Aquiles Gaitán
Desarrollo con justicia social
Martes 29 de Noviembre de 2016
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Todos somos hombres del pasado, no se puede negar, pero somos de orígenes diferentes, de formaciones culturales diferentes, hasta políticas e ideológicas, nadie es igual a nadie, nos identifica el tiempo que vivimos y la propia ideología. Las ambiciones de querer ser a toda costa, por encima de todos, manipulando, convenciendo, promoviéndose, son propias de un tipo de personas despreciadas y despreciables pero que piensan, luego existen. Se contraponen a éstos los que son por su propia naturaleza, los que se distinguen por sus acciones, su pensamiento, su comportamiento sin manipular a nadie, sin promoverse. Son los llamados líderes, que lo son aún sin querer serlo, pero cuando alguien de estas características se planeta objetivos políticos y sociales difícilmente lo paran si no es con malas artes, pero los hay y esos pueden llegar a conducir sus pueblos; los nuestros, Hidalgo, Morelos, Juárez, Zapata, Villa, Cárdenas, los ajenos, Washington, Mandela, Gandhi, Ho Chi Ming, Mao Tse Tung, Salvador Allende, Fidel Castro, etcétera.

Nunca entendieron los priistas que su mayor tragedia es depender del presidente de la República, la izquierda del PRI lo tiene abandonado en manos de los dinosaurios
Nunca entendieron los priistas que su mayor tragedia es depender del presidente de la República, la izquierda del PRI lo tiene abandonado en manos de los dinosaurios
(Foto: Especial)

Murió el pasado 25 de noviembre Fidel Alejandro Castro Ruz, hijo de don Ángel María Bautista Castro y Argiz y de doña Leva Ruz González, el líder, dictador, conductor, tirano, sátrapa, el comandante en jefe de la Revolución cubana del 1959 ha muerto. Con él termina un ciclo e inicia otro, quien quiera saber su vida puede acudir, previa justificación, a la reserva especial de la Oficina de Asuntos Históricos en Cuba; los hechos hablan de su historia, es la historia de un hombre y de una revolución y, como tal, llena de homicidios llamados fusilamientos, llenos de despojos llamados expropiaciones, llena de ideología antes que negocios, de organización social antes que desarrollo económico, la educación, la salud, la investigación médica, el deporte, la eliminación del racismo, la liberación femenina, son vanguardias del Estado. El derecho de disentir en una democracia se respeta, en una revolución es simplemente una traición y así se trata. Los derechos humanos en una revolución no existen, en una guerra no existen, en la guerrilla y contraguerrilla no existen; en el combate contra la delincuencia, cuando es combate de veras, los derechos humanos no existen, de existir, ese combate es una simulación, como suele acontecer en algunos países que han aprendido a padecer y a vivir con ese cáncer.

No voy a hacer un panegírico de Fidel Castro, es un hombre con pros y contras, pero un hombre sin igual que concibió un mundo diferente, vaya para él la luz perpetua.

Lo único que quisiera saber y alguna vez hice una carta que nunca mandé a Fidel Castro, “¿Dónde quedaron las manos del Che Guevara?”. Esas manos que le cortaron en Las Hibueras en Bolivia, al momento de su asesinato y fueron enviadas a Estados Unidos, a la CIA, para su identificación plena, ¿alguien podría decirme si las tiene la CIA, o si las regresaron a Cuba a reunirse con sus restos? Porque ahora que llegue Trump, seguramente, si están en Estados Unidos, las tirará a la basura.

Nadie les pregunta a estos hombres si son de izquierda o de derecha. A los defensores de la democracia, la libre empresa y la explotación del hombre por el hombre les llaman de derecha, a los defensores de la democracia, de los pobres, de la empresa con responsabilidad social, del sindicalismo y del paternalismo de Estado les llaman de izquierda, o se llaman entre ellos y por ellos; debemos entender los que viven en y de los partidos políticos en busca de las representaciones.

¿Habrá izquierda y derecha fuera de los partidos? Sí, sí existe y esas son las verdaderas. Estas actúan de frente a los sistemas económicos, hoy más que nunca, frente a la globalización y su clara definición de espacios económicos y políticos.

