Jerjes Aguirre Avellaneda
¡Para el debate por Michoacán!
Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre”
Viernes 2 de Diciembre de 2016
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Los profesionistas tienen la posibilidad y el deber de participar y contribuir, no sólo por su número, sino también por la experiencia que obtienen de la relación cotidiana con la gente.
Los profesionistas tienen la posibilidad y el deber de participar y contribuir, no sólo por su número, sino también por la experiencia que obtienen de la relación cotidiana con la gente.
(Foto: Carmen Hernández )

Los asuntos de los profesionistas son siempre importantes, en tanto constituyen el capital humano de mayor trascendencia para las sociedades contemporáneas. En esta era del conocimiento, la ciencia y la tecnología se personifican en los profesionistas en las distintas especialidades.

Adicionalmente, si ese capital humano está organizado, su potencial para contribuir al desarrollo crece considerablemente, como ocurre con los colegios de profesionistas, que en el caso mexicano representan la forma específica con que estas inteligencias participan en la dinámica del conjunto de la sociedad.

En este contexto, los pasados 11 y 12 de noviembre de este año, el Foro Nacional de Colegios de Profesionistas de Michoacán, en el marco de las actividades preparatorias del Centenario de la Universidad Michoacana, promovió la realización de un importante evento denominado “La educación superior y los cuadros científicos y tecnológicos vinculados al desarrollo nacional”, que tenía por objeto el análisis y el debate, abierto y objetivo, de lo “que está sucediendo con los niveles de calidad con que se está impartiendo la educación superior en nuestro país”, de acuerdo con la intervención de la presidenta del Foro de Colegios de Profesionistas de Michoacán, licenciada Martha Camarena Reyes.

En este sentido, abundó la licenciada Camarena, la educación superior tendría que estar comprometida con la solución de los grandes problemas nacionales, “el amor a la patria” y la “creciente desigualdad social”, que se manifiesta en la existencia de 55.3 millones de mexicanos que viven en la pobreza, según datos del Coneval.

En efecto, en el presente, la educación superior en general y en particular la que se imparte en la Universidad Michoacana, no podría perder su vinculación con sus compromisos históricos, que derivan de su nombre que invoca a Miguel Hidalgo, el libertador y el que murió por sus ideales de independencia y de justicia para los mexicanos. Tampoco esta educación podría despojarse de sus compromisos con “el pueblo”, con la sociedad, en el pensamiento y en la acción demostrada múltiples veces en el siglo pasado, practicando un humanismo profundamente popular, a la vez que formando la convicción de que la ciencia y la técnica, deben estar al servicio invariablemente de las “mejores causas sociales”, que son equivalentes al desarrollo con justicia.

En el cumplimiento de estos objetivos de la educación superior en México, los profesionistas tienen la posibilidad y el deber de participar y contribuir, no sólo por su número, sino también por la experiencia que obtienen de la relación cotidiana con la gente, con la realidad del trabajo y de la vida de la población. En México, siete millones de profesionistas con cédula profesional representan un capital enorme en conocimientos y destrezas que tendrían que estar puestas al servicio del desarrollo y de los intereses nacionales fundamentales.

En Michoacán, las universidades públicas y privadas, los institutos Tecnológicos, las extensiones de la Universidad Nacional, del Politécnico, de Chapingo, del Tecnológico de Monterrey y otras instituciones de educación superior atienden anualmente a una cifra estimada de 100 mil estudiantes, con un número de egresados cada año en las distintas profesiones de cerca de 20 mil nuevos profesionistas, en una población estatal que apenas llega a los cuatro millones y medio de habitantes.

Las tareas de la educación superior no terminan con la entrega de títulos. Allí comienza una etapa diferente, donde docentes e investigadores tendrían que formar alianzas con los profesionistas en ejercicio, retroalimentando los contenidos y los métodos de la docencia, en función de un humanismo universitario que ha sido característico de Michoacán.

“Somos un sector desaprovechado –dijo la presidenta del Foro de Colegios de Michoacán– porque tenemos por un lado en nuestro país 55 millones de pobres, y por otro, a miles de profesionistas subempleados y desempleados, cuando pudieran conjuntarse estos conocimientos multidisciplinarios para atender muchas de esas necesidades de la población en pobreza”.

En el mismo contexto, el doctor Guillermo Heyser Quiroz, actual presidente del Foro Nacional de Colegios, expresó el esfuerzo de los profesionistas colegiados en el impulso a las actividades académicas y de investigación, ofreciendo al gobierno y a la sociedad la consultoría pluridisciplinaria que establece la ley, así como en el servicio social profesional y en el servicio de pasantes, que podría disponer de la tutoría de los colegios y de sus profesionistas de mayor competencia en la especialidad que corresponda.

Se trataría de que a partir de un diagnóstico a cargo del foro, incluyendo la “calidad real de los egresados” de las instituciones de educación superior y de las condiciones en las que prestan sus servicios profesionales, “llevar a cabo una reforma educativa real de la educación superior, que permita corregir errores y de rumbo para un México mejor”.

El año venidero, la Universidad Michoacana cumplirá 100 años de existencia en su etapa revolucionaria. En la mayor parte del siglo XX, que es apenas el siglo pasado, la Universidad estuvo asociada a los grandes cambios económicos, sociales, políticos, culturales y artísticos de la sociedad michoacana. Fue centro ideológico en el diseño de un estado y un país con prosperidad y con justicia. Sus estudiantes y maestros marcharon juntos, reclamando la vigencia de los derechos del pueblo, consagrados en la Constitución de la República. Muchos de ellos, en ocasiones cientos y miles, fueron reprimidos y encarcelados, otros, asesinados, sintiéndose siempre como orgullosos nicolaitas.

Sin embargo, la realidad del país y de Michoacán cambiaron y la Universidad de Hidalgo también cambió, de acuerdo con las exigencias de la globalización, las aperturas comerciales y las dependencias del extranjero. Se inició la formación de profesionistas, no para servir a la sociedad, sino para depender de las demandas del mercado laboral. Los “viejos” principios y valores fueron abandonados para sustituirse por los incentivos de los ingresos monetarios y el “tener” y “valer” por las “cosas poseídas”.

Sin embargo, con todo y los cambios, la Universidad Michoacana sigue conservando las herencias de sus universitarios grandes, para renacer y transformarse como instancia innovadora en la definición de un futuro distinto, sin desigualdad en las oportunidades y en la atención de las necesidades básicas insatisfechas, haciendo uso de sus activos internos, estudiantes y maestros, así como de su realización fundamental que son los profesionistas en activo, para que juntos puedan crear para Michoacán y para México una nueva educación superior, teniendo como objetivo supremo el servicio a la sociedad y el país.

Educación superior y profesionistas que asuman el reto de la extraordinaria y veloz revolución científica y tecnológica del presente, que está transformando al hombre mismo de manera inevitable y continúa. Las fuentes de energía, los materiales, las comunicaciones, la ingeniería genética y la informática, que afectan la vida cotidiana de todos en todas partes, en todas las escalas y en todos los momentos, no pueden representar razones para negar, sino para cumplir las oportunidades de realización plena de los mexicanos y en lo inmediato de los michoacanos.

Vale la pena destacar las palabras del doctor Heyser en el Foro Nacional de Educación Superior, que seguimos luchando para que el país, “con la aplicación de la ciencia y la tecnología, de preferencia mexicanas, sumados a nuestra vasta cultura, logremos una patria libre y soberano”, como reza el lema del Foro Nacional de Colegios de Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre y soberana”.

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