Xuchitl Vázquez Pallares
Queremos que las cosas ya no sean como son
Jueves 9 de Febrero de 2017
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Ver el incendio del país desde la butaca no es opción. Tenemos la responsabilidad histórica de hacer lo que esté a nuestro alcance, cada quien desde su trinchera, para sacar al país del precipicio al que lo lanzaron. No hay pretexto que valga para no hacerlo. No importa si quizá no veamos el triunfo, hemos de sacar la entereza y valentía de nuestra raíz y ser interno para lograr un presente digno y un futuro pleno para las próximas generaciones.

Que la gente que no tiene voz hable, que los pueblos indígenas no sean más relegados y mal vistos
Que la gente que no tiene voz hable, que los pueblos indígenas no sean más relegados y mal vistos
(Foto: Cambio de Michoacán)

El efecto Trump ha traído consigo el despertar de sentimientos y anhelos que parecían olvidados; recobrar la soberanía e independencia de nuestra nación y la de cada uno de nosotros, al quitarnos la venda del engaño y la pasividad en que nos querían mantener para manipularnos mejor, y así hacer cuanta arbitrariedad quisieran.

Es importante no volver a caer en el “ahí se va”, en el “no pues ya que”, en el “no podemos hacer nada”. No sucumbir a la anti-política, que no es otra cosa que una posición política de hartazgo y fatalismo. Pensar que nada va a cambiar, que no podemos lograrlo, es el equivalente a darse un tiro antes de salir e intentar lograr cambiar el status quo.

Muchas son las batallas que ha librado el pueblo de México; encarar y combatir la invasión española, sobrevivir a 300 años de dominación, levantarse y luchar por nuestra independencia, realizar una de las revoluciones más avanzadas de su época, expropiar el petróleo a compañías de los países más poderosos del orbe, son algunos ejemplos de nuestra valentía. Recordemos nuestra historia, nuestra capacidad de movilización y unidad en torno al anhelo de una patria soberana con justicia e igualdad.

Permitir el olvido y la omisión de actos de injusticia, de entreguismo y latrocinio sin duda ha atentado contra nuestra dignidad y la integridad de nuestra nación.

La crisis que estamos viviendo, producida no sólo por el arribo de la ultraderecha norteamericana al poder, sino principalmente por la mala administración de nuestras riquezas por parte de los gobernantes, el saqueo desmedido, la violencia que permea todos los ámbitos, la pérdida de valores, anteponer los intereses económicos y políticos a los del pueblo de México. Todo esto que no pueden ya ocultar, sino que cada día se hace más evidente su inoperancia y podredumbre, nos brinda una oportunidad para acabar con todo eso y realizar un verdadero cambio, surgido de la sociedad civil más allá de los partidos.

Hay muchas personas deseosas de hacer algo, pero existe el recelo a ser engañados por los partidos políticos y/o grupos que sin escrúpulos quieran aprovechar la crisis para posicionarse política o incluso económicamente.

No hay duda de que la mayoría de los mexicanos estamos inconformes con lo que ha venido sucediendo, anhelamos que se haga justicia, se devuelva lo robado, se recupere nuestra soberanía sobre nuestros energéticos y riquezas del subsuelo, se creen fuentes de trabajo bien remunerado, para de esa manera combatir con los hechos y no con las armas la inseguridad, producto de la miseria económica y moral en que estamos inmersos.

Queremos que las cosas ya no sean como son.

Que la gente que no tiene voz hable, que los pueblos indígenas no sean más relegados y mal vistos, que sean en los hechos, más allá de palabras demagógicas, incluidos y respetados.

Quiero un país donde todos seamos respetados, donde haya libertad de pensamiento, palabra y elección.

Quiero un país donde nadie carezca de trabajo y buen salario, donde todos los niños tengan una escuela de calidad, limpia, bella, rodeados de cariño, respeto y aéreas verdes con árboles que les brinden oxigeno y deleite al contemplarlos.

Quiero un país en que, como resultado de la buena administración de sus bienes y riquezas, no haya limosneros ni niños de la calle. Que nadie carezca de servicios de salud y medicamentos de primera calidad.
Un país en que se dé prioridad al bienestar de los ciudadanos sobre los intereses económicos y políticos.

Sé que un país así es posible, aunque nos hayan hecho creer que no lo es. No sé si voy a vivir para verlo pero no me quedaré impávida permitiendo que la injusticia, la desigualdad, la violencia y la impunidad imperen.

Yo apuesto y creo en un país y un mundo diferente.

Somos millones los que deseamos lo mismo; el hartazgo, desilusión y enojo por lo que sucede impera. Ciertamente, es momento de unir voluntades, corazones e ideas para lograrlo.
Lo importante es empezar a dejar atrás los miedos y hacer conciencia.

Hacer conciencia y obrar con conciencia para que nuestras acciones sean un conglomerado de voluntades, adecuadamente conducidas y realizadas. La mente humana es grandiosa, utilicémosla para causas buenas, luminosas, amorosas, para con quienes y lo que nos rodea.

México, se caracteriza por sus mentes brillantes: José María Morelos, Hidalgo, Emiliano Zapata, Melchor Ocampo, Gertrudis Bocanegra, Francisco Villa. Todos ellos pusieron su mente y corazón al servicio de los demás, de la patria, del mundo. Todos ellos fueron perseguidos por luchar para que la justicia imperara.

Hace unos cuantos días, el sábado pasado para ser precisa, escuché a Alejandro Solalinde pronunciando una cita bíblica: “Dichosos los que somos perseguidos por luchar por la justicia”.
Miles de voluntades quieren dar esa lucha, no saben bien por dónde pero existe la certeza de que hay que hacerlo.

Están surgiendo propuestas, una de ellas es Por México Hoy, que tiene como unos de sus objetivos unir a miles de mexicanos para lograr el anhelo de un México diferente al que hoy es.
El sábado pasado nos reunimos para escucharnos, para unir voluntades e ideas por y para México, y todos los mexicanos.

Estuvieron personalidades de alta calidad moral como Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Alejandro Solalinde, Alberto Patishtán Gómez, Lidia Cacho, Adolfo Gilly, Gael García Bernal y Pedro Kumamoto.
Con interés, emoción y esperanza escuchamos a los oradores y nos hicimos parte una vez más de los miles que hemos de luchar por un México de y para los mexicanos. Va implícita la lucha por un mundo mejor. México es parte del planeta, imposible luchar sólo por una parte del todo que anhelamos cambiar y mejorar.

Por un instante cruzó ante mis ojos la imagen de Lázaro Cárdenas del Río y Natalio Vázquez Pallares. Seguramente satisfechos de constatar que no hemos de quedarnos viendo cómo acaban con el país. Que miles desean un México soberano e independiente. Ellos nos enseñaron que hay que luchar siempre, no perder la esperanza, y mucho menos el rumbo.

Sabemos lo que queremos y hemos de trabajar y luchar para lograrlo.

vazquezpallares@gmail.com

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