Hugo Rangel Vargas
AMLO: ¿El triunfo irreversible?
Viernes 20 de Enero de 2017
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Si las tendencias prevalecen o, como es altamente probable, se refuerzan, el caldo de cultivo que ha provocado que Andrés Manuel López Obrador se coloque en la cima de las preferencias electorales seguirá floreciendo.

Y es que en torno al alza en los bonos del tabasqueño se ha conjuntado una serie de factores de largo aliento tales como su permanencia en la palestra pública durante de más de diez años, su arrojo para hacer vaticinios sobre el desastre que significarían para el país los triunfos de Calderón y Peña en 2006 y 2012, así como la capacidad de ambos personajes para hacerlos realidad.

El caldo de cultivo que ha provocado que Andrés Manuel López Obrador se coloque en la cima de las preferencias electorales seguirá floreciendo.
El caldo de cultivo que ha provocado que Andrés Manuel López Obrador se coloque en la cima de las preferencias electorales seguirá floreciendo.
(Foto: Cuartoscuro)


Sin embargo, recientemente un par de elementos han sido los posibles catalizadores que han provocado que la conjunción de estas situaciones y otras tantas sean la levadura perfecta para detonar el crecimiento de la presencia de López Obrador entre los electores.

El primero de ellos, aunque con un impacto cuestionable, es el triunfo en la elección presidencial norteamericana de Donald Trump. Los reacomodos que esto provocó en la clase política mexicana, que de una manera ramplona intervino en el proceso del vecino país en favor de Hillary Clinton, así como la escalada de bravuconerías del magnate republicano, dejan muy mal parado al gobierno priista de Enrique Peña Nieto, cuyas respuestas balbuceantes contrastan con la fortaleza discursiva que demostró el dirigente de Morena durante la elección estadounidense, sobre la que él mismo declaró que “sería un error involucrarse”.
El otro factor, éste sí de alto impacto, es el llamado gasolinazo que, según un estudio de opinión recientemente publicado, ha pasado factura electoral al propio Acción Nacional, partido acompañante del PRI en el proceso de aprobación de la Reforma Energética y pregonero de la propaganda que anunciaba una reducción en los precios del combustible una vez que esta reforma entrara en vigor.

Derivado de ello es que quizá a nadie sorprenda que sólo en un par de meses el partido del tabasqueño haya escalado en la preferencia electoral y que el mismo PRD haya recuperado terreno en términos de sus simpatías, ambos fenómenos en detrimento del tricolor y del albiazul, colocando así al conjunto de partidos de izquierda en la condición histórica inédita de primera fuerza política en el país de manera contundente.

Pero restan por ver muchas cosas y la primera aduana que tendrán que atravesar las fuerzas progresistas es la de la construcción de un proceso unitario que sea capaz de amalgamar una agenda política y programática de carácter estratégico que lleve a los descontentos con las consecuencias de los gobiernos de derecha a verse representados en ella.

Superando la condición de dispersión, los grupos de izquierda deberán además renovarse y rehacerse para presentar frescura a la sociedad en medio de un entorno de profunda desconfianza ciudadana hacia la clase política. La probidad de sus operadores políticos, su ética y calidad moral, la trayectoria y el pasado de sus candidatos, serán elementos cuidadísimos no sólo por los electores, sino también por la oposición, ansiosa de hacer escarnio de cualquier falla, y cercana a las herramientas del poder que significan la información y la manipulación de la misma.

Finalmente, un bloque progresista encabezado por ciudadanos íntegros tendría que oponerse a la tentación eterna de la derecha de recurrir al fraude electoral. No únicamente a ese que se construye en el momento del escrutinio y cómputo de los votos; es más, ni siquiera aquel que se opera con la compra y coacción de los electores, sino al que deviene de otras tantas trapacerías como el uso de recursos de procedencia ilícita, las guerras sucias, la intervención de poderes fácticos y las campañas de desinformación.

Ganar en 2018 parece más cerca que nunca pero esta proximidad puede derivar en la miopía, defecto tan recurrente históricamente en las tácticas de la izquierda mexicana.

Twitter: @hrangel_v

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