Alejandro Vázquez Cárdenas
Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?
Miércoles 4 de Enero de 2017
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Es inevitable hablar del importante incremento al precio de las gasolinas, y más cuando el mismo C. Presidente había afirmado categóricamente que ya no habría aumentos.

Este aumento pega directamente en la línea de flotación de esa barcaza ruinosa que es el PRI-gobierno. A pesar de los varios amanuenses contratados para “justificar” el incremento, la gente sencillamente ya no les cree nada. Para el ciudadano “de a pie” el asunto es sencillo, la gasolina subió y todo lo que se transporta por vía terrestre aumentará de precio. La inflación se pronostica arriba de los seis puntos.

Este aumento pega directamente en la línea de flotación de esa barcaza ruinosa que es el PRI-gobierno
Este aumento pega directamente en la línea de flotación de esa barcaza ruinosa que es el PRI-gobierno
(Foto: Carmen Hernández )

No analizaré el tema de si la gasolina está muy subsidiada o no, ni si eso es bueno o malo o si sólo beneficia a los poseedores de automóviles. Sólo les recuerdo que la inflación les pega a todos, ricos y pobres, a todos se les disminuye el poder adquisitivo; claro, los pobres sufren más. ¿Subsidios? Veamos esto: si usted, amable lector, es derechohabiente del IMSS, saque sus cuentas, lo que le descuentan anualmente por el servicio médico no alcanza para pagar un par de recetas de un paciente oncológico, ni tampoco un mes de tratamiento de un insuficiente renal. Es más, ni siquiera una operación de vesícula. Existen rubros que obligadamente deben estar subsidiados, lo entiendan o no.

Hablemos de un solo tema, la corrupción de Pemex: un buen número de mexicanos, cuando escuchan hablar de Pemex lo primero que les viene a la mente son un par de adjetivos: corrupción e ineficiencia. Surgen de inmediato los nombres del ingeniero Jaime Merino, Joaquín Hernández Galicia alias La Quina, Salvador Chava Barragán, Héctor García Hernández alias El Trampas, Sergio Bolaños y el indefendible Romero Deschamps.

Ya desde los lejanos 50, en las oficinas de la Superintendencia de Pemex, el ingeniero Merino estructuró una vasta red de control político y económico. El tráfico de plazas nace junto con Pemex, igual la venta de concesiones para las obras y el control total mediante actos ilegales, amenazas y asesinatos. En parte por eso es que el sindicato petrolero es considerado por muchos como el organismo sindical más corrupto en la historia del México moderno.

Pocas cosas se han prestado más para engañar y manipular al pueblo de México que la entelequia de que Pemex es de los mexicanos. La empresa, casi desde sus orígenes, ha sido botín de una poderosa mafia sindical y de corruptos funcionarios, corrupción que llegó incluso a la misma Presidencia de la República, sólo basta recordar la fraudulenta venta de petróleo mexicano en el mercado libre de Rotterdam durante el sexenio de López Portillo para beneficio exclusivo de su familia y allegados. Se calcula en más de diez mil millones de dólares el monto del robo por parte de esa "casta dorada".

¿Cuál es la situación actual de Pemex? Es probablemente la empresa petrolera más ineficiente y mal administrada del mundo; emplea casi al doble de trabajadores y su producción es menor que otras compañías similares; según cifras de la propia empresa, Pemex, durante 2016, tuvo una producción diaria promedio de dos millones 197 mil barriles de petróleo que, divididos entre sus más de 150 mil empleados, da un promedio de 14.64 barriles por trabajador. En cambio, la empresa petrolera brasileña Petrobras emplea a 80 mil 400 trabajadores y tiene una producción de dos millones 583 mil barriles diarios, un promedio de 32.1 barriles por trabajador. Es decir, con casi la mitad de empleados que Pemex tiene una mayor producción. Un caso similar es la empresa noruega Statoil, que con 37 mil 715 empleados tiene una producción diaria de un millón 369 mil barriles al día, teniendo un promedio de 43.1 barriles por trabajador.

México importa la mayoría de la gasolina que consume, las escasas refinerías que existen trabajan a menos de su capacidad por fallas y por deficiente mantenimiento. Ya no se dispone de yacimientos fáciles de explotar, Cantarell declina, si no encuentran nuevos pozos, México tendrá que importar petróleo en unos diez años; habrá que buscar nuevos yacimientos mediante los costosos proyectos de aguas profundas.

El otro problema, y muy grave, es la ordeña de los ductos que transportan la gasolina. De que hay personal de Pemex involucrado es innegable. Saben perfectamente a qué hora y en qué ducto pasará la gasolina.

Esa información no la tiene cualquier hijo de vecino. Que los dueños de gasolineras y grandes funcionarios se han beneficiado con este robo es evidente.

"El petróleo es nuestro", gran mentira que nos heredaron desde 1938.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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