Rafael Mendoza Castillo
Modificar el artículo 29 y suspender garantías
Martes 3 de Enero de 2017
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Inicio estas reflexiones con el pensamiento de Walter Benjamin: “La tradición de los oprimidos nos enseña que el estado de excepción en que ahora vivimos es en verdad la regla”. Así, el entramado institucional que configura el sistema y régimen político mexicano, no respeta los principios constitucionales ni las leyes que de ella emanan.

La oligarquía que domina a la nación usa las leyes en favor de la acumulación desmedida del capital en pocos y tuerce aquellas cuando conviene a sus intereses privados. Esa relación de explotación y de subordinación se inscribe en la dominación del mundo y el mando de las finanzas.

Como bien dice Denise Dresser: “Porque el general Milfuegos amenaza con un motín militar si no le dan la cobertura constitucional que requiere para seguir en las calles”
Como bien dice Denise Dresser: “Porque el general Milfuegos amenaza con un motín militar si no le dan la cobertura constitucional que requiere para seguir en las calles”
(Foto: Cuartoscuro)

El Poder Legislativo es congruente con esa relación de dominación al aprobar, a través de la Comisión de Gobernación, el dictamen a la minuta del Senado para reglamentar el artículo 29 de la Constitución y permitir que a solicitud del presidente, el Congreso de la Unión apruebe la suspensión de garantías o un estado de excepción. De ese modo el sistema legaliza una eventual sistemática violación a los derechos humanos por vía de leyes excepcionales: Ley para la Seguridad Interior, solicitada por el general Cienfuegos.

Si esto último es la regla en el país, entonces no existe Estado de Derecho. En estas circunstancias predomina la anomía (degradación de normas sociales) en las relaciones sociales. Solamente que la anomía favorece a los poderosos, a los dueños del dinero, del capital. Lo anterior produce, en la mayoría de la población, desigualdad de todo tipo, desde patrimonial hasta alimentaria, intelectual y en ingresos.

Es importante que el pueblo conozca los partidos que aprobaron dicho dictamen, son: PAN, PRD, PVEM, PES y Panal. Sólo dos legisladores de Morena cuestionaron la facultad discrecional que se dará al presidente. Todos sabemos que el gerente de Los Pinos sirve al interés de la oligarquía financiera nacional e internacional, para eso lo instalaron en la Presidencia. Siempre han venido aplicando el estado de excepción y ahora con respaldo constitucional (cheque en blanco al general Cienfuegos). Al tiempo.

No cabe duda que el capital y su acumulación infinita produce sus propios mecanismos y reglas para su reproducción. Primero, achica al Estado, luego privatiza lo público, después desregula y, por último, reduce el gasto público. En este momento, con el pretexto de la guerra contra las drogas y el crimen organizado legaliza el estado de excepción, es decir, puede suspender el derecho por miedo a la rebelión y la ira del pueblo. Como bien dice Denise Dresser: “Porque el general Cienfuegos amenaza con un motín militar si no le dan la cobertura constitucional que requiere para seguir en las calles”.

Todos sabemos que el Estado de Derecho, corrupción, impunidad, la democracia representativa, las elecciones, los monopolios, paraísos fiscales (empresas offshore), son mecanismos que ocultan el despojo, que a diario llevan a cabo, los grupos financieros y las corporaciones internacionales.

Queda demostrado que el país vive un estado de excepción permanente. A diario se violan los derechos humanos. El poder político protege derechos del capital y violenta los derechos de las clases subordinadas. Produce Ley Atenco y Ley Bala, leyes contra el trabajo, leyes educativas contra los maestros, para criminalizar la protesta y la rebeldía de los oprimidos. El estado de excepción siempre ha estado contra el estado de rebelión del pueblo explotado. La historia se repite como tragedia o comedia (Marx).

Recordemos, no olvidemos, cuando Felipe Calderón declaró la guerra al narcotráfico, precisamente en Michoacán. Ese acto se inscribe en un estado de excepción, se violentó la Constitución al sacar de los cuarteles al Ejército para que hiciera funciones de Policía. No cabe duda que el estado de excepción produjo y produce miles de muertos y desaparecidos.

En el estado de excepción aparece como pantalla la creencia de que otro país nos puede declarar la guerra, que la paz pública corre peligro, que el Estado Islámico ya está en la frontera, que le terrorismo ya está aquí. La realidad es que el país ha sido despojado de su patrimonio natural, cultural, científico, educativo por Estados Unidos. Como bien dice Adolfo Gylli: “Su privatización se llama despojo. Es la realidad violenta que nos amenaza y se extiende en un planeta donde la ley valedera no son ya los derechos humanos y la legalidad establecida sino cada relación de fuerza dada, es decir, “en un planeta sin ley”.

Al dejar en manos, de manera discrecional, el estado de excepción o la suspensión de las garantías, del presidente, cuando no hay división de poderes, sino subordinación de poderes o al Ejecutivo o al poder de la oligarquía financiera, se corre el peligro de que se anule la acción política de la comunidad y ésta pierda su libertad para buscar otras opciones de futuro. El estado de excepción mata la rebeldía, la inconformidad y crea las condiciones para que unas pocas familias acumulen riqueza, éxito y poder.

Todavía está pendiente la democracia representativa o liberal, la cual ha venido ocultando y reprimiendo la contradicciones de clases sociales Hoy el poder de dominación desnuda a las personas en sus cuerpos, en sus ideas, en sus pensamientos reflexivos, en sus derechos humanos, al instaurar la suspensión de garantías. Esto va más allá de la biopolítica, el ataque al cuerpo. Ahora se crea la psicopolítica, es decir, doblegar la conciencia de rebeldía y obedecer al orden del capital, del conformismo y su valor de cambio (voluntad cósica).

En el estado de excepción todos los insumisos, los rebeldes, los que no han perdido la ira, el coraje, los mitos, quedan desnudos, sin garantías. El totalitarismo y el autoritarismo se adueñan de cuerpos y almas. No sólo nos despojan de lo que tenemos y gozamos, sino que pretenden despojarnos de nuestra voluntad, necesaria ésta para transformar el mundo del capital y la rapiña.

Frente al estado de excepción opongamos un contrapoder con ira, coraje, dignidad, organización, como comunidad política solidaria, para frenar la violencia del capital y su valor de cambio; es decir, construir el estado de rebelión de todos los que sufren la violencia y el despojo de la vida humana, en lo material, lo emocional y la razón. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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