Sábado 12 de Marzo de 2016
A- A A+

Integrantes de la CNTE durante marcha en Morelia.
Integrantes de la CNTE durante marcha en Morelia.
(Foto: Héctor Sánchez)

La primera fase fue la de arrojar sobre los docentes toda la responsabilidad del fracaso educativo en México. El gobierno desató una campaña bien orquestada para desprestigiar y condenar la imagen de los mentores y su labor en las aulas. En este empeño ha sido acompañado y respaldado por organismos que desean apropiarse de la educación para sus fines particulares, como Televisa y Mexicanos Primero, que no sólo le dictan al gobierno la política que debe aplicar en el ámbito educativo, sino que se han convertido en sus propios supervisores inflexibles. Se trataba de preparar el terreno para el paso siguiente, que tendría que ser definitivo: convertir en ley un instrumento punitivo para desmantelar la organización sindical -tanto la institucional como la democrática-, eliminar de tajo los derechos históricos de los trabajadores, como la plaza base y el escalafón, y dejarlos en la indefensión total para deshacerse de ellos cuando muestren la mínima señal de rebeldía.

Tal instrumento no es otro que la evaluación. No se trata de examinar las capacidades de los maestros en el ejercicio de su profesión para hacer el diagnóstico correspondiente y estar en condiciones de elaborar programas apropiados de actualización, como se argumenta ahora, sino de ubicarlos a todos en una nueva relación laboral con la autoridad educativa: una en la que el sindicato ya no tenga ninguna función efectiva de defensa de los derechos de los docentes; en la que la plaza y las horas no cuenten con la base que garantiza la estabilidad y seguridad laboral; y en la que la permanencia en el trabajo queda sujeta a contratos temporales que se desprenden de los resultados de las evaluaciones. Al titular de la SEP no le han importado las muestras que en contrario se han estado dando a la hora de querer imponer por la fuerza su ley arbitraria, discriminatoria, injusta. Investigadores independientes y estudiosos de la educación han evidenciado el fracaso prematuro de esta Reforma y la necedad de Aurelio Nuño por imponerla como sea. Y la resistencia de los maestros en rebeldía crece y se extiende por todo el país.

Ya se vio que el examen y las vías que se han utilizado para aplicarlo son totalmente antipedagógicos. No es lo mismo responder a una cierta situación hipotética, sujeta de por sí a controles burocráticos, que vivir la realidad en el aula, en la escuela y en la comunidad. La realidad que se vive en todos los espacios de convivencia permea la escuela. La situación de violencia, inseguridad, temor, persecución, sufrimiento, angustia, hartazgo, desesperación, que se padece cotidianamente en la sociedad, influye de una manera decisiva en la formación de los niños y jóvenes; tiene un impacto traumático en las familias.

Los alumnos llegan a la escuela con estas heridas abiertas. Los maestros tienen que analizar necesariamente esta circunstancia y actuar pedagógicamente en consecuencia. Lo que queda es darle a los contenidos la adecuación apropiada, construir entre todos un enfoque que permita abordar la realidad desde todos los ámbitos del conocimiento con el propósito de crear conciencia entre los pupilos. Estamos ante una realidad impredecible, que estalla entre nosotros en cualquier momento, que nos toca y nos atraviesa con violencia, que nos cubre como una nube oscura, impregnada de incertidumbre y zozobra. Es, por cierto, una realidad que se le escapa al gobierno y que no pasa por los contenidos educativos de los planes y programas de la Reforma, no en la dimensión y profundidad que se necesita. De manera que los reactivos que vienen en el examen terminan por referirse a una realidad que no es del mundo concreto en que tiene lugar de manera cotidiana la práctica docente.

Aurelio Nuño ha tenido que recurrir a la fuerza pública para tratar de imponer su Reforma. No ha podido hacerlo porque allí donde la CNTE tiene una fuerza hegemónica o considerable los maestros decidieron no acudir al examen como una muestra de rechazo a este instrumento inquisitorial que nada tiene que ver con lo que realmente necesita la educación en el país.

Fue necesario que la dirigencia espuria del SNTE se aliara con el gobierno para estirar los controles sobre los maestros en los demás estados a fin de que no se unieran a la ola de inconformidad. Pero aun así la rebeldía ha tocado prácticamente todas las latitudes del país.

Es probable que en esta nueva jornada de lucha, ahora con la espada del despido en plena acción, los maestros sometidos al control burocrático del gobierno y de los charros se liberen y se apropien desde debajo de su sindicato para poder hacer una defensa efectiva de sus derechos; construir, también desde abajo, la propuesta educativa para el modelo que realmente necesitan nuestras nuevas generaciones.

