Aquiles Gaitán
Día de Muertos
Martes 1 de Noviembre de 2016
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Hoy es día de los angelitos, mañana, Día de Muertos, Día de los Fieles Difuntos. Hoy se recuerda a aquellos niños que mueren en su tierna infancia y que marcan la vida de sus progenitores. Uno de los momentos más tristes de mi vida lo viví siendo niño, en Ario, al ver pasar por mi casa rumbo al panteón a un hombre de aspecto humilde de huarache y sombrero colgado del brazo, cargando un pequeño ataúd blanco. Me miró con los ojos ausentes llenos de pena y siguió caminando solo, solito, él con su pequeña carga, rumbo al panteón. Dudé en acompañarlo pero su mirada me dejó pensando en su inmensa soledad, me fui tras de él, como el perrillo faldero perdido que sigue al primero que se encuentra, en silencio acompañando su camino hacia el panteón. Llegamos al descanso. “¡Gracias!, ya regrésate”, fueron las únicas palabras. Nunca supe quién era, ni él ni su pequeña carga, pero su recuerdo permanece en mi memoria, ese sentimiento de soledad de un padre que pierde a un hijo pequeño y lo lleva a enterrar él solo permanece en mi memoria, como permanecen las letras de mi abuelito José, anotadas en su libreta de apuntes, al morir su hija pequeña llamada Elfega:

Hoy es día de los angelitos, mañana, Día de Muertos, Día de los Fieles Difuntos. Hoy se recuerda a aquellos niños que mueren en su tierna infancia y que marcan la vida de sus progenitores.
Hoy es día de los angelitos, mañana, Día de Muertos, Día de los Fieles Difuntos. Hoy se recuerda a aquellos niños que mueren en su tierna infancia y que marcan la vida de sus progenitores.
(Foto: Disse)

1- Hija querida, para tu padre tan hermosa, fuiste pimpollo en este mundo, no llegaste a ser rosa.

2- Hija tan bella, tu padre espera que de Dios serás estrella.

3- Inocente descansas ya en el sepulcro, así descansas en el cielo, soy tu padre, lloro por ti, aún te quiero.
Vaya con estos recuerdos mi solidaridad con todos aquellos que tienen esa pena cargando por la vida.

La gente va al panteón a recordar a los que fueron antes de nosotros, en esta fecha, con un sentimiento de fiesta y de nostalgia, a limpiar los sepulcros, a llevar flores, a pasar el día. Los purépechas velan la noche en los sepulcros de sus familiares en torno de ellos, la borrachera y la fiesta desmedida de mariachi y conjuntos norteños que pululan en Janitzio.
¡Vaya majadería!, pero así es el turismo que por ahí llega, ¿Qué podemos hacer? Llevan hasta bailables, en una total y absoluta falta de respeto hacia la costumbre y ceremonia que le acompañan. Aclaro, no en todos los panteones purépechas es lo mismo, en este caso hablo de Janitzio; por la otra vertiente, la banalización de la muerte a partir de la caricatura de Posada y de la Imprenta Venegas, que publicaban sátiras de “las calaveras” y dieron nacimiento a las “catrinas” y “catrines”, hoy tan de moda en Morelia, Capula, Uruapan, Ciudad de México y Guadalajara, y en cuanta fiesta de disfraces se organiza para la ocasión. Son costumbres modernas que nos acercan de manera hasta divertida a esa figura dramática que no divierte a nadie, sino todo lo contrario, que es la muerte. Todos nos enfrentamos a ella cuando llega al seno de nuestras familias o de nuestras amistades, enterramos a nuestros abuelos, a nuestros padres, tíos, hasta hermanos, seguimos nosotros el camino de la vida que tarde o temprano, esperando que sea tarde, termine con la muerte, ella nos asecha y acosa toda la vida, deja en nuestros cuerpos las cicatrices de sus garras cuando la desafiamos sin prudencia, “muerte vil, dame la cara”, a la muerte hay que perderle el respeto, cuando llegue, pues bienvenida y vivamos como cada quien quiera vivir; los sicarios se mueren por gusto, pero también por gusto matan, he ahí el problema y ¡lástima! No los pueden matar cuando los agarran, pues la pena de muerte está proscrita. Sea como sea, la muerte entristece, quedan los vacíos en nuestras vidas, los recuerdos que nos acompañan por siempre, mientras estemos vivos, ya después, el ser o no ser, queda desconectado, el pensamiento se extingue cuando el cuerpo se derrumba inerte. Dicen que las almas vagan por el cielo, ¿y dónde está el cielo? Ese está en la eternidad, que a su vez se localiza ahí donde termina el infinito. Digo, por si tienen pensado ir.

Requiescat in pace, descanse en paz, se dice en la última despedida, los buenos deseos hasta el final, pero el finado ya no escucha, son las exequias, los rituales para las despedidas; los primitivos, los guerreros, los hombres poderosos, los comunes y corrientes, todos son despedidos como sus herederos disponen, ya no se ven las grandes hogueras, tal vez en la india, ya no se ven las pirámides, ni los entierros de tesoros, hoy las funerarias se encargan del entierro, o reducir a cenizas los despojos, a muy pocos los cargan en los hombros; creo que ya están legislando sobre las cenizas, si las pueden tirar al río, al mar, en el bosque, en el jardín, en una maceta, o tenerlas en la urna en un altar en algún lugar de la casa, más que para legisladores, esto sería materia de psicólogos, o de ambos.

Hemos perdido el sentimiento de comunidad que impulsó a nuestros ancestros a fundar los pueblos en que ahora vivimos, ese diálogo que nos habla desde el origen, de una historia común. Hoy, en la actualidad, anda en busca de modelos deseados iguales para todos por medio del llamado desarrollo, que busca que todos los pueblos tengan drenaje, basurero, calles pavimentadas, agua potable, lechería social, hospital, autoridades honestas e inteligentes, ciudadanos bien portados, policías honestos, opciones de empleo para los que no tienen capital y venden su fuerza de trabajo, es decir, inversionistas que requieran trabajadores, en la industria o el comercio, en el campo, en las minas, en los servicios, en una palabra, pueblos modelos, pero de esos no hay y seguramente ni habrá, pero en ese modelo deseado están los panteones como un servicio público a cargo de los municipios según lo señala el artículo 115 constitucional, fracción III, letra e) y ¿cómo funciona un panteón?, ¿se vende el pedazo de terreno o se alquila por un tiempo determinado? Y ya después “la perpetuidad” ¿se tiene que seguir pagando a perpetuidad?, ¿cuánto tiempo debe pasar para declarar una tumba abandonada y exhumar los restos y entregarlos a los estudiantes de Medicina para su aprendizaje?, ¿y si llega usted con sus flores y ya no está su tumba? Señores regidores, porque a ellos les toca, urge un reglamento del Panteón Municipal y otro para los panteones y crematorios que tienen concesionados empezando por la propia concesión y su régimen fiscal. Pero hablaba de muerte, en estos días, en que ese acercamiento trivial la vuelve cercana y familiar, se celebra con dulces y pan, las dulcerías se inspiran en golosinas de pasta y azúcar de diversas formas, de huesitos y calaveras, palomitas y bolitas de leche, los panaderos se pulen con su “pan de muerto” y la ocasión se hace propicia para que los que trabajan las palabras elaboren las famosas “calaveras” que poco a poco han perdido fuerza; su gran carga satírica y humor desmesurado hacen que las situaciones serias, se vean en estos días, como se ve la muerte, cercana y a la ligera. Ya para terminar y para que no se nos olvide este género ramplón, ahí les va una, con dedicatoria:

Don F

Por El Diablo

Levantaron la picota
por un falso testimonio
que impulsado del demonio
lo acusaron de traición.

Un político con fuero
perdió la gubernatura
le achacaron la criatura
los nacidos pa’ perder.

Sacúdete la mortaja
y quítate la estocada
sal de un brinco de la caja
y dales una mentada.

Si la pedrada proviene
de manos oportunistas
que hoy se dicen priistas
y le quieran sacar raja.

Pues aquí nadie se raja
en ese mundo infernal
hay una fosa dispuesta
para una legua traviesa:
la de Reza.

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