Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Hay de prioridades a prioridades
Martes 24 de Enero de 2017

Juegue con las fantasías de la gente.

Ley número 32 del libro Las 48 leyes del poder, de Robert Greene.

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“Muchas veces se evita la verdad porque suele ser dura y desagradable. Nunca recurra a la verdad ni a la realidad salvo que esté dispuesto a enfrentar la ira que genera la desilusión. La vida es tan dura y problemática que aquellas personas capaces de inventar ilusiones o conjurar fantasías son como oasis en el desierto: todos van hacia ellas. Apelar a las fantasías de las masas es una fuente inmensa de poder”, así aconseja el libro del cual se tomó la cita que encabeza este ejercicio y hoy lo están aplicando de manera admirable. Nuestro gobernador, Silvano Aureoles Conejo, es un maestro en generar oasis con datos impactantes y lo hemos escuchado: “somos el sexto estado más seguro del país”, “se construirá una Ciudad Mujer para atender al sector vulnerable” y más frases tendientes a jugar con la fantasía y generar la atracción de la gente.

“somos el sexto estado más seguro del país”, “se construirá una Ciudad Mujer para atender al sector vulnerable” y más frases tendientes a jugar con la fantasía y generar la atracción de la gente.
“somos el sexto estado más seguro del país”, “se construirá una Ciudad Mujer para atender al sector vulnerable” y más frases tendientes a jugar con la fantasía y generar la atracción de la gente.
(Foto: Archivo)

Pero esto, ¿qué finalidad tiene?, ¿para qué le sirve a nuestro gobernador ser un orador que evita la verdad por ser dura y desagradable?, sencillo: su prioridad es ejercer la política, no dejar de tener cargos políticos, estar siempre dentro del presupuesto. Hace ya varios meses se empezó a rumorar que Silvano Aureoles tenía en la mira la precandidatura a la Presidencia de la República, lo que fue negado por nuestro gobernador indicando que su prioridad era el estado de Michoacán, que tenía que trabajar en dotar de seguridad al estado y sacar adelante los problemas que nos acogen. He aquí el oasis: si Silvano hubiese aceptado en ese momento que su prioridad era ser candidato a la Presidencia de la República, entonces hubiera quedado claro que su prioridad era su carrera política y que la gubernatura es su más grande trampolín político, como en su momento lo fue la diputación; y así, si seguimos en la historia, entonces los ciudadanos manifestaríamos la ira que genera la desilusión. Ahora con el discurso sabemos que siempre fue su finalidad alcanzar la cumbre del político, ahora sabemos que el gobernador es pasajero, que no está dispuesto a concluir sus seis años de gobierno, a menos que pierda su apuesta política.

Ahora bien, un comportamiento político de las características que hemos mencionado tiene un impacto fuerte en la ciudadanía. Si estamos acostumbrados a pensar cómo podemos dirigirnos, cómo podemos actuar para ser siempre un oasis en el desierto, entonces nunca comprendemos la realidad y sus consecuencia, una de ellas, la más fuerte la estamos viviendo, el tema de la inestabilidad económica generada por la pérdida de valor del peso, la falta de empleos bien pagados, el encarecimiento de los productos y servicios, todos tienen su origen en el mal gobierno, en la corrupción, en el desfalco a las arcas del estado, en la impunidad, en todos esos cánceres sociales.

Hoy por hoy Silvano Aureoles ha señalado su preocupación para reducir el gasto del aparato gubernamental y dice “vamos a despedir al 50 por ciento de trabajadores de contrato y reduciremos la plantilla laboral del STASPE (trabajadores sindicalizados), me voy a bajar el sueldo”, etcétera, medidas todas éstas demagogas y violatorias de derechos. Despedir a trabajadores de base y de contrato no impacta medularmente en el ahorro del dinero del estado, ¿por qué nuestro gobernador no señala que en varias dependencias se han creado direcciones que ni siquiera existen en las leyes orgánicas?, ¿por qué no indica cuántos titulares de su gabinete y líderes del partidos políticos tienen a familiares trabajando en el gobierno?, ¿por qué no da a conocer si los directivos y altos mandos de las dependencias del Ejecutivo cumplen con el perfil?, es un secreto a voces que hay personas sin el perfil y están ejerciendo estas funciones; ¿por qué no hace un ejercicio de revisión en el servicio profesional de carrera?, ¿por qué no transparenta sus gastos en obras públicas y programas sociales?, ¿por qué no informa acerca del gasto que genera usar más de una aeronave en cada viaje del gobernador? Sencillo, todas estas aristas le generarían ruido en las cúpulas políticas; es decir, no encaja con sus planes, pues hacerlo así obstaculizaría su camino a una candidatura a la Presidencia de la República.

Al final del día, ¿para qué quedar bien con la gente si se puede seguir gozando de los beneficios de ser un político exitoso?, ¿para qué traicionar las prioridades si se puede seguir generando expectativas y discursos de ocasión?, ¿para qué enfrentar la ira que se genera con la desilusión de la gente y perder una fuente inmensa de poder?, ¿para qué hacer la chamba de la ciudadanía si la ciudadanía ha mostrado su desinterés en cumplir con su obligación?, ¿para qué dejar el discurso si al final del día se sigue votando sin razón ni sentido?, el voto de castigo ha quedado en los libros de la historia pero nunca plasmado en las boletas electorales.

Entonces, ¿qué podemos hacer?, ¿qué podemos cambiar? Es verdad, debemos seguir caminando irracionalmente hacia los oasis que nos ofrece el desierto sin quitar el dedo del renglón. Soy un convencido de que la ciudadanía debe generar sus propias opciones, ahora los mejores perfiles deberán salir de la sociedad, independientemente de si son o no candidatos de un partido político; es el momento de votar por la persona y saber y conocer a la persona por la que se votará, mientras tanto, hay de prioridades a prioridades… ¿cuál es la prioridad de la ciudadanía?


FB. Salvador Molina
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