Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Elegir
Miércoles 11 de Enero de 2017
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El siglo XXI visibiliza cada vez distintas modalidades amorosas, conyugales, eróticas y parentales, esto es, se han generado profundas transformaciones eróticas, en el manejo de los parejas, de las familias y de los matrimonios, haciendo que hoy se tenga la posibilidad de transitar de un paradigma heteronormativo a un modelo social de diversidad social.

Las personas de la Ciudad de México que aseguren estas culturas (de derechos humanos, igualdad y no discriminación, equidad de género, legalidad y de la prevención) que mejoren su condición de vida, donde el respeto de éstos exprese la visibilidad de las
Las personas de la Ciudad de México que aseguren estas culturas (de derechos humanos, igualdad y no discriminación, equidad de género, legalidad y de la prevención) que mejoren su condición de vida, donde el respeto de éstos exprese la visibilidad de las
(Foto: Cuartoscuro)

Como lo señala Gilles Deleuze en su texto Conversaciones, se han generado también las reformulaciones de lo público y lo privado, la crisis generalizada de las familias, los lazos sociales, la educación y el trabajo en el “pasaje de las sociedades de control a sociedades disciplinarias”; y desde luego los cambios en la legislación desde 2011 en materia de derechos humanos, de esta manera ya no sólo hablamos de la dicotomía de sexo, género y erotismo, hablamos de la diversidad sexual, reconocida por la legislación federal y también por la de Michoacán.

Así, la diversidad sexual, como lo explica Núñez Noriega en su libro ¿Qué es la diversidad sexual?, integra a los hoy denominados gay, lesbianas, bisexuales, transgéneros, transexuales, travestis e intersexuales y los llamados queers; quien a través de sus movilizaciones han dado sentido a estas expresiones sociales que han permitido un cambio social importante en la última década en el mundo.

Estos grupos llamados también disidentes sexuales son seres humanos; por ello hablar del ser humano, de su dignidad, del respeto a la igualdad y libertades y en general de sus derechos humanos, es fundamental para percibir la importancia de respetar su integridad como persona, como humano de cada integrante de la llamada diversidad sexual.

La personas que viven en diversidad sexual tienen el derecho al libre desarrollo de la personalidad, y también cuentan con el derecho a la igualdad y no discriminación, esto es que nadie puede discriminarlos por tener una orientación sexual distinta a la hegemónica, de ahí la importancia de posicionar que el diseño de la política pública, los marcos normativos y las sentencias tienen que transversalizar la diversidad sexual para que nadie pueda ser excluido.

La sexualidad ha sido parte esencial de la vida e identidad de las personas, de los humanos; pese a ello la sexualidad siempre ha sido utilizada como un mecanismo para la disciplina o el control de las personas (Michel Foucault B Fone Lizarraga Xavier), hoy, frente a ello, las personas requieren la libertad y el derecho a elegir sus parejas y proyecto de vida, con independencia de su orientación sexual o identidad de género.
En este sentido surgen las siguientes preguntas sobre el derecho a elegir no sólo a una pareja, sino a formalizar un proyecto de vida en pareja: ¿los actores políticos deberían tolerar y respetar la visión con que se construyen nuevas formas de organización en la sociedad, en concreto el matrimonio igualitario?, ¿el matrimonio igualitario debe aprobarse en todo México?, ¿el ser humano tiene una sexualidad alternativa a la hegemónica, no obstante se le deberían respetar sus derechos?, y ¿cómo debemos despojarnos de estos estigmas, estereotipos y prejuicios que impulsan la exclusión, discriminación y diferencia de trato social de quienes viven sexualidades alternativas a la heterosexual?, veamos.

De entrada ya el Congreso de la Unión durante 2016 se pronunció por que el matrimonio civil igualitario es un tema que corresponde a las entidades federativas, por lo cual no está en sus facultades hacer las modificaciones constitucionales correspondientes solicitadas por el Titular del Ejecutivo federal.

En este mismo orden de ideas y al no haber sido aprobadas dichas reformas constitucionales, se comete un acto de discriminación contra una persona por cuestiones del ejercicio de su sexualidad en la búsqueda de la elección de su pareja o de la formalización de la misma, esto es por no asumir el estereotipo de género tanto en el rol como en la identidad (Lamas Marta), se está violentando el derecho al libre desarrollo de la personalidad, pero también al derecho a la igualdad y no discriminación.

Igualmente me parece fundamental que para el respeto de todo derecho humano es importante reconocer que es necesario promover la dignidad, la igualdad, la tolerancia y el respeto al interior de las sexualidades, esto es, no importa si tu ejercicio sexual es heterosexual, homosexual, bisexual, lésbico, o si tu identidad de género es transexual, transgénero, intersexual, travesti, o bien ninguno de ellos y te asumas como una persona queer (Guía de Acción Pública del Conapred), aun así hay que respetar el derecho sexual a elegir.

La no discriminación y encontrar los espacios para el debate de las ideas aparece en un primer momento como una condición para el diálogo, pero será a partir del diálogo que se pueda promover la no discriminación desde cada sexualidad. Suena difícil, suena imposible, suena poco viable, pero será una de las vías para evitar que se continúe discriminando por tener una sexualidad distinta a la hegemónica, y por ello no permitir el acceso al matrimonio civil igualitario.

En este sentido me parece significativo abordar los conceptos que podrían unificar las distintas posiciones sexuales para promover la no discriminación y el ejercicio de los derechos sexuales.

Los conceptos propuestos son: dignidad, igualdad, respeto, tolerancia, libertad. Estos valores comunes al ser humano nos proporcionan una base para lo no discriminación y para buscar espacios para el diálogo y la discusión de las ideas, que nos lleva a construir acuerdos de convivencia y paz social (Herrera, Gerardo).

2017 nos debe llamar a todos y todas las integrantes de las organizaciones de la sociedad civil con independencia de los objetivos que tengamos a promover acciones para la cultura de los derechos humanos, de la cultura de la legalidad, la cultura de la igualdad y no discriminación y para la cultura de la prevención.

En otro orden de ideas, nos encontramos pendientes respecto de que los constituyentes de la Ciudad de México ofrezcan una Constitución para las personas de la Ciudad de México que aseguren estas culturas (de derechos humanos, igualdad y no discriminación, equidad de género, legalidad y de la prevención) que mejoren su condición de vida, donde el respeto de éstos exprese la visibilidad de las identidades sexuales por expresión de género de las tres “T” del acrónimo LGBTTTI.

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