Ignacio Hurtado Gómez
Aula nobilis
Quo vadis?
Jueves 19 de Enero de 2017
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Es difícil no dejar de reaccionar frente a las perturbadoras imágenes de un joven disparando a sus compañeros de clase y a su maestra, como igual lo es encontrar en los medios de comunicación un día sí y el otro también sucesos igualmente inquietantes sobre homicidios, trata de personas, abusos infantiles y tantos más.

Colegio Americano del Noreste, Monterrey
Colegio Americano del Noreste, Monterrey
(Foto: Especial)

Ciertamente una primera reflexión cuadrada nos diría que se trata de simples delitos –tal vez aislados– que se cometen en agravio de la sociedad, pero la triste realidad –desde mi forma de mirar las cosas– es el hecho de que hemos rebajado a niveles preocupantes el valor por la vida humana, por la libertad y la dignidad de las personas. ¿Qué estamos haciendo mal? Sería la pregunta obligada.

Más allá de elecciones, de reducción de legisladores, de gasolinazos, de austeridades, de muros y migraciones, más allá de devaluaciones y hasta de partidos políticos, es una realidad que hay temas que no caminan bien como sociedad.

El mundo se nos va de las manos, ese mundo líquido de Bauman que nos ahoga, que se nos diluye frente a realidades incomprensibles. Ese mundo consumista y frío. Reflejo de muchas sinrazones, de irresponsabilidades, de silencios y descuidos de unos y otros.

Algo no va bien y lo sabemos aunque lo callamos, y lo vemos en nuestra cotidianidad que nos lastima pero que ahora se hace más visible gracias a las redes.

Y dentro de este entramado, particularmente sabemos que algo no estamos haciendo bien con nuestros jóvenes, a los que les seguimos endosando el futuro mientras les regateamos el presente.

A quienes entre tantas de nuestras preocupaciones y tanta modernidad hemos hecho de lado dejándolos a su suerte con su tablet a cuestas y su inseparable smartphone.

Ensimismados en el Internet, comunicados a través de las redes sociales. También –y sobre todo– les hemos endosado nuestras dolencias y algunas desesperanzas. ¿Qué estamos haciendo mal? Sigue la pregunta en el aire.

Los valores van en retirada, son silenciados con cada acto de corrupción, con cada acto ilícito, con cada sinrazón, con cada incapacidad manifiesta.

Perdemos la brújula y el sentido común también en ocasiones pierde lo común, y en otras el sentido, y el humanismo queda en el discurso.

Algo no camina del todo bien y lo sabemos, ausentes de solidaridad y cargados de falsas promesas.

Es cierto, alguien dirá que el joven no estaba bien, que tenía problemas, tal vez mentales, y seguramente será cierto, pero ese no es el punto. También seguramente alguien igualmente dirá que es un hecho aislado.

Como sea, es difícil mantenerse al margen, una imagen dice más que mil palabras.

Y en el fondo, como lo dije al inicio, no deja de ser triste la forma en cómo hemos rebajado a niveles preocupantes el valor por la vida humana, por la libertad y la dignidad de las personas, por la humanidad misma. Al tiempo.

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