Aquiles Gaitán
¡Viva mi desgracia!
Martes 20 de Diciembre de 2016
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Los resultados son decepcionantes, es una frase que se escucha por doquier, de uno a otro confín, algo pasa en este mundo que todo se contempla fatal, nada es como nosotros quisiéramos que fuera, como lo deseamos, es como es y eso se llama realidad, y esa hay que interpretarla para no sufrir y aligerar, al menos, la carga. Tengamos clara la filosofía popular de que “no hay que sudar calenturas ajenas”, en lo individual cada quien sude la suya y deje a los demás que vuelen su papalote, pero en relación con la colectividad, con la sociedad, con el estado, con los gobiernos y su burocracia, con el medio ambiente, con lo que es de todos y de nadie, en eso sí debemos aportar cada quien su participación, sus propuestas, sus lamentos y mentadas, pero no quedarnos al margen deseando que el mundo ruede.

Esperemos que el tiempo llegue y nos llene de optimismo, porque cuando el tiempo pasa, llega el olvido y con él se pierden recuerdos y afectos.
Esperemos que el tiempo llegue y nos llene de optimismo, porque cuando el tiempo pasa, llega el olvido y con él se pierden recuerdos y afectos.
(Foto: Disse)

Pero no seamos figurosos, esperemos que el tiempo llegue y nos llene de optimismo, porque cuando el tiempo pasa, llega el olvido y con él se pierden recuerdos y afectos.

La democracia bien entendida nos devuelve la esperanza en cada proceso electoral, esa que actualmente muere como muere el gallo en la mano del que no sabe soltarlo al inicio de la pelea, pero la esperanza muere al último; cuando nosotros partamos de este mundo, ella se va con nosotros. Se las dejaremos como nos la dejaron a nosotros, no como herencia, sino como una tarea pendiente que se desarrolle a partir de los gobiernos municipales y de la organización de los ciudadanos de los municipios para elegir a sus candidatos libremente, no con partidos corporativos que se manejan por oligarquías nacionales que ejercen su poder mediante delegados (o comisionados para que mejor me entiendan, con facultades plenipotenciarias para atropellar la democracia interna de los partidos), ni por oligarquías locales que se sienten dueños de la franquicia, eso tiene que acabar, de lo contrario los problemas que se derivan del ejercicio del poder o del gobierno no se van a terminar pues cada gobierno al momento de la toma de posesión del cargo queda solo con sus secuaces. El pueblo que fue a votar fue a eso, a cumplir con su deber ciudadano, pero sin compromiso con un candidato nombrado candidato por las oligarquías.

El triste espectáculo de los gobiernos que derivan de candidatos impuestos, y además sin dinero, se repite como en las funciones de aquellas carpas de teatro trashumantes donde los pocos que asistían no comprendían el lenguaje ni los albures y nadie se reía de los chistes de los enanos bufos.

“Dichosos los invitados a la cena del señor”, al reparto del pastel, pero todavía ahí llegan los glotones, los voraces, los deshonestos, los ratas, los del diezmo y la manipulación financiera, los irresponsables que piden prestado para vivir de prestado y los que les aprueban los préstamos y cambios de la ley a modo para sus financieros fines, que más temprano que tarde se tienen que pagar con los intereses correspondientes y, ¡claro!, por las comisiones de gestión por obtener el crédito y su contratación, que también cuentan en su momento y a quien se las pagan.

Ya estamos viendo que los gobiernos sin programa ideológico, es decir, sin partido, esos que se dicen ciudadanos, “es la misma gata nomás que revolcada”, pero además, con patente de corzo para hacer lo que quieran con el dinero presupuestal. Se requieren cambios de fondo en nuestra sociedad, el nuevo comienzo ya fue, hace rato que comenzamos y, ¿qué pasa?, la inercia es muy grande, es una piedra pesada que hay que cargar y los pasos se vuelven titubeantes; otra, ¡otra!, reestructuración, y así, “chutando el bote”, nos vamos a ir reestructurando y mandando a más y más y más años la deuda eterna, ¿y los irresponsables que adelantaron nuestro futuro hoy convertido en un paupérrimo futuro? Bien, gracias, ellos simplemente felices.

¿Cómo interpretar esta realidad para encontrar soluciones? Por un lado, debemos reducir gastos al mínimo y aumentar la recaudación para abonar a la deuda, esto implica reajustes de personas, cuantos miles sea necesario; implica vender el Zoológico, el Centro de Convenciones y cuanto terreno propiedad del gobierno exista como área de donación, vender vehículos y chatarra y con eso pagar algo de la deuda, de otra manera esto no funcionará más que como hasta la fecha funciona, reestructurando y siguiendo el viaje del gasto social, minutas sindicales, burócratas ociosos, universidades con casas del estudiante, becas sin promedio y jubilados en la nómina hasta su fallecimiento sin haber cotizado a ningún fondo de pensiones; esto se llama plan de choque, y es algo así como el que tiene una pierna gangrenada que hay que amputarla, porque si no se muere, el estado no se muere, pero el gobierno vive en la desgracia.

En la democracia se habla de la no violencia y eso implica un movimiento político que nos conduce a plantar cara a la violencia; hablar de la paz es hasta romántico, eso se queda para los buenos deseos y los discursos litúrgicos. La no violencia implica la organización política y la acción consecuente, independientemente de las policias y sus jenízaros; ya no habla nadie de la revolución, la ruptura violenta del orden establecido en este país es un sueño de opio, somos un pueblo de cobardes, por eso hablamos del cambio, una y otra vez, sin que el cambio llegue y no pasa nada, otra desilusión de las muchas que nos da la democracia cuando la esperanza se desvanece, pero así como el día llega con el amanecer, así esperamos que lleguen los buenos resultados, se vayan las decepciones y encontremos quien, algún gobierno, algún partido, algún iluminado, organice al pueblo michoacano, hoy con la desgracia a cuestas.

PD. Que la Navidad sea un momento feliz para todos los lectores de Cambio, coma y beba, ¡poco y bueno!

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