Aquiles Gaitán
Las pedradas a la luna
Martes 3 de Enero de 2017
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En sus marcas, listos, ¡fuera!, corren en los carriles los campeones del momento: la inflación como favorita, el desempleo, el descredito, la inseguridad, la pobreza, todo en un ambiente de modernidad en el marco suntuoso de las reformas estructurales, que como anunciaban las combis de Morelia en los vidrios de atrás, al referirse a las fotomultas, ¡negocio de particulares!

Agregue usted la inestabilidad de la política monetaria que maneja el Banco de México, cuyo gobernador senior se va para no volver, dejando la víbora chillando con tasas de interés al alza y el precio del peso frente al dólar, igualmente, al alza.

El impuesto a la plusvalía, el aberrante impuesto a la plusvalía, salió nuevamente a la palestra en la Ciudad de México al querer imponerlo en la farsa esa llamada al Constitución de la Ciudad de México.
El impuesto a la plusvalía, el aberrante impuesto a la plusvalía, salió nuevamente a la palestra en la Ciudad de México al querer imponerlo en la farsa esa llamada al Constitución de la Ciudad de México.
(Foto: Cuartoscuro)

La política financiera en manos extranjeras bajo la ley de la oferta y la demanda con intereses de agiotista de pueblo chico, ofreciendo cuenta por cuenta, tarjetas de crédito y crédito al salario; los créditos a las pequeñas empresas, a los emprendedores, simplemente son los santos oleos, dándoles la despedida hacia una muerte segura.

La política fiscal descansa el Impuesto Sobre la Renta sobre los hombros de los trabajadores, las empresas grandes y pequeñas deducen y planifican sus tributaciones, importan sus materias primas con incentivos, exportan productos terminados con incentivos, el IVA lo pagamos todos, los impuestos indirectos igualmente todos, el que toma un refresco, una cerveza, el que carga gasolina, el que compra cigarros, etcétera. ¡No habrá más impuestos! Eso nos dicen cada año pero las mentes iluminadas no descansan de buscar fuentes de tributación que en el marco de la ley les permitan más ingresos. El impuesto a la plusvalía, el aberrante impuesto a la plusvalía, salió nuevamente a la palestra en la Ciudad de México al querer imponerlo en la farsa esa llamada la Constitución de la Ciudad de México, promovida por el gobierno de Mancera, digo farsa por no decir una tragicomedia que en aras de la democracia impondrá a la chilangüiza la camisa de fuerza a su locura ¿o mansedumbre?

Ya dije la palabra del momento, gasolina, y decir gasolina es decir Pemex, y decir Pemex es decir corrupción, negocio a lo grande, burocracia dorada, sindicalismo gánster. Desde hace rato que aquella empresa la subsidia el Estado, ahí están los mejores sueldos del país, del personal sindicalizado y confianza, sólo superados por los funcionarios del Banco de México; la empresa que creímos de los mexicanos, la nacionalizada en 1938 por el señor general Lázaro Cárdenas, es hoy simplemente la vergüenza, el botín, la gran postema, la pústula del gobierno federal ¿en manos de quien ha estado?, ¿quiénes son los responsables de su desgracia?, ¿de su saqueo? La están dejando morir para que vengan extranjeros con dinero a salvarla, porque este gobierno ya cumplió con las reformas estructurales de corte porfirista. La sombra de Videgaray en retiro espiritual en la cañada de Malinalco se cierne sobre nosotros.

El amigo del hijo de Trump, el que impulsó la invitación de Peña Nieto al candidato Trump, es hoy el fiel de la balanza que nos hace entrever un futuro, no incierto, ¡claro que no!, sino entreguista a los capitales norteamericanos que si antes nos veían como el traspatio de su casa, ahora nos verán como el corral de sus animales, gallinero, zahúrda o establo, es lo mismo, el verdadero rostro del Tío Sam, esta al descubierto.

A todos esos que dejaron su patria para irse a buscar el sueño americano para ser “chicanos” o “pochos”, esos que suspiran día a día, noche a noche, por ser ciudadanos norteamericanos, simplemente México los espera con los brazos abiertos, con toda la desgracia que tenemos, pero esta en su casa y si no está de acuerdo, pues la democracia es tan amplia que hasta cambios permite ¡lástima de partidos de lástima! Así como seguramente modificarán el Tratado de Libre Comercio, podemos codificar las reformas estructurales aunque con la pena, pero urge revisar nuestro camino hacia la modernidad entreguista de este gobierno federal que por ahora ya se le tiró la leche. Hay confusión entre el prisanaje, pero si han resistido durante centurias, habrá que resistir otros cuatro años política y socialmente, fortaleciendo –por supuesto– una cultura que les da identidad en esa diversidad cultural en la que viven; igual que nosotros por acá, hot dogs y hamburguesas conviven con el mole y el churipo, el McDonal’s está por todas partes, la Pizza Hut y la Coca Cola, el inglés es materia curricular en el sistema educativo, si no sabes inglés no hay maestría, podría pasarme horas y horas encontrando en el paralelismo de México y Estados Unidos los contrastes, no es mi propósito, mi propósito es darle la bienvenida a este año 2017 que comienza, año de fluctuaciones políticas, un ciclo político federal que no termina de morir y otro que despierta, que como en la lotería, ¡hay cancha y tablas, jugadores! Nada hay claro para nadie, las ideologías vuelven a su protagonismo pero hoy los revolucionarios se espantan con su sombra y la palabra “revolución” se vuelve extraña, quieren el cambio, buscan la esperanza, pero no actúan ni se organizan para tomar el poder así como no se organizan contra el crimen y la inseguridad, así como no se organizan para reactivar la agricultura y la ganadería, los oficios o cuidar el medio ambiente. Estamos a expensas de lo contingente, de lo que puede ser, del “ahí se va”, del mejor esfuerzo para arrojar pedradas a la luna.

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