Alejandro Vázquez Cárdenas
Un problema diagnóstico
Miércoles 28 de Diciembre de 2016
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La exasperante carencia de gasolina en varios estados, entre ellos Michoacán, situación que refleja la profunda corrupción e incompetencia de las “autoridades”.
La exasperante carencia de gasolina en varios estados, entre ellos Michoacán, situación que refleja la profunda corrupción e incompetencia de las “autoridades”.
(Foto: Cuartoscuro)

Es casi fin de año, estamos dentro del “maratón” Guadalupe Reyes y lo último que le interesa al común de los mortales es leer periódicos con información seria. Los temas del momento son la final del fútbol y los XV Años de Rubí, y para los poseedores de un vehículo, la exasperante carencia de gasolina en varios estados, entre ellos Michoacán, situación que refleja la profunda corrupción e incompetencia de las “autoridades”, incapaces de meter en orden a Pemex y resolver la criminal ordeña de la red de ductos donde se transporta el combustible. Delito sólo explicable mediante la absoluta colusión entre delincuentes y autoridades.

Por lo tanto, mejor escribo un relato de fantasía, inspirado parcialmente en una leyenda española sobre Bilbao, donde nada de lo escrito es real. Bueno, quizá algunos detalles sí, pero poquitos.

Veamos.

“Al Servicio de Urgencias de un conocido hospital de Morelia es traído por una patrulla un adulto cuarentón por haber recibido un puñetazo en un ojo a raíz de una discusión iniciada después de un encuentro de fútbol profesional en el estadio.

“En la entrevista, el paciente se muestra consciente, orientado, verborreico y bravucón. Expresa su sorpresa por ver que en hospitales de fuera del DF o de Houston se cuente con aparatos de aspecto moderno y con lucecitas. Aunque el tono general de su discurso es grandioso, no se detecta sintomatología psicótica. Su capacidad de retención es correcta. Los test de drogas en orina son negativos.

“Con estos datos, ¿cuál sería el diagnostico? A) Episodio maníaco. B) Trastorno límite de personalidad. C) Chilango clásico. D) Idiotez simple.

“Discusión: El cuadro descrito no corresponde a un episodio maníaco. Aunque ciertos elementos guardan algún parentesco con dicho trastorno, como la grandiosidad o la verborrea, no hay fuga de ideas, agitación o actividades erráticas.

“Tampoco existen elementos que apoyen el diagnóstico de trastorno borderline de la personalidad. Y la idiotez no complicada no ha alcanzado aún categoría de trastorno en el DSM V y el CIE 10.

“El diagnóstico correcto es el de Trastorno Chilango de la Personalidad (TChP), que algunos autores incluyen dentro de los trastornos de personalidad no especificados.

“El TChP es una entidad conocida desde hace tiempo. Consiste en un patrón general de inflación de la autoimagen y sobrevaloración del lugar de origen del paciente (DF), con una notable locuacidad en sus manifestaciones. Esta enfermedad inicia en etapas tempranas de la vida, empeora con los años y se manifiesta al menos por cuatro de los siguientes criterios:

“1- Enfrentado a desconocidos o a personas procedentes de otras ciudades, el paciente tarda menos de quince segundos en comunicar que es del DF.

“2- Un patrón de relaciones personales caracterizado por la alternancia entre la condescendencia y el desprecio hacia las personas que no tienen la fortuna de ser del DF.

“3- Alteración de la autoimagen: el sujeto cree ser más alto, o más rico, o más guapo, más inteligente de lo que es en realidad.

“4- Dificultad extrema para lograr que acepte residir en otra población que no sea el DF.

“5- Tendencia a la fabulación, con exposición de anécdotas y hechos grandiosos (que por lo general tienen por protagonista al interesado y que invariablemente se desarrollan en el DF).

“6- Sentimientos crónicos de grandiosidad.

“7- Alteración de la imagen de su ciudad de origen, a la que adjudica méritos irreales o exagerados.

“8- Ira inapropiada e intensa cuando se contradice su opinión sobre el DF.

“El TChP plantea en ocasiones el diagnóstico diferencial con el episodio maniaco; no obstante, existe una prueba infalible que consiste en devolver al paciente a su lugar de origen, con lo que la sintomatología desaparece. Un síntoma interesante es lo que podría llamarse la dismorfosis egosintónica del chilango; el paciente está plenamente convencido de que es el más guapo e inteligente del planeta, que el DF es la entidad más bella del universo, el América, el mejor equipo, y que la UNAM es mejor universidad que Harvard.

“La etiología del TChP no está esclarecida y desgraciadamente no existe aún un tratamiento satisfactorio. Actualmente el único abordaje consiste en devolver rápidamente al individuo al humoso DF. Sin embargo, las medidas preventivas parecen esperanzadoras, como la propuesta de obligar a los chilangos jóvenes a leer y cultivarse, de manera que puedan salir de su ignorancia”.

Ya en serio, sabemos que sí es posible encontrar chilangos razonablemente cuerdos.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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