Jerjes Aguirre Avellaneda
¡Para el Debate por Michoacán!
Remesas y problema migrante
Sábado 12 de Marzo de 2016
A- A A+

La migración es un fenómeno social con múltiples implicaciones, que trasciende el simple desplazamiento de fuerza de trabajo. Tiene relación con la incapacidad de los lugares de origen, para ofrecer ocupación y condiciones de vida digna a todos sus habitantes. Tiene también implicaciones familiares, comunitarias, políticas y culturales. Tiene que ver con los valores del presente y la forma como se mira y se construye el futuro. Es un proceso humano característico del mundo globalizado, desigual e injusto.

En el caso michoacano, para comprender la migración no son suficientes las asimetrías económicas, que se traducen en el atractivo de empleos mejor remunerados, así como en el carácter acumulativo de las facilidades para marcharse, representadas por los familiares y amigos que salen sin interrupción, sino que hace falta referirse a la inseguridad y los miedos colectivos, a la pérdida de confianza en las instituciones y a las conveniencias gubernamentales que hacen de la migración una salida a las presiones e inconformidades sociales.

En Michoacán se marchan campesinos, obreros, estudiantes, médicos, ingenieros, niños y jóvenes, mujeres y hombres, familias enteras que mantienen a más de 70 municipios michoacanos en procesos incesantes de despoblamiento. La entidad pierde capital humano y oportunidades de crecimiento, al quedarse disminuida de talento y energías para el desarrollo. Antes, por su historia y sus grandes personajes, ser michoacanos era motivo de orgullo y condición gentilicia que podía presumirse. Hoy es diferente y de comportamiento discreto.

La historia michoacana podría seguir la ruta de las migraciones. Primero estaría la generación de los migrantes de la Revolución, de la lucha armada y el Movimiento Cristero, seguida de la generación del Programa Bracero en los más de 20 años de vigencia a partir de los años 40, hasta terminar con la generación de los migrantes del desencanto, la frustración y la pobreza, que arranca a partir de la década de los 60 del siglo pasado. No se exagera al mencionar generaciones, en tanto que al año salen de Michoacán 32 mil michoacanos y en los Estados Unidos, se estima en 2.5 millones los nacidos en el estado, que sumados al conjunto de las generaciones, habría en el vecino país del norte tanta población michoacana, como la que reside en la propia entidad, con una cifra superior a los cuatro millones de personas.

Adicionalmente, en las dos últimas décadas, de Michoacán no sólo emigran personas, sino también capitales. Se van trabajadores y también empresarios. El estado pierde sus limitados ahorros en los flujos bancarios, caracterizados por los ahorros de aquí prestados en otros lugares y, ahora, también los empresarios michoacanos cierran sus negocios y se marchan a otros lados, a Querétaro y Guanajuato destacadamente. Aseguran que no hay condiciones para los negocios, calculando que en todo caso serán necesarios cuando menos 25 años para la recuperación de Michoacán. Por lo pronto, dicen los que se van, que “no hay nada qué hacer aquí” ¿Qué se puede esperar con la desconfianza entre los michoacanos mismos?

Por su parte, los paisanos en los Estados Unidos representan facilidades y apoyos para que familiares y amigos tomen también la decisión de marcharse, incluyendo familias enteras o familiares que deciden reunirse con los que están allá. En cualquier situación, Michoacán no puede comprenderse sin sus migrantes, en sus influencias económicas, sociales y culturales, en la fuerza y debilidad de su identidad, en su arraigo y alejamiento de la tierra donde nacieron, en la confianza para diseñar y construir futuros deseados y posibles.

Remesas.
Remesas.
(Foto: Archivo)

¿Alguien podría imaginar a Michoacán sin recibir las remesas en dólares de los paisanos en los Estados Unidos? El año pasado, en el 2015, Michoacán recibió dos mil 530.5 millones de dólares, 12.8 por ciento más que en el 2014, equivalentes a 40 mil 199 millones de pesos, el 71.4 por ciento de los ingresos del gobierno, el 66 por ciento del valor de la producción manufacturera y el 85.5 por ciento de las actividades del campo. En síntesis, las remesas sostienen la economía michoacana.

