad a las personas detenidas porque no hay capacidad para procesar a tantos, porque hay temor al costo político, ahora es la consecuencia de todos esos años de impunidad, como ciudadanía, como funcionario, como empresarios debemos actuar y hacer propuestas idóneas, pues al final del día si nuestra posición es afectar una derecho humano como es la educación no encontraremos una solución a nuestras dolencias, se terminará con los actos reprochables en la medida en que la formación en las escuelas Normales sea liberada del control mental, de ese sarcasmo oscuro en el salón de clases, la ciudadanía debe estar interesada en que las escuelas retomen su esencia, su ideología, su formación y ofrezcan a la sociedad maestros con calidad, con formación, con libre pensamiento, entonces habremos vencido los vicios que nos afectan, lo que ahora queremos vencer cerrando instituciones educativas.


FB. Salvador Molina
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