Aurelio Nuño es un tecnócrata de oficina. No conoce la verdadera historia de los pueblos y sus revueltas, de los movimientos que surgen y se alzan contra la opresión, del origen y formación de los sindicatos, aunque luego muchos hayan caído en manos de dirigencias espurias. El hecho es que no ha sido suficiente todo el despliegue de fuerzas de que ha hecho ostentación para sofocar la rebeldía magisterial y consumar la Reforma. Ha anunciado ahora el cese de tres mil 360 maestros que no se presentaron al examen antipedagógico.

Pensó que, como son docentes de estados donde la CNTE no tiene una fuerza considerable, la medida contra ellos serviría de escarmiento y no habría movilizaciones que enfrentar. Pero la postura que la CNTE ha adoptado para derrotar esta nueva embestida de Nuño es que si tocan a un docente en cualquier parte del país, tocan a todos. Las acciones de lucha han empezado. Los maestros estarían analizando ya la perspectiva de un paro nacional para defender en los hechos el derecho de huelga y, con la huelga misma, hacer la defensa intransigente de los derechos de los trabajadores.

Trabajadores de otras áreas se encuentran también en alerta o en plena movilización. Los mineros de la Sección 271 de Lázaro Cárdenas defienden con la huelga de hecho su derecho de huelga, lo hacen para obligar a la empresa a que respete su Contrato Colectivo de Trabajo y se conjure la amenaza de despido masivo. Los derechos de la clase trabajadora del país se encuentran en peligro. Petroleros, de la Salud, universitarios, han encendido los focos rojos porque se han dado cuenta de que se encuentran en la mira. Están en riesgo derechos históricos como la plaza base, la estabilidad en el empleo, el régimen de jubilaciones, los contratos colectivos, la existencia misma de los sindicatos. Es una arremetida general. General debiera ser también la unidad y la disposición de los trabajadores para detener la embestida y recuperar la presencia y la fuerza histórica del proletariado en el escenario nacional.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Independentistas

La naturaleza del poder

Marichuy

La revolución en su laberinto

La toma del cielo por asalto

Una dictadura disfrazada

En defensa propia

Normalistas

Por la candidatura presidencial

Una utopía menor

La hora de Comala

El segundo más violento

Conflicto en Bachilleres

Arantepacua en el corazón de Bachilleres

Opacidad

Ingenuidad

Bono de fin de año

Frente amplio electoral

El socialismo irreal

País en vilo

Del pasmo a la resistencia

CNTE: Un balance necesario

Ícaro y el arrebato del vuelo

Y retiemble en sus centros la Tierra

Gobernabilidad cuestionada

El hombre como un ser erróneo

Adolescentes embarazadas

Rechazados

La necia realidad

¿Cuántas veces última?

La vuelta a clases

El enfoque crítico en educación

El Diablo no anda en burro

La imaginación y la subversión de la realidad

Entre la incompetencia y la demagogia

Educación para la vida

Las trampas del diálogo

Diálogo

El profesor Filemón Solache Jiménez

La mujer es la esclava del mundo

Culpables, aunque demuestren lo contrario

Razón de Estado y Estado sin razón

La amenaza y la represión como oferta de diálogo

Albert Camus y el mito de Sísifo

Albert Camus y el mito de Sísifo

El oficio de escribir y la emergencia de la realidad

Los brazos de Sísifo

Ayotzinapa: Tiempo funeral

La cultura al último

Estado de excepción

Cherán y su rechazo al Mando Único

Sección XVIII: El congreso inconcluso

C e s a d o s

Reminiscencias

Sección XVIII de la CNTE: El poder que desgasta

El amor en la boca del silencio

El amor en la boca del silencio

Francisco superstar

Partir de cero y quedarse allí

Comisionados sindicales

Cómo distraer a un país

Que paguen los que siempre pagan

El debate por la cultura

Democracia sin oposiciones

Normalistas de Michoacán: Las otras tortugas

Colectivos pedagógicos

Evaluación con policías y leyes a conveniencia

La violencia nuestra de todos los días

La suerte de Renata

La piedra de Sísifo

Contra la imposición

Ícaro y el arrebato del vuelo

La culpa la tiene el pueblo

El fin de las utopías

Congreso Estatal Popular de Educación y Cultura

La era de Pandora

El otro debate

La estrategia del endurecimiento

Yo soy 132

Evaluar para sancionar

Célestin Freinet

En busca de Jorge Cuesta

Iniciación a la lectura

Cherán y su relación con los partidos

Deslinde

Encuentros

Una vida

Después de la oscuridad