Hay un millón 138 mil familias michoacanas. Dividiendo el importe de las remesas del año pasado entre el número de familias, se obtendría que cada unidad familiar podría recibir 28 mil 321 pesos al año o dos mil 360 pesos al mes, de manera pareja, sin hacer ninguna clasificación discriminatoria. Los paisanos en los Estados Unidos podrían hacerse cargo fácilmente de la subsistencia de los que aquí viven, sin distinguir grande o chico e independientemente de que trabajen o se encuentren desocupados. Ese es el tamaño de la importancia, el esfuerzo, el sufrimiento y las humillaciones de los michoacanos en los Estados Unidos. También, puede ser el tamaño de los resentimientos contra las condiciones que obligaron su salida y la permanencia de las causas estructurales de la pobreza y ausencia de oportunidades. Hasta hoy, ni el voto ni la retórica oficial han sido suficientes para eliminar las vergüenzas de sus lugres de origen, como factor activo en el subconsciente colectivo de los migrantes.

Los retornos voluntarios disminuyen y aumentan las salidas en las circunstancias migratorias más adversas. En los casos legales, que son abundantes, la doble nacionalidad abre amplias oportunidades para el trabajo conjunto por el desarrollo del estado. En los casos indocumentados, además de la defensa de sus derechos humanos y laborales, conviene que la repatriación a cargo del gobierno norteamericano esté acompañada del lado mexicano, de una atención específica para sus pueblos y comunidades, para sus familias, proporcionándoles los apoyos necesarios para que en su tierra puedan realizar sus sueños e ilusiones. En esto, desde ahora, se necesita pasar de las palabras a los hechos, más realidad sin ninguna demagogia.

Lamentablemente, por increíble que parezca, no hay ningún cambio en Michoacán y en los municipios, que indique algún avance que evite la salida de michoacanos, como tampoco existen políticas públicas coherentes, que permitan la recuperación del orgullo y el compromiso con la prosperidad de la sociedad michoacana.

Hace falta una estrategia, un plan maestro para el trabajo con los michoacanos migrantes, con enfoque creativo, sin estilo y espíritu de campaña electoral, inteligente, integral. La era de la migración que implica un enorme reacomodo espacial de la población en el mundo, no debe significar el inevitable sacrificio de la dignidad humana, sin raíces y pertenencia alguna.

Por el contrario, la tragedia migrante habrá que convertirla en energías para la transformación y la esperanza.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Lo viejo y lo nuevo en la democracia mexicana

Recordando a Carlos Marx

Candidatos: entre lo pequeño y lo grande

La nueva realidad migratoria

¿Alguien recuerda a los jornaleros agrícolas?

Elecciones y necesidades de cambio

El futuro que queremos que suceda

Corrupción, discrecionalidad, gabinetes

Política: la convicción contra la creencia

Meade y los nuevos tiempos del PRI

Morena, “el peligro para México” y el proyecto de nación

¡El grito desesperado de la ideología!

En el año que comienza, tiempos para cambiar

Enajenación, ciudadanos y política

Fenómenos nuevos en la democracia mexicana

Clase política y elecciones

Diferencias sociales y elecciones

Las ideas y los intelectuales en la política

Hacia una tipología de candidatos

¿Todo para el mercado o todo para el Estado?

Los mexicanos: ¿por qué luchar?

Las Zonas Economicas Especiales y el desarrollo regional

En política: los jefes y los líderes

¿Por cuál camino: derecha o izquierda?

Pobreza estructural, el tener y el hacer

En marcha, Frente Amplio Democrático… ¿contra quién?

Cuando gana el PRI, ¿gana México?

La globalización en crisis

Reflexiones sobre México y el mundo

¡El Balsas se seca, la población también!

Democracia y cultura

¿Frente anti PRI o anti López Orador?

Resolver los problemas de fondo

Las ZEE y el corredor de pobreza Michoacán-Chiapas

La fuerza histórica de la comunidad indígena

Gobernadores ladrones

Efervescencia y preparativos políticos

Zapata, ¿individuo o comunidad?

Algunas referencias de la izquierda mexicana

¿Hay todavia izquierdas y derechas?

La lectura de las realidades políticas

México, el vacío de liderazgos

¿Oponer el sueño mexicano al sueño americano?

¡Para el debate por Michoacán!

Acelerando los tiempos políticos

En memoria del doctor Robles Garnica

Sin titubeos, la ZEE de Lázaro Cárdenas debe establecerse

En 2017: la difícil construcción del futuro

Corrupción y legitimidad política

Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre”

En su aniversario: Revolución muerta, principios vivos

Ante el fenómeno Trump, lo necesario y a tiempo

¡Para el debate por Michoacán!

¿Todavía sirven los líderes?

Hacia el Centenario de la Constitución

Morelos: el pasado desde el presente

Presupuesto, austeridad y confianza

El Informe: lo dicho y lo no dicho

En la unidad de la izquierda, ¿cuál proyecto?

Violencia estructural, soluciones estructurales

Plan de Desarrollo, intenciones y realidad

CNC michoacana: renovación de liderazgos

En busca de la equidad

Migración michoacana, entre la forma y el fondo

¡Como son los candidatos es la democracia!

¿Se puede reformar la cultura?

(¿) Demostrar que el PRI está de pie (?)

La ZEE de Lázaro Cárdenas: enfoque regional y desarrollo territorial

En estos tiempos: ¿desarrollo o decadencia democrática?

La ZEE de Lázaro Cárdenas: el desarrollo compartido

Los modelos de análisis político y 2018

La ZEE de Lázaro Cárdenas: entre la idea y la realidad posible

Repensar la cultura y el desarrollo

Entre la demagogia, los medios y la insatisfacción democrática

Creencias y cambio de creencias

Lázaro Cárdenas: De Sicartsa a Zona Económica Especial

Relevos en la CNC michoacana

La clase empresarial michoacana

Aniversario: el modelo zapatista de lucha

Silva Tejeda: ¿Nuevo líder, nuevo PRI?

¡Para el Debate por Michoacán!

Desocupación y empleos emergentes

Remesas y problema migrante

Para entender la sociedad: ¿Sirve la teoría?

Absurdos sin corrección del campo michoacano

El Papa, los problemas y las soluciones

El ejido: Entre la ignorancia y la mala fe (Cuarta parte)

El ejido: el más grande despojo de la historia (Tercera parte)

El campo michoacano: Diez temas pendientes Segunda parte

Lo hecho y no hecho en el campo michoacano (primera parte)

Lo nuevo en el campo michoacano

Gobierno, presupuesto y política

Poder, plan, desarrollo y modelo

Foros de Consulta y Plan de Desarrollo

La costumbre de vivir con violencia

Revolución Mexicana hoy, frustraciones y hartazgos

Las Truchas, frustraciones y posibilidades

Belisario Domínguez ennobleció a la patria

Plan de Desarrollo, método y compromiso

Año difícil: presupuesto 2016

Zonas Económicas Especiales y regiones pobres de Michoacán

El nuevo comienzo, sólo con pueblo y gobierno

¿Es posible un gobierno sin mitos?

El reto de organizar al pequeño productor rural

Secretaría para la ciencia y la tecnología

Nueva administración para nuevo gobierno

Nuevas visiones para los nuevos ayuntamientos

Por un equipo de gobierno sin vicios y con rumbo

En el PRI, ¿sólo cambio de dirigentes?

La pobreza, organización y nueva cultura

La pobreza y sus retos, ¿es lo mismo explicar que medir la pobreza?

Cuba-Estados Unidos; una nueva historia

Los michoacanos, principio y fin del desarrollo

¿Es posible un programa del nuevo gobierno?

¿Organización política y candidaturas independientes?

¿Las mayorías nunca se equivocan?

La Tierra Caliente de Huetamo

Darle rumbo al campo

Replanteando estrategias: Michoacán y sus regiones

Los debates y la cultura política

Algunos de los muchos pendientes

Campañas: agotamiento de los viejos proselitismos

El vacío de liderazgos

Elecciones 2015: ¿para creer en la democracia?

¡Para el debate por Michoacán!