Jerjes Aguirre Avellaneda
¡Para el debate por Michoacán!
Viernes 11 de Noviembre de 2016

Contra el descrédito, la educación política ciudadana

A- A A+

La política ha sido y sigue siendo una actividad imprescindible para la vida en sociedad. Tiene relación con la solución de problemas colectivos, con la organización y funcionamiento del Estado y de cómo el poder del Estado tendría que utilizarse para atender las tareas del desarrollo y el bienestar de la población. También, la política se refiere a los grupos, a su organización y los métodos utilizados para hacer prevalecer sus objetivos. Y finalmente, la política tiene como fundamento a los ciudadanos, en sus necesidades y expectativas, en su organización y conciencia, que representan, sin más, la esencia de la política.

Lorenzo Córdova, presidente del INE, dijo en días pasados en Morelia que hay un proceso de degradación de lo público y de la política
Lorenzo Córdova, presidente del INE, dijo en días pasados en Morelia que hay un proceso de degradación de lo público y de la política
(Foto: Cuartoscuro)


No obstante, el desencanto con la política, los políticos, los partidos y los comportamientos gubernamentales es una realidad innegable entre los ciudadanos mexicanos, desde lo local hasta lo nacional. Inclusive el desencanto con la política se extiende a la democracia misma, según se refleja en la pregunta que con frecuencia se hacen los ciudadanos: ¿para qué sirve la democracia cuando persisten y crecen la desigualdad y la pobreza, las dudas y la desconfianza en las instituciones, la corrupción, impunidad, violencia e inseguridad, angustia y desaliento hacia un futuro oscuro, que provoca miedo de sólo pensar en el mañana?
En este sentido, las opiniones son coincidentes: el presidente Peña Nieto señaló en la reciente Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa que la “justa” insatisfacción ciudadana ante la pobreza, desigualdad y lento crecimiento económico son “factores que explican el desencanto con la democracia y el pesimismo sobre el futuro que, sabemos, existe en muchas sociedades”.

Por su parte, Lorenzo Córdova, presidente del INE, dijo en días pasados en Morelia que hay “un proceso de degradación de lo público y de la política, de vulgarización, de banalización del debate público que afecta inevitablemente a todas las democracias del mundo”.

Las preocupaciones son reales, alentadas por los escándalos de corrupción de ex gobernadores, llamados por algunos como “los cachorros del neoliberalismo”, seguidos por la reactivación de la violencia y la inseguridad, el desempleo y el deterioro de los servicios que ofrece el gobierno, los problemas con la paridad cambiaria y las presiones inflacionarias, así como los acontecimientos relacionados con las elecciones de 2017 y 2018, como hechos que encienden las luces rojas, para detenerse en el examen de lo que está pasando con la política y de cómo devolverle su significado de “actividad superior del hombre”.

Conviene destacar que la política en sus variadas formas de practicarse y de concebirse, en su acción y en sus ideas, está sujeta a los cambios que impone la realidad social. No es igual, de ninguna manera, la política de la “polis griega” que la política que se ejerce en cualquier país llamado democrático. No es lo mismo la política en América Latina que en África o Asia. En los diferentes lugares la política tiene una relación de dependencia, tanto de los niveles de desarrollo alcanzados como de la cultura de cada pueblo, que determinan las finalidades que cada sociedad y cada grupo persigan.

La política es cambio, que cambia a su vez la propia política. Mantener a la política en una condición inmutable es equivalente a su desprestigio y al alejamiento de los ciudadanos, que en estas condiciones estarían obligados a practicar una nueva política, distinta de la “mala política”, anquilosada, que no los expresa y que no perciben como suya. Esa “mala política” está perdiendo funcionalidad social, desempeñando un papel de “anticultura”, en tanto que en lugar de cohesionar, desintegra, y en lugar de impulsar hacia adelante promueve el retroceso y el caos.

En consecuencia, se impone la necesidad de discutir la política considerando las diversas maneras de comprenderla a partir de las “creencias políticas” hasta las teorías políticas contemporáneas, cotejando cada ideas con lo que ocurre en la realidad de los ciudadanos, de los partidos, de las instancias institucionales para el ejercicio del poder público, tratando de descubrir las nuevas formas con que habrían de conducirse los asuntos que afectan a todos.

Por otra parte, en la política, su falta de credibilidad como fenómeno que crece ha dependido de que a los ciudadanos se les ha enseñado que la política es un medio mercantil, útil para hacerse rico y sólo aplicable a los procesos electorales, cuyas herramientas principales son la simulación y el engaño. Mientras esta mentalidad persista, el desprestigio de la política será mayor. La solución a la crisis de credibilidad tendría que comenzar por devolverle a la política su característica básica de servicio a los demás con un claro sentido del devenir histórico.

Los causantes del desprestigio de la política y la desilusión en la democracia están naturalmente imposibilitados para adoptar las medidas de corrección pertinentes. Por su parte, los ciudadanos despolitizados han sido causa y efecto de la crisis de la política en tanto que no tienen disponibles los modelos conceptuales para distinguir el bien general sobre el bien individual y de pequeños grupos, cuyos intereses y objetivos están contrapuestos al conjunto de la sociedad.

Hace falta un gran esfuerzo para la educación política ciudadana. Es imprescindible la formación de una nueva generación de políticos. La espontaneidad ha conducido a la política con significativa frecuencia, a servir como refugio de ladrones, sujetos vacíos de ideas, principios y sentimientos de solidaridad y orgullo, aduladores, oportunistas y demagogos, en una larga lista que ha terminado por hacer despreciable, precisamente esa política.