¿Cómo administrar la globalización?, ¿quién se lleva la rebanada más grande en el reparto del pastel?, ¿quién pone las reglas del juego político? Esas del equilibro de los mercados, la fuerza de trabajo, la solidaridad social, la defensa del medio ambiente, ahí se fijan las postura no en las acciones rastreras de los actores de los partidos políticos.

En la vida social la izquierda quiere oportunidades para todos, comenzando por la educación, muy bien, educación básica, universitaria, todo gratuito, pero la organización e integración de la educación esa no la cuestionan, ni la ineficiencia, ni la corrupción, ni el sindicalismo, ni los regímenes de pensiones sin cotizar, ni las becas sin promedio.

La derecha señala con índice de fuego y alaba a su bordón, a las escuelas religiosas y las escuelas empresa que lucran de la desgracia y preparan a sus huestes.

Las propias reformas estructurales apoyadas por todos los paleros, requieren ser dinámicas, si no están funcionando se aplican acciones correctivas y adelante. ¿Las reformas fiscales son las correctas? Se grava más el trabajo que el capital, el reparto de la recaudación es leonino, entre la Federación, los estados y municipios, la política financiera pivotea sobre la deuda pública y las tasas de interés, con tendencia al alza, los salarios de los trabajadores están dejados a la suerte de los contratos colectivos de las empresas y las organizaciones, el salario mínimo a nadie le importa, pero por otro lado, el petróleo sí que importa, la energía eléctrica, la siderurgia, la minería, eso sí que importa y la izquierda calla y la derecha aplaude a rabiar.

Lejos de callar la izquierda debe transformarse y proponer acciones de cara a la globalización, desde la perspectiva de las demarcaciones locales; nuevamente estamos frente al capitalismo con su verdadero rostro, el imperialismo nuevamente ataca, es ahí donde la izquierda debe proyectar su futuro defendiendo los intereses de los más débiles frente a los intereses del mercado en el contexto de las negociaciones políticas. No es posible que de la noche a la mañana el imperialismo renuncie a su botín, México está en sus manos y todos aplauden y ¡vengan!, este es su reino.

Nunca entendieron los priistas que su mayor tragedia es depender del presidente de la República, la izquierda del PRI lo tiene abandonado en manos de los dinosaurios y trepadores de siempre. ¿Cómo equilibrar la actividad política frente al desarrollo económico y social?, ¿justicia social? Por una parte la empresa y por otro la pobreza o para quien van dirigidas las políticas de salud, educación, vivienda, salarios, cuidados a la tercera edad, a la niñez, a las mujeres, a las etnias, aquí no hay dinero que alcance y es ahí donde habrá que actuar, en generar sinergias, en capacitar para producir, para emprender, para no ser pasivos recipiendarios de las dadivas el Estado.

La izquierda acomodaticia y convenenciera heredera de los antiguos partidos no tiene razón de ser, las tribus se trenzan en discusiones en torno al reparto del botín que son las representaciones, se convierte en un perverso juego y se olvida de los verdaderos izquierdistas y sus posiciones doctrinarias.

La derecha partidista aprovecha la situación, se siente el fiel de la balanza, aquel pilón con el que se pesaba en las basculas romanas, llamado “el fiel”, con el que se determinaba el peso de una carga, a pesar del oscuro periodo del de “comes y te vas” y del paisano, están haciendo ruido con sus propuestas y tomas de posición respecto de estos temas que las izquierdas ven de lado.

Estamos en una democracia, partidista, de izquierda o de derecha, según el cristal con que se mire, no vamos a ser enemigos de las empresas ni de la participación del Estado en la economía, pero el posicionamiento de los partidos de izquierda y el posicionamiento de la izquierda fuera de los partidos marcará sin duda el rumbo de este país en los próximos años, es decir, la dialéctica de la izquierda, la crítica de la izquierda a la propia izquierda y el debate de sus ideas y propuestas marcará el rumbo del país, no hay otro camino del desarrollo con justicia social.

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