Samuel Maldonado B.
Repercusiones
Sensatez que debe escucharse
Martes 13 de Diciembre de 2016
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En dos columnas relativamente recientes (8 de marzo y 2 de octubre del año que termina), he dejado asentados los inconvenientes e ilegales participaciones en el combate al narcotráfico que tanto la Armada de México como del Ejercito Nacional han venido perpetrando prácticamente desde la ilegal llegada, o asalto, de la Presidencia de la República realizada por el paisano bebedor Felipe de Jesús Calderón. Esas órdenes inconstitucionales a las Fuerzas Armadas, ilegales definitivamente, fueron una especial e inútil forma de legitimarse como presidente, pero tontamente provocó una guerra que ahora, en su apogeo, está muy lejos de terminarse.

Sabido es que desde el origen mismo de las drogas éstas se han consumido en todas las culturas, y recordando, por citar sólo un ejemplo, que naciones como Francia e Inglaterra provocaron un conflicto bélico en contra de China en el siglo XVIII (1839-1860) precisamente cuando en este país, el enorme consumo del opio llevado desde las posesiones de Inglaterra en la India, mismas que las dos naciones mencionadas introducían ilegalmente al país asiático, provocándole graves y serios problemas, tanto de salud como económicos.

Le corresponde a otra dependencia federal la persecución del delito y crimen organizado y no a los soldados y marinos, que por respeto y disciplina deben obedecer al Presidente de la República, aun cuando no estén capacitados para tal fin.
Le corresponde a otra dependencia federal la persecución del delito y crimen organizado y no a los soldados y marinos, que por respeto y disciplina deben obedecer al Presidente de la República, aun cuando no estén capacitados para tal fin.
(Foto: Archivo)

He afirmado que esa lamentable guerra contra China es como la actual guerra en nuestro país, donde el coloso del norte se beneficia principalmente por la enorme compra de material y equipo bélico (aviones, helicópteros, equipo electrónico, asesoría técnica, etcétera, que ha permitido incluso la llegada “ilegal” de asesores armados, etcétera) que hace México y no con el fin de terminar con esta guerra que ha provocado ya miles de muertes de soldados, policías y contrabandistas.

En los artículos a que hago referencia he manifestado mis pensamientos y preocupaciones que pueden empoderar aún más a las Fuerzas Armadas, a las que se les ha ordenado, inconstitucionalmente, su intervención desde la época del hijo desobediente.

Afortunada y atinadamente, el comandante general de las Fuerzas Armadas y secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, ha manifestado públicamente que le corresponde a otra dependencia federal la persecución del delito y del crimen organizado y no a los soldados y marinos, que por disciplina y respeto tienen que obedecer los ordenamientos del presidente de la República, aun cuando no tengan la capacitación necesaria para tal fin.

Cabe recordar que a mediados del siglo anterior y en vista del consumo y gasto que en drogas se tenía en nuestro país, la intervención del gobierno no se cifró en la persecución de aquellos que se dedicaban a vender o a quienes utilizaban las drogas (recuérdese la guerra que tenían los Espantados Unidos en Asia y que por impulso de los mismos vecinos se permitió el cultivo de drogas en Sinaloa principalmente, y que el gobierno vecino adquiría para suministrarla a sus soldados situados en Vietnam), sino que la misma SAP (Secretaría de Asistencia Pública) proporcionaba a los usuarios ya adictos, y además buscaba su readaptación sin la necesidad de encerrarlos ni en cárceles ni en manicomios.

Actualmente eso debiera ser la prioridad del gobierno actual y no la de seguir desviando las funciones de la Secretaría de Marina y del Ejército nacional, ni menos quemando la pólvora (los recursos económicos) en infiernitos, lo que beneficia directamente, como ya lo he dejado asentado con alguna frecuencia en otros artículos, a los grandes beneficiarios: los Espantados Unidos.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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