Sólo la educación política de los ciudadanos constituye el medio para recuperar a la política como actividad que se hace con ideología, voluntad, pasión y ética. Una actividad digna que haga dignos a quienes la practican.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

¡El grito desesperado de la ideología!

En el año que comienza, tiempos para cambiar

Enajenación, ciudadanos y política

Fenómenos nuevos en la democracia mexicana

Clase política y elecciones

Diferencias sociales y elecciones

Las ideas y los intelectuales en la política

Hacia una tipología de candidatos

¿Todo para el mercado o todo para el Estado?

Los mexicanos: ¿por qué luchar?

Las Zonas Economicas Especiales y el desarrollo regional

En política: los jefes y los líderes

¿Por cuál camino: derecha o izquierda?

Pobreza estructural, el tener y el hacer

En marcha, Frente Amplio Democrático… ¿contra quién?

Cuando gana el PRI, ¿gana México?

La globalización en crisis

Reflexiones sobre México y el mundo

¡El Balsas se seca, la población también!

Democracia y cultura

¿Frente anti PRI o anti López Orador?

Resolver los problemas de fondo

Las ZEE y el corredor de pobreza Michoacán-Chiapas

La fuerza histórica de la comunidad indígena

Gobernadores ladrones

Efervescencia y preparativos políticos

Zapata, ¿individuo o comunidad?

Algunas referencias de la izquierda mexicana

¿Hay todavia izquierdas y derechas?

La lectura de las realidades políticas

México, el vacío de liderazgos

¿Oponer el sueño mexicano al sueño americano?

¡Para el debate por Michoacán!

Acelerando los tiempos políticos

En memoria del doctor Robles Garnica

Sin titubeos, la ZEE de Lázaro Cárdenas debe establecerse

En 2017: la difícil construcción del futuro

Corrupción y legitimidad política

Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre”

En su aniversario: Revolución muerta, principios vivos

Ante el fenómeno Trump, lo necesario y a tiempo

¡Para el debate por Michoacán!

¿Todavía sirven los líderes?

Hacia el Centenario de la Constitución

Morelos: el pasado desde el presente

Presupuesto, austeridad y confianza

El Informe: lo dicho y lo no dicho

En la unidad de la izquierda, ¿cuál proyecto?

Violencia estructural, soluciones estructurales

Plan de Desarrollo, intenciones y realidad

CNC michoacana: renovación de liderazgos

En busca de la equidad

Migración michoacana, entre la forma y el fondo

¡Como son los candidatos es la democracia!

¿Se puede reformar la cultura?

(¿) Demostrar que el PRI está de pie (?)

La ZEE de Lázaro Cárdenas: enfoque regional y desarrollo territorial

En estos tiempos: ¿desarrollo o decadencia democrática?

La ZEE de Lázaro Cárdenas: el desarrollo compartido

Los modelos de análisis político y 2018

La ZEE de Lázaro Cárdenas: entre la idea y la realidad posible

Repensar la cultura y el desarrollo

Entre la demagogia, los medios y la insatisfacción democrática

Creencias y cambio de creencias

Lázaro Cárdenas: De Sicartsa a Zona Económica Especial

Relevos en la CNC michoacana

La clase empresarial michoacana

Aniversario: el modelo zapatista de lucha

Silva Tejeda: ¿Nuevo líder, nuevo PRI?

¡Para el Debate por Michoacán!

Desocupación y empleos emergentes

Remesas y problema migrante

Para entender la sociedad: ¿Sirve la teoría?

Absurdos sin corrección del campo michoacano

El Papa, los problemas y las soluciones

El ejido: Entre la ignorancia y la mala fe (Cuarta parte)

El ejido: el más grande despojo de la historia (Tercera parte)

El campo michoacano: Diez temas pendientes Segunda parte

Lo hecho y no hecho en el campo michoacano (primera parte)

Lo nuevo en el campo michoacano

Gobierno, presupuesto y política

Poder, plan, desarrollo y modelo

Foros de Consulta y Plan de Desarrollo

La costumbre de vivir con violencia

Revolución Mexicana hoy, frustraciones y hartazgos

Las Truchas, frustraciones y posibilidades

Belisario Domínguez ennobleció a la patria

Plan de Desarrollo, método y compromiso

Año difícil: presupuesto 2016

Zonas Económicas Especiales y regiones pobres de Michoacán

El nuevo comienzo, sólo con pueblo y gobierno

¿Es posible un gobierno sin mitos?

El reto de organizar al pequeño productor rural

Secretaría para la ciencia y la tecnología

Nueva administración para nuevo gobierno

Nuevas visiones para los nuevos ayuntamientos

Por un equipo de gobierno sin vicios y con rumbo

En el PRI, ¿sólo cambio de dirigentes?

La pobreza, organización y nueva cultura

La pobreza y sus retos, ¿es lo mismo explicar que medir la pobreza?

Cuba-Estados Unidos; una nueva historia

Los michoacanos, principio y fin del desarrollo

¿Es posible un programa del nuevo gobierno?

¿Organización política y candidaturas independientes?

¿Las mayorías nunca se equivocan?

La Tierra Caliente de Huetamo

Darle rumbo al campo

Replanteando estrategias: Michoacán y sus regiones

Los debates y la cultura política

Algunos de los muchos pendientes

Campañas: agotamiento de los viejos proselitismos

El vacío de liderazgos

Elecciones 2015: ¿para creer en la democracia?

¡Para el debate por Michoacán!