Aquiles Gaitán
El arca de Noé
Martes 8 de Noviembre de 2016
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Definitivamente no me gusta lo que veo. Las inercias sociales nos conducen por los caminos que nos alejan de un proyecto común para llevarnos a un Michoacán parcelado por intereses de grupos sectoriales de los que hoy por hoy dependen el desarrollo y el crecimiento de Michoacán.

Sin bien no es el mejor lugar del mundo para vivir, sí pudiéramos estar mejor si la rectoría de la educación estuviera en manos del Estado, si se definiera un programa estratégico para invertir en educación superior, investigación y desarrollo que diera como resultado competitividad, producción con valor añadido, capacidad para emprender el gran cambio de lo primario del oficio a la pequeña industria; pero la educación, la piedra de toque del arco social, está desajustada y el arco, a punto de caerse. Los sindicatos la tienen secuestrada. Las Normales rurales y las casas del estudiante, hoy lacras de lacras, le están barrenando el corazón, el Estado es administrador de la desgracia. Es tan grande el mal que no hay un remedio tan grande sin destruir el propio sistema educativo. Nadie se atreve a desafiar la furia de tantos, desde la primaria hasta la universidad. ¡Ay!, si los corrieran a todos, sería dejar cerradas las escuelas, al menos por un año, pero esto no será posible, al menos ahora, aquí además no aplican las políticas de austeridad, el sistema laboral del país protege los contratos colectivos y las Condiciones Generales de Trabajo, minutas al margen, éstos son la ley de los salarios y prestaciones que se llevan entre sus fauces más de la mitad del presupuesto del estado. Con las últimas negociaciones de los conflictos derivados de estos gremios, con el vergonzante secuestro y quema de vehículos en la Meseta Purépecha, la confianza se ha desplomado; la confianza de los ciudadanos, que a la vez somos el electorado, ya no existe frente a los representantes de las diversas fuerzas políticas que no se atreven a mojarse y dejan solo, no de ahora, si no de siempre, al gobierno en turno, que hoy a su vez dejó solo al rector en turno, solo en su pantano.

Estamos viendo los dramáticos ejemplos de administraciones estatales en desgracia por malas y corruptas administraciones, con el común denominador de la educación, sea del grupo sindical que sea, el gobierno federal, ya no digo Peña Nieto, porque cada día se ve más ausente, ha dejado, deja y dejará a los estados con la educación pública en sus manos, solución facilona y acomodaticia, esa misma solución que hoy el trata de instrumentar en torno a la seguridad pública, cada estado que resuelva, ¡claro!, con la oligarquía omnipresente que representa al centralismo, administra la desgracia, preside comités, le tapa el ojo al macho y si algo sale mal, los responsables son otros, bajo la política de siempre, “yo no fui, fue teté.” Crece la desconfianza por todas partes, el discurso esta desarticulado entre los planes, los dichos y las acciones, muchos se niegan a creer que el modelo de país que nació a partir de la Revolución Mexicana, hace años que terminó, ya no queda nada, ¡bueno!, como los burros viejos, nada más el rebuznado. Los ejidos, las cooperativas, el Estado rector, el Estado empresario, el Estado impulsor, ahora es un simple botín, la herencia se ha repartido y cada quien agarra su camino, como puede y por donde puede.

Municipio de Cherán
Municipio de Cherán
(Foto: Archivo)

Vuelvo al tema: los municipios, cual si fueran países pobres de tercer mundo, requieren ayuda, cooperación, asesoría, recursos económicos, al menos para subsistir, para frenar la migración sistemática de los jóvenes que no regresan. ¿Se podría generar un cambio desde los municipios? Sí, estilo Cherán o San Juan Nuevo, pero la vida comunal no se presenta en todos los municipios, cada uno tiene una realidad diferente y en consecuencia soluciones diferentes. ¿A los pueblos que han sido y son víctimas de la delincuencia, del odio y la sinrazón, de la muerte, quién los ayuda? La gente de esos pueblos no cree en nadie, o ya no viven ahí.

Nuestras ciudades y pueblos han cambiado a través del tiempo, en su mayoría se han destruido en sus trazas originales y han sucumbido ante la varilla y el cemento. No hay, no ha habido y tal parece que ni habrá una política clara y definida de preservación, los llamados Pueblos Mágicos son al menos, con el Centro de Morelia, un intento, pero falta, y falta mucho. Aún en éstos el deterioro es evidente. Debemos recuperar lo poco que queda o llegaremos al olvido, aquí los gobiernos municipales deben tomar acciones, ¿qué hacer ante las edificaciones que se caen de viejas, sin atención, sin mantenimiento, abandonadas, cuando no expoliadas por oportunistas? La pregunta y la respuesta están en el aire. ¿Qué dicen las escuelas de Arquitectura de Michoacán? Igual pasa con el medio ambiente, drenajes y basura, bosques y selvas bajas, biodiversidad, ríos y lagos, frente a las actividades económicas y urbanísticas que se alejan de la sustentabilidad y le destruyen. ¿Qué dicen las escuelas de Biología, Agronomía y Veterinaria que hay en Michoacán? Por más que quiero pensar en lo bonito no me nace la inspiración para ello, mis pensamientos vagan por los vericuetos de las preocupaciones y las desgracias, por las acciones correctivas para enderezar, al menos, el rumbo desorientado de esta arca de Noé que es Michoacán.

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