Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
El feminicidio, entre la espada y el espíritu
Martes 6 de Diciembre de 2016

Sólo hay dos fuerzas en el mundo, la espada y el espíritu. A largo plazo, la espada siempre será conquistada por el espíritu.

Napoleón I Bonaparte.

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Desde el pasado 27 de junio de 2016 en el estado se activó la Alerta por Violencia de Género (AVG), lo anterior se logró en gran parte gracias al trabajo realizado por las asociaciones civiles del estado, sobresaliendo la denominada Humanas sin Violencia, presidida por la incansable Lucero Circe López Riofrío. En su momento se pensó que daríamos cuenta de acciones coordinadas por parte de las autoridades políticas del estado y la Federación para lograr los mecanismos mínimos necesarios de atención a las mujeres violentadas, para dotar de herramientas materiales y legales a las mujeres para que pudieran desarrollarse en las áreas que a cada cual le conviniera. Pensamos que el Estado avanzaría en dinámicas y políticas públicas que permitieran a la sociedad entender el problema que se vive y por el cual se activó la AVG, pensamos en que se sentarían las bases para que nuestra sociedad pudiera caminar hacia una nueva ideología.

Desde el pasado 27 de junio de 2016 en el estado se activó la Alerta por Violencia de Género (AVG), lo anterior se logró en gran parte gracias al trabajo realizado por las asociaciones civiles del estado
Desde el pasado 27 de junio de 2016 en el estado se activó la Alerta por Violencia de Género (AVG), lo anterior se logró en gran parte gracias al trabajo realizado por las asociaciones civiles del estado
(Foto: Héctor Sánchez)

Sin duda se han iniciado programas de atención, sin embargo, nuestras autoridades políticas no han podido quitarse por completo la ideología del populismo y de las acciones infructuosas, no se atiende la esencia del problema, nuestros extinguidores no los apuntamos a la base del fuego, sólo aplacamos las llamas que sentimos más cercanas pero dejamos de enfocarnos en la raíz del asunto.

Lo que las mujeres necesitan son acciones que puedan sentirse, que puedan ayudarlas a obtener una nueva realidad social; se necesita implementar acciones que eliminen el mobbing, el acoso sexual, la cosificación de la mujer, la burocracia de las dependencias, que faciliten el acceso a los programas gubernamentales que están siendo ofertados, el acceso simplificado a apoyos sociales y a programas productivos; las mujeres requieren que cuando se dicte en su favor una medida cautelar, la misma sea real que la autoridad esté en condiciones de hacerla cumplir, que le generé seguridad y no que quede en una resolución ministerial o judicial.
De qué sirve a las féminas que se destine cierto número de cajones de estacionamiento pintados de rosa, de qué sirven a las féminas los programas de seguridad pública si las siguen asesinando, si están siendo enfocados a la actuación como reacción; es decir, una vez que ya se cometió el ilícito, si la sociedad ni siquiera entendemos qué es un feminicidio, si no se ha advertido ninguna campaña de concientización social, no sabemos por qué debe existir un delito llamado “feminicidio”, ¿por qué, si la ofendida es mujer, debe darse una trato diferente?, ¿por qué los homicidios deben ser catalogados por razones de género?, no hemos visto foros de consulta jurídica sobre este tema que, valga decirlo, existen posturas encontradas, verbigracia: Eugenio Zaffaroni sostiene que el feminicidio no existe y externa una postura respetable, en contraposición existen diversos tratados internacionales que apuntalan la necesidad de establecer el feminicidio como delito autónomo, pero de esto nada sabemos los ciudadanos, de esto nada se ha hecho por parte del Estado.

A principios del mes de diciembre, el diputado local Daniel Moncada lanzó una propuesta de ley en la que pretende que las penas por el feminicidio sean incrementadas, actualmente el artículo 120 del Código Penal del Estado señala que el feminicidio será considerado como homicidio calificado y tiene una pena de 20 a 40 años de prisión; sin embargo, el diputado local supone que dicha pena debe ser aumentada, pretende que la sanción corporal aumentada envíe un mensaje a quienes pretendan cometer un feminicidio, ¿pero esto de qué le sirve a la mujer?, ¿para qué luchar por tener a una persona más de 20 años en la cárcel?, ¿para qué aumentar una pena cuando dicha acción nunca ha generado el efecto esperado?

Los estudios en materia de criminología y reinserción social han sido coincidentes en que una persona que permanece un periodo largo en prisión enfrenta las mismos temores cuando debe salir que los que enfrentó cuando tuvo que entrar, afuera perdió su familia, perdió sus amistades, perdió su vida; ahora sus lazos afectivos, su modus vivendi, su vida, se encuentran en el interior de la prisión y ya no sabrá vivir en libertad, procurará regresar a prisión. También los estudios coinciden en que la pena de prisión debe ser la última ratio, debe estar destinada para que dicha pena sea la última opción y cuando sea impuesta se enfoque a lograr una reinserción social del delincuente, se tomen en consideración las circunstancias personales y accidentales del evento, se considere todo lo que convergió en la vida y la mente del sujeto que lo hizo cometer tal o cual crimen, no se debe castigar sobre lo que han hecho, sino sobre lo que son, serán y pueden ser, como lo propone Michelle Foucault, esta idea del filósofo francés encaja perfectamente en la esencia del Nuevo Sistema de Justicia Penal, cuyos objetivos son proteger al inocente, procurar que el culpable no quede impune, que se repare el daño, asegurar el acceso a la justicia y todo esto en un marco de respeto a los derechos humanos, nunca será el objetivo de esta nueva era del derecho ofrecer venganza en lugar de justicia.

Por estas razones, en nuestra más alta tribuna, que es nuestro Congreso, ya sea local o federal, no deben escucharse más posicionamientos que nos obliguen a retroceder, no deben ventilarse iniciativas de ley que no estén dirigidas a terminar con el problema desde su base, apuntemos nuestros extinguidores a la base del fuego, propongamos leyes que vayan dirigidas a proteger al inocente, a procurar que el culpable no quede impune, a garantizar una reparación integral del daño, a asegurar el acceso a la justicia, porque nada de esto se logra incrementando penas, pues este solo hecho es una acción tendiente a la venganza y no a la justicia, conceptos que los humanos raramente diferenciamos.

Al final del día, a las mujeres y a nuestra sociedad en general de nada nos servirá que nos doten de espadas cada vez más sólidas y pesadas si siempre serán conquistadas por el espíritu, es mejor que fortalezcan nuestro espíritu para poder conquistar las espadas que osan apuntarnos.

Salvador Molina Navarro.
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