Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Derecho a un medio ambiente sano
Martes 25 de Octubre de 2016

No tendremos una sociedad si destruimos el medio ambiente.

Margaret Mead, antropóloga cultural estadounidense.

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Una organización de ambientalistas ha mostrado su preocupación por la construcción de una conexión hacía la zona de Altozano; dicha construcción se conoce como Ramal Camelinas, la cual consta de un túnel en la llamada Loma de Santa María de esta ciudad.

Pues bien, la zona en la que se está perforando el túnel es uno de los pulmones de esta ciudad y los ambientalistas sostienen que dicha obra causará una agresión considerable a esta zona de purificación ambiental de la ciudad, además de aumentar el riesgo de deslaves en la zona o de un posible derrumbe del propio túnel. Por su parte, el gobierno local aduce que no existe ningún aumento de riesgo de deslave a consecuencia del túnel, que tampoco existe el impacto ambiental que se sostiene por este grupo organizado denominado Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma. La parte oficial considera que esta obra dotará de desarrollo y bienestar a los habitantes de la zona sur de Morelia, que la obra cumple con las normas de seguridad y no existen anomalías en su construcción y mucho menos deslaves, lo que se ha tornado en dimes y diretes de la ciudadanía organizada y el gobierno local y federal.

Sin duda es atendible la preocupación de los ambientalistas que conforman el frente social Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma, pues se quejan de una afectación importante al medio ambiente como derecho difuso
Sin duda es atendible la preocupación de los ambientalistas que conforman el frente social Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma, pues se quejan de una afectación importante al medio ambiente como derecho difuso
(Foto: TAVO)

Sin duda es atendible la preocupación de los ambientalistas que conforman el frente social Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma, pues se quejan de una afectación importante al medio ambiente como derecho difuso de todos, pero se les puede reclamar que sus acciones solamente se han limitado a manifestaciones sociales, nunca jurídicas; sin duda han accionado en el campo del derecho para conseguir documentos como la resolución del Tribunal Latinoamericano del Agua, pero dicha resolución carece de fuerza vinculatoria. Se debe accionar en el campo del derecho que coaccione al gobierno a respetar el medio ambiente si es que efectivamente está siendo puesto en riesgo. La obligación de respetar el derecho humano de disfrutar de un medio ambiente sano es para todos, para gobierno y para ciudadanos, así lo ha interpretado la justicia federal mediante la tesis 2012846, que al rubro señala: “Derecho humano a un medio ambiente sano para el desarrollo y bienestar de la persona. La obligación correlativa de su respeto no sólo se dirige a las autoridades, sino también a los gobernados”; por tanto, este tema debe ser materia del juicio de amparo indirecto, tan es así que la sociedad en general, probablemente, estamos siendo afectados al ponerse en riesgo o incluso agredirse el medio ambiente, máxime que, según lo sostiene el Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma, se tienen documentos científicos y resoluciones de autoridades administrativas que hacen prueba de esta afectación, lo que es suficiente para acudir al juicio de derechos fundamentales en su vía indirecta, lo anterior atendiendo a la fracción I del artículo 5° de la Ley de Amparo, de donde se advierte la necesidad de acreditar el interés de los quejosos para iniciar el juicio de amparo, el cual puede ser legítimo o jurídico. Para poder estarse en el supuesto del interés simple se requiere que el acto de autoridad no afecte la esfera jurídica o una situación especial del gobernado, esto es, no se requiere la existencia de un agravio personal y directo, pero sí debe acreditarse cierta afectación real y actual en la esfera jurídica, incluso en forma indirecta, de quienes promuevan el juicio, así se ha sostenido por criterio de la justicia federal mediante la tesis 2012855 que el rubro cita “interés jurídico e interés legítimo en el juicio de amparo”.

Ahora bien, en el juicio de derechos fundamentales se puede acudir a la suspensión del acto reclamado, con lo que se aseguraría que, en su caso, no se siguiera afectando el medio ambiente con la obra del Ramal Camelinas. Dicha suspensión provisional deberá otorgarse a los quejosos sin exigir una garantía económica como así lo ha determinado la interpretación de la ley por parte de los tribunales federales mediante la tesis 2011977, que al rubro señala: “Derecho humano a un medio ambiente sano. Es improcedente fijar garantía para que surta efectos la suspensión en el amparo cuando el acto reclamado involucre la violación a aquél”.

Para concluir, como ciudadanos siempre señalamos la forma demagoga de hacer política por parte de la mayoría de nuestros gobernantes, siempre aducimos que son puro discurso y no aterrizan acciones concretas y reales en favor de la ciudadanía; sin embargo, tenemos la obligación de cambiar esta costumbre, no podemos ni debemos caer en lo mismo, no podemos manifestarnos solamente en el campo social, periodístico o cibernético; no podemos permanecer con protestas sociales que no pasan de molestias a la generalidad por afectación de tránsito o patrimonial, no podemos entablar la batalla en defensa de nuestros derechos humanos, en el mismo campo y en la misma forma en que lo hemos hecho desde hace años, incluso de forma infructuosa o con efectos contrarios a los esperados. Ahora tenemos que cambiar de campo de batalla, ahora tenemos una gran difusión en materia de derechos humanos, ahora tenemos interés simple en el juicio de amparo, ahora tenemos suspensión con efectos restitutorios o restaurativos; ahora, cuando el derecho y la razón nos asisten, debemos llevar al campo jurisdiccional las batallas y lograr la coercibilidad para que nuestros derechos humanos sean promovidos, respetados, protegidos y garantizados por las autoridades en general, solamente así abonaremos al cambio social y político que exigimos a través de infructuosos e innecesarios lamentos